¿Has escuchado hablar del concepto ‘McJob’? ¿Sabías que a mediados de los ’80 ese término -derivado por supuesto de la marca McDonald`s- ya era utilizado para referirse a la precarización laboral?

 

Fue en 1986 que el sociólogo nacido en alemania Amitai Etzioni, acuñó esa palabra en un artículo del diario Washington Post titulado The Fast-Food Factories: McJobs Are Bad for Kids. Entre otras cosas, en el texto el autor sostiene que «estos trabajos socavan la asistencia escolar y la participación, imparten pocas habilidades que serán útiles en la vida posterior, y al mismo tiempo sesgan los valores de los adolescentes, especialmente sus ideas sobre el valor de un dólar».

 

Luego, el concepto fue introducido en el Oxford English Dictionary (OED) para referirse a un «trabajo poco estimulante y mal pagado, con pocas perspectivas y creado especialmente durante la expansión del sector servicios». Y en 1991 ‘McJob’ fue popularizado por la novela de Douglas Coupland, Generación X, donde se alude a «un trabajo de bajo salario, poco prestigio, baja dignidad, bajo beneficio, sin futuro en el sector de servicios».

«Ley McDonald’s»

 

Hoy, tres décadas después de la mención del sociólogo Etzioni, el nombre de esta mundialmente conocida empresa de comida rápida vuelve a ser utilizado en nuestro país para alertar sobre la agudización de las malas condiciones laborales que afectan especialmente a los jóvenes, esto en el contexto del avance en el parlamento del proyecto de Estatuto Laboral para Jóvenes Estudiantes. Una iniciativa del gobierno de Sebastián Piñera que fue rápidamente apodada como ‘Ley McDonalds’.

 

«Quisimos bautizar como ‘Ley McDonald’s’ a este proyecto porque justamente y de manera muy tragicómica, mientras los estudiantes y los trabajadores jóvenes solicitaban reunión al ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, para poder dialogar los términos de esta iniciativa, este no solamente ponía suma urgencia a su discusión en la Cámara de Diputados, sino que además se reunía en un seminario con gerentes generales de la empresa en Chile para explicar por qué este proyecto beneficiaria supuestamente a jóvenes trabajadores», explica Camilo Sánchez, presidente de las Juventudes Comunistas (JJCC).

 

 

De ahí que durante la mañana de este lunes, el céntrico local de McDonald’s de Santa Rosa con la Alameda en Santiago haya sido escenario de una manifestación por parte de la Secretaría Juvenil de la CUT y de las JJCC, en donde se advirtió que la compañía -junto a otras empresas del retail- estaría realizando un intenso lobby en favor del Estatuto Laboral para Jóvenes Estudiantes, reglamento del que, se acusa, se verían beneficiados. «Se pone fin al derecho dominical, no hay indemnización por años de servicio, el empleador definirá los horarios y turnos; además de convertirnos a los jóvenes en mano de obra más barata en desmedro de quienes se rigen por el Código del Trabajo», advirtió al respecto Aymara Salamanca, secretaria juvenil de la multisindical.

 

En tanto, Camilo Sánchez sostiene que «este proyecto, a diferencia de lo que plantea el ministro Monckeberg, tiene como únicos beneficiarios a las grandes empresas que -por medio del trabajo de jóvenes estudiantes, en este caso con menos derechos que el resto de los trabajadores- van a poder asegurar mayores ganancias para el retail, para las compañías de comida rápida, entre otras empresas».

Los «tripulantes»

 

 

McDonald’s se ha defendido de la asociación que se hace de su nombre con la precarización laboral de los jóvenes que allí trabajan, impulsando el uso del término «McProspects», que alude a las supuestas «perspectivas» u «oportunidades» que la empresa entrega a sus empleados. Un modelo que en la práctica se traduce en que éstos son considerados como «tripulantes» de esta «nave», donde el trabajo en equipo bajo presión es esencial, al igual que la adquisición de habilidades en higiene o preparación de alimentos por parte de quienes están encargados de atender directa o indirectamente al público.

 

De acuerdo a los datos entregados hace un año por Carlos González, gerente general de McDonald’s Chile, la empresa es el principal empleador juvenil del país, más del 90% de sus trabajadores tiene menos de 35 años y 7 de cada 10 empleados complementa su labor con estudios formales. «Somos el primer empleador de muchos, y es aquí donde nos sentimos orgullosos, pues independiente del tiempo que estén con nosotros logramos que muchos jóvenes adquieran normas y metodologías de trabajo, sumen experiencia y tengan la oportunidad de crecer profesionalmente dentro o fuera de la compañía. De hecho, hoy muchos de nuestros actuales líderes comenzaron trabajando en nuestras cocinas», apuntó entonces González.

 

Web McDonald’s Chile

 

Un espíritu reflejado, por ejemplo, en una oferta laboral publicada hace un mes en el sitio computrabajo.cl por McDonald’s, en la que para una «jornada parcial» se ofrecían $290.000. «El desempeño cuenta y tu carrera crece, por eso buscamos personas que posean Cooltura de Servicio, para unirse a nuestro gran equipo», se lee en la invitación a postular.

 

A nivel mundial, son los bajos salarios, la falta de garantía del sistema de franquicia que aplica y el incentivo de un trabajo «sin futuro» las principales críticas al modelo laboral de McDonald’s. En una nota publicada en 2015, la BBC de Londres reunió una serie de antecedentes sobre los conflictos laborales que ha enfrentado la compañía. Destacaron, por ejemplo, que en medio de una disputa sobre los salarios que entregan en Estados Unidos, se denunció que la empresa «estaba forzando a sus franquiciados a reducir costes y mantener los salarios bajos», fallando finalmente la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo de ese país a favor de las acusaciones. Ha sido en esa misma nación que empleados han presentado quejas sobre la seguridad en las cocinas.

 

En tanto, al celebrarse el aniversario número 60 de la empresa, trabajadores de restaurantes franquiciados organizaron una jornada de protesta, asegurando que mientras los locales que eran propiedad de McDonald’s habían subido el salario de sus trabajadores en un dólar la hora, sus franquicias no lo habían hecho.

 

Ese mismo año, Corea del Sur fue escenario de protestas contra la «cultura de la explotación» que implica la acumulación de personal a «tiempo parcial».

 

Un escenario laboral que -de acuerdo a lo consignado por la BBC – ha sido descrito por el llamado Grupo de la Resistencia Trabajadores de McDonald’s como una experiencia «degradante y deshumanizante».

 

«Se volvían locos trabajando, pensando en hacer carrera allí»

 

 

Antes de entrar a estudiar, la actriz Katty López trabajó durante unos cuatro meses en la visitada sucursal que McDonald’s tiene en el balneario de Reñaca, en la Región de Valparaíso. No lo recuerda como una buena experiencia. «Era verano, estaba abierto las 24 horas, entonces había un nivel de pega extremo. Casi todos quienes trabajaban éramos chicos, casi con ninguna experiencia laboral anterior. Recuerdo que nos pagaban 500 pesos la hora de trabajo, teníamos media hora de colación -los turnos podían ser cortos, no recuerdo exactamente, pero mas o menos serían unas 5 horas-, comíamos algo de ahí, no cualquier cosa, era como si fuera una promoción de las pencas», relata.

 

«Marcelo», en tanto, quien en su calidad de gerente del área de clientes de un local de McDonald’s pide reserva de su verdadero nombre, tiene una opinión con matices respecto de lo que ocurre al interior de estos locales comerciales. «Se dice que pagan poco, que la pega es pesada, que es tedioso trabajar con el olor y mil cosas que de cierta manera son ciertas, pero -por ejemplo- a los estudiantes se le acomoda el horario según su necesidad, los pueden cambiar por pruebas, etcétera. A las mamás también se le acomoda mucho el horario ( …) Se pagan las imposiciones, hay gente que falta muchos días y no los despiden; la verdad es que la flexibilidad horaria es una de las cosas buenas», postula. Y en ese sentido plantea que quienes trabajan en turnos de noche, 45 horas semanales, llegan a ganar cerca de $250.000 -o posiblemente más- cada 15 días. «Ganan casi más que los gerentes», advierte.

 

Web McDonald’s Chile

No obstante ello, reconoce que una de las cosas negativas «es que existen preferencias y malos tratos, porque todos se creen mucho por hacer hamburguesas; ni que fuera la gran cosa».

 

Katty López destaca igualmente lo arraigada que estaba allí la posibilidad de «ascender». «Había gente que se metía como con la idea del McDonald’s en el corazón y se volvían locos trabajando, pensando en hacer carrera allí», recuerda hoy. «Como eran todos pendejos con necesidad de trabajo, teníamos un nivel de energía extrema; y como te vendían eso del ‘trabajo en equipo’ para sacar productividad y ser la ‘mejor tienda de Viña’, todo el mundo estaba vuelto loco trabajando. Era muy horrible la sensación gringa», remata la actriz.

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