La Corte Suprema confirmó la sentencia que condenó al Estado de Chile a pagar una indemnización de $100.000.000 al ex cabo de Carabineros Atiliano Hernández Hernández, quien fue sometido a torturas en Arica en 1973 en el marco de las violaciones a los Derechos Humanos cometidas durante la dictadura cívico-militar.

 

De acuerdo a lo que se expuso en el juicio, Hernández -quien llevaba 11 años en Carabineros- fue detenido el 14 de septiembre de 1973 y llevado a un calabozo de la Comisaría de Arica, donde indica haber sido golpeado, insultado en reiteradas ocasiones e inundado con agua el lugar donde se encontraba. Al siguiente día fue trasladado a un recinto que se usaba como carnicería, en el que -según denunció- fue colgado de sus manos y vendado, para luego ser nuevamente golpeado en forma reiterada. Esa vez se le aplicó electricidad y fue amenazado de muerte.

 

Las «razones» de sus compañeros de armas para torturarlo habrían sido que era considerado un «traidor» y un «mal agradecido» con la institución policial. De acuerdo a lo que se lee en la sentencia, Hernández fue vejado en su calidad de «simpatizante del gobierno de la Unidad Popular, por negarse a disparar a personas indefensas -como habría sido la orden que se le dio a partir del 11 de septiembre de 1973- y por conversar y preocuparse del estado de los detenidos por motivaciones políticas».

 

Tabique nasal fracturado

 

Tras permanecer en la carnicería por un día y una noche, fue llevado al Regimiento Rancagua. Allí le informaron que sería fusilado. Eso no ocurrió, pero tampoco implicó el fin del calvario vivido por Atiliano Hernández. Fue trasladado a la Cárcel Pública de Arica, permaneciendo en una celda por 35 días. Desde allí era sacado continuamente por carabineros al mando del capitán Carlos Conradi Contador -el mismo que lo detuvo inicialmente- y trasladado al polígono de tiro de la institución, donde fue nuevamente torturado y golpeado. Esta vez los carabineros lo arrastraron amarrado de las manos y lo subieron a un furgón policial. Los otros uniformados, relató, se mofaban de él y lo sometieron a simulacros de fusilamiento.

 

Atiliano Hernández estaba solo en este martirio y así lo entendió cuando al ser llevado a la fiscalía de Carabineros para firmar una declaración -«previamente escrita y que no le leyeron ni le permitieron leer», según consta en el fallo de primera instancia- fue nuevamente golpeado «reiteradamente con pies, puños y la rodilla en su nariz». Esta vez su agresor fue el oficial secretario del Fiscal, el teniente José TroncosoLe provocaron una fractura de tabique nasal. ¿El motivo?: Intentar leer el mencionado documento.

 

Por supuestamente haber cometido los delitos de «atentar contra la seguridad interior del Estado» y el de «traición a la patria», Hernández fue condenado el 24 de octubre de 1973 por un Consejo de Guerra a presidio militar perpetuo, pena que luego fue rebajada a 15 años. En diciembre de 1976 le fue conmutada la condena de presidio por la de extrañamiento, siendo expulsado del país tras permanecer en prisión por 3 años y 10 meses. Se exilió en Inglaterra por 17 años.

 

Mientras vivía en Europa, los médicos debieron extraerle el tabique, puesto que estaba totalmente dañado y porque había transcurrido mucho tiempo sin reparación. Como resultado de las torturas de las que fue víctima, padeció también el desgarro de los tendones del hombro derecho, esto como consecuencia de haber sido colgado de los brazos por largas horas y arrastrado en varias ocasiones.

 

 

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