A mediados de la semana pasada el sociólogo Fernando Villegas difundió un audio en el que respondió al reportaje publicado por The Clinic en donde se recogen testimonios de mujeres que han trabajado con él, quienes denuncian malos tratos y conductas obscenas de parte del comunicador. «Los inspiró solamente el odio, el resentimiento que me tiene esa gente, en esa revista, o los inspiró algo más: el deseo frío y planeado de sacarme de los medios de comunicación por ser yo una voz bastante fuerte y sin miedo, que ha denunciado todo el tiempo las incompetencias, la mediocridad, la corrupción y la hipocresía del sector en el cual ellos están involucrados», disparó Villegas en el registro difundido.

 

Obviando el supuesto y cuestionable rol de «inquisidor» de la centro-izquierda que se adjudica Villegas en su audio, lo cierto es que el sociólogo no se equivoca del todo: hay muchos que quieren verlo fuera de los medios de comunicación, y esa intención que para él resulta probablemente vacía, para muchos está llena de legitimidad y por estos días ha reflotado en el contexto de la irrupción del movimiento feminista en Chile, que ha permeado a la sociedad completa con su lucha contra la violencia machista.

 

A raíz de las denuncias en su contra, Villegas ya está fuera de Radio Agricultura, donde conducía el programa Las cosas por su nombre, y -según ha indagado Politika.cl- se encuentra «congelado» en La Tercera, medio que este domingo no publicó su tradicional columna de opinión. De hecho, en el mismo audio el sociólogo menciona que en un mes aproximadamente tendríamos noticias de él a partir de un nuevo medio de comunicación.

 

Lo importante es que la discusión, lejos de centrarse en la supuesta conspiración en su contra, se ha enfocado en cuestionar la continuidad de determinados comunicadores frente a una cámara o un micrófono,a quienes se acusa de promover o defender discursos que hieren y erosionan el piso en donde después de una dictadura feroz se ha intentado reinstalar como prioridad el respeto a la integridad del ser humano.

 

Es lo que ocurrió también la pasada semana, por ejemplo, con el episodio protagonizado por el actor Alejandro Goic y la panelista del matinal de MEGA Mucho Gusto, Patricia Maldonado, cuando el primero decidió abandonar el estudio al ver que esta última hacía ingreso al plató. «Yo tengo el derecho a no estar con alguien que piensa y defiende a aquellos que asesinaron e hicieron desaparecer a mis amigos personales”, argumentó luego el protagonista de la serie Bala loca.

 

Goic declaró esto ante el periodista Daniel Matamala, en una entrevista en CNN Chile, quien luego decidió escribir una columna en La Tercera, en donde resumió de manera impecable de qué se trata todo esto: «Aclaremos primero, para los barrabravas de siempre, que esto no es un conflicto entre izquierda y derecha. Es sobre un consenso mínimo de la civilización: el rechazo a los crímenes contra la Humanidad, sean cometidos por los comunistas en Rusia, por los nazis en Alemania o por la dictadura en Chile», apuntó. Dicho esto, lanzó una reflexión, que -dijo- «antes que política es humana»: «¿Qué harías tú si te ves forzado a compartir un espacio supuestamente festivo con quien insultó a tus amigos asesinados? ¿Te irías en silencio? ¿Encararías para provocar un debate? ¿Te quedarías, mordiéndote la lengua?»…

 

El actor Luis Gnecco, también hombre de televisión, profundizó en estos cuestionamientos y a través de su cuenta de Instagram interpeló directamente a los directores de Canal 13 y Mega. «Porqué tener a estas personas como ‘rostros’ de sus canales (…) Ignorantes, obtusas,violentas, divisorias, nada empáticas y tan pero tan poco renovadas (…) Qué gana un canal con ellas? Sintonía, prestigio? Es una muestra de una pretendida diversidad, al darle espacio a sus opiniones tan odiosas muchas veces? Si es así, porqué no tienen un equilibrio en el panel? Nadie las contradice. En Mega, a la Sra. Maldonado sólo la celebran. Nunca nadie ha refutado sus violentas opiniones defendiendo asesinos y torturadores y descalificando cualquier opinión contraria. Y en el 13, antes de la llegada de Mónica Pérez, nadie le contra argumentó a Argandoña. Salvo Mariana Derderián. Ramírez, mudo (sic)», escribió el actor.

 

Y peor aún resulta para muchos que situaciones como éstas se continúen observando en un canal público como TVN. Es lo que ha ocurrido durante esta jornada, por ejemplo, con la molestia que el actor Pablo Schwarz manifestó ante la invitación que la estación estatal le extendió para que participara en el programa No Culpes a la Noche, conducido por Katherine Salosny, en donde la idea era que se enfrentara a un integrante del Movimiento Social Patriota. Esta agrupación fue la que se adjudicó la contraprotesta en contra de la reciente y masiva marcha por un aborto libre en Santiago, en donde interrumpieron la columna con vísceras y sangre de animales arrojadas a la calle, movilización que luego terminó con al menos tres mujeres participantes apuñaladas. “Me parece el colmo que les den tribuna. ¿Qué clase de canal público han creado? Inviten a los indultados de Punta Peuco para la otra”, ironizó Schwarz, quien agregó: “Así es como la televisión chilena normaliza y le da tribuna a hijos de Maldonado“.

 

 

 

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