Es otro de los temas que pone en tensión al F.A. ciertamente, porque es un tema complejo. No es tan cierto que la izquierda en general, o el FA en particular, tenga que moverse en el maniqueísmo de aquellas dos alternativas signadas en el subtítulo. Más bien aquello es lo que ha utilizado (históricamente) la derecha para poner en jaque a los sectores de la izquierda, emplazándolos públicamente a pronunciarse.

 

Curioso doble estándar que la derecha tiene en relación al concepto de soberanía y la delimitación formal de la frontera (que defienden con banderitas en la solapa y con sus bravuconadas belicistas en la frontera de los países vecinos y/o hermanos: por cultura, historia común  y un destino cierto de integración futura); mientras ellos, con un servilismo vergonzante, (ver episodio de Piñera con la introducción de una banderita chilena al interior de la bandera norteamericana, un  acto -que quizás para él-, quiso ser “chistoso;” pero que develó el claro símbolo de la obsecuencia rampante y rastrera; actitud  históricamente secular de la lumpen oligarquía chilena frente a los países dominantes), entregan a las empresas transnacionales, nuestros recursos naturales, nuestro mar, nuestra cordillera, nuestro puro cielo del norte, nuestro territorio.

 

Es por eso que el F.A. no puede caer ni en la trampa del chauvinismo de  la defensa  a ultranza del territorio, ni tampoco en la cesión gratuita de  territorio a Bolivia. Esto que parecería un oxímoron, requiere una explicación más circunstanciada.

 

El que escribe es absolutamente partidario de la integración latinoamericana; (de hecho pienso que, más temprano que tarde tendremos que reeditar la gran gesta solidaria de nuestra independencia, para fundar los Estados Socialistas Unidos de América del SUR). Con esto, lo que quiero significar es que los únicos sujetos depositarios del beneficio de la explotación de nuestros recursos, debe ser el conjunto de nuestros pueblos una vez en el poder dentro de un marco de democracia plena; donde “la raya,” no sea más que un recuerdo histórico/simbólico del pasado. Sin embargo, lo que ellos llaman integración hoy, no es más que los TTP,  comerciales, la integración horizontal  de las elites empresariales para maximizar sus ganancias a costa de la depredación y el latrocinio (hasta agotar nuestros recursos) y la explotación de la fuerza de trabajo local, (sean ellas Empresas australianas, norteamericanas, canadienses o chinas).

 

Consecuente con esta argumentación surge entonces la pregunta de ¿qué estatuto le conferimos al gobierno boliviano? ¿Cómo consideramos  un gobierno que en las últimas encuestas el pueblo desaprueba su permanencia? Por lo cual, si quiere presentarse a reelección tendría que reformar su propia Constitución a contrapelo de la voluntad mayoritaria de su pueblo?

 

Es por eso que yo siempre fui partidario (y así lo he escrito en anteriores artículos), de que –por ahora-, la única manera de resolver el problema de la mediterraneidad de Bolivia con racionalidad política solidaria, es constituyendo UNA ZONA PILOTO DE INTEGRACIÓN LATINOAMERICANA, con administración tripartita (Chile, Perú y Bolivia);  ninguno de ellos tendría como país  la soberanía sino que esta pertenecería a ese Consejo Soberano de Integración,  de estos tres países.

 

El territorio que abarque esta zona será determinado de común acuerdo teniendo las tres partes que aportar una porción de territorio equivalente. Por ej.  Una franja que incluya Arica, Tacna y Tarija. Por ese corredor tri-soberano puede perfectamente Bolivia tener acceso al mar con sus exportaciones, al interior de una soberanía fraternal y compartida con países hermanos.

 

Esto no puede ser interpretado como una solución  demagógica o como chutear hacia adelante un tema hoy día candente para escamotearlo; muy por el contrario, su sola proposición debería ser el inicio de una nueva política de cooperación y fraternidad de los pueblos, que debería culminar en el futuro con aquel sueño de la Patria grande latinoamericana.

 

Habrá que estudiar con más detalles su viabilidad, no obstante este diseño debe prevalecer como matriz de  fondo como una solución inmediata del actual conflicto con el pueblo boliviano, pues se inscribe en el marco de lo que es y debe ser  nuestra política futura hacia A. Latina y considero que  es absolutamente coherente con la política de FA.

 

No se trata, ni mucho menos, de una hábil estratagema para eludir o chutear hacia adelante el problema acuciante hoy. Por el contario, se trata de ser consecuentes con nuestra afirmación latinoamericanista en el marco de un anti-neoliberalismo y una futura democracia radical y tener una respuesta política clara y consecuente con lo que son nuestros programas ante los pueblos latinoamericanos. Es una sugerencia colaborativa, destinada a ayudar a evitar  dispersiones de opinión y la consecuente estigmatización y crucifixión del F.A., que es lo que ellos esperan.

 

STGO. 01 10.18                       Patricio Valenzuela

 

P.S. Termino de escribir este artículo a las 9.00 A. M., antes de conocer el fallo de la corte de la CIJ.

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