Este domingo el Presidente Sebastián Piñera anunció la creación del llamado Ecoparque Metropolitano, que vendría a reemplazar al actual Zoológico Nacional emplazado en la capital, duplicando las 4,8 hectáreas de superficie con las que cuenta hoy el recinto ubicado en el Parque Metropolitano. «Este nuevo Ecoparque en la ciudad de Santiago nos va a poner a la vanguardia en muchos sentidos en lo que se refiere a querer, cuidar, conservar nuestra fauna, nuestros animales», destacó el mandatario respecto a la iniciativa que considera una inversión total de $39.250 millones.

 

La noticia fue reproducida por diversos medios de comunicación sin ser desmenuzada, obviando que se continuará con una de las principales prácticas: la muestra de distintas especies para el «entretenimiento» popular. «El Zoológico Nacional debe pasar de ser un lugar donde se exhiben animales a un verdadero Ecoparque, donde además de exhibir a los animales -y ojalá en un hábitat mucho más cercano a lo que es su hábitat natural- podamos desarrollar, de verdad y a fondo, labores de protección, de conservación, de investigación, de rehabilitación y de educación ambiental», relevó Piñera.

 

Mauricio Serrano, fundador Animal Libre

De ahí que desde la ONG internacional Animal Libre adviertan que una genuina transformación del actual Zoológico Nacional debe pasar por terminar justamente con la muestra de animales. En conversación con politika.cl, Mauricio Serrano, fundador de la organización que el pasado 1 de septiembre convocó a alrededor de 5 mil personas en una nueva marcha contra el rodeo, comienza por valorar el anuncio del mandatario en términos de que «valida los argumentos del movimiento por los animales» en cuanto a las críticas a las condiciones que en estos recintos viven distintas especies.

 

#EcoFraude

 

Sin embargo, el activista advierte que «hay que hacer un análisis profundo respecto de cuál va a ser el formato que va a tener este establecimiento». En ese sentido, Serrano menciona lo ocurrido en Argentina, donde la transformación de uno de sus principales zoológicos, el de Buenos Aires, si bien en un comienzo fue recibida favorablemente, al poco tiempo comenzó a evidenciar fisuras. En diciembre de 2017 una coalición de prestigiosas ONGs realizó una dura advertencia sobre el objetivo de concesionar por 30 años 21 edificios históricos del zoológico. «La transformación de una institución en donde se maneja fauna silvestre en condiciones controladas en un shopping-patio de comidas al aire libre no guarda relación alguna con estándares internacionales», sostuvieron entonces organizaciones y fundaciones como FARN, Vida Silvestre, AZARA, Aves Argentinas, Wildlife Conservation Society y Fundación Temaikén, entre otras, según consignó infobae.com.

 

Un proceso de privatización del gobierno de Mauricio Macri al que se le ha calificado como #EcoFraude y que -considerando la sintonía ideológica del mandatario trasandino con el chileno- bien podría llegar a aplicarse también en nuestro país. «Las concesiones del predio del Ecoparque que se planean no priorizan el derecho de los animales y su bienestar, como tampoco el derecho colectivo de todos los habitantes de la ciudad a la preservación de su patrimonio”, señaló recientemente a La Izquierda Diario la diputada y abogada de Derechos Humanos argentina, Myriam Bregman.

 

Mauricio Serrano plantea entonces que en Animal Libre abogan por «una transformación hacia un centro de paso de los animales; un recinto cerrado, no expuesto al público».  En ese sentido, expone que el objetivo de este cambio «debe estar concentrado en el bienestar de los animales que se puedan haber recuperado de ciertas problemáticas que hayan tenido en circos u otros sitios de donde hayan sido rescatados, para que se puedan reintegrar a la naturaleza si es factible, o a un santuario, pero que sean en definitiva centros de atención, de cuidados, cerrados al público y no de diversión para las personas a costa del encierro de los animales».

 

El fundador de la ONG relevó por último la importancia de que «se trabaje de la mano del movimiento animalista para poder construir lugares de ayuda a los animales y no meramente para el entretenimiento de las personas».

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