Donde se habla de hijos avispados, defensores obligados, abogados del diablo y semidioses «generosos»; de lo que le sucedió al perro chico que cuidaba los huesos de los grandes y un breve informe de los calores.

 

HIJOS: EL DESVELO DE LOS PADRES.

I
Hay hijos que salen vagos
otros salen sinvergüenzas;
otros salen en la prensa
mientras mami está en el lago.
Pa’ superar el mal trago
no los críe regalones
ni les asigne raciones
de panes con mucha miga,
y evite que el pueblo diga:
–“¿me han visto los compañones?”–

II
Salieron a explicar nada
ministros y diputados;
y claman los descarados
de la derecha comprada.
La suegra sigue callada
y manda al Galán Rural
pa’ que trate de explicar
que la malvada es la nuera;
que tape la escandalera
con bromas de festival.

III
El Dueño no ha dicho nada:
no habla para la Tierra
y toma palco en la guerra
por la platita prestada.
La prensa, ¡tan despistada!,
entrevistas no ha pedido;
no sabe si está escondido
el semidiós en su cielo
ni si prestó sus dineros
por favores concedidos.

IV
Los del Partido del niño
–cabilderos renovados–
se quedaron bien callados
escondidos en el piño.
Tampoco hicieron un guiño
que simulara un enojo
ni menos, ponerse rojos,
porque ese color no está in.
Empatando a un Larraín,
“Cada cual mata su piojo”.

V
¡Por fin renunció, mijito!
¡Deje tranquila a su vieja;
váyase con su pareja
bien forrado y calladito!
Sabemos que no es delito
recibir tales favores,
pero los malos olores
de sus lujitos trascienden
y sus paisanos no entienden
al que medra sin sudores.

EL PERRO CHICO QUE CUIDABA PERROS GRANDES
I
Perdiste, puh, quiltro Bravo,
por meterte con mastines:
lamiste sus calcetines
y te mordieron el rabo.
Te habías imaginado
que denunciando la cosa
lograrías la jugosa
victoria sobre tus amos
y aunque te lo agradezcamos,
vas con ellos a la fosa.

II
Del Paraíso, Hugo Bravo,
te echaron los querubines:
tendríh que andar en bluyines
y veranear en El Tabo.
Sabríh qué es viajar de pavo
y ganarte los porotos;
cambiar de Armani a bototos
y vestirte en La Polar;
cuando llamen a pagar,
comprenderíh a los rotos.

BREVE INFORME DE LA INTENSA CALOR

I
¡La pucha, que hace calor!
¡Caen asados los patos,
andan en cueros los gatos
paseándose sin pudor!
Era tantazo el ardor,
que en Machalí de Rancagua,
el Diablo se tiró al agua
y declaró a La Tercera:
–“¡Quedé más fresco que nuera
debajo de una patagua!”–.

II
Caen los patos asados
y los peces salen fritos,
se cuecen los pajaritos
que en Penta se han cocinado.
No quería ir al Octavo
un pertinaz marrullero
y argumenta el muy matrero:
–“No hay aire acondicionado”–.
¿El calor lo habrá chalado
o en el Cuarto tiene fuero?

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