Todos hemos sido  migrantes; si usted no salió de Chile a causa del golpe cívico militar, lo hicieron sus padres o sus abuelos.  Y si nadie se movió –porque eran muy valientes, muy indiferentes  o muy  partidarios de la dictadura- no importa. De todos modos sus ancestros en algún momento llegaron a Chile. Y si usted es un indígena cuyos antepasados vivían aquí hace más de 500 años, no se haga el desentendido, porque no hay indígenas puros, todos somos mestizos. Y además se dice que los indios llegaron a América desde Asia, por el estrecho de Bering, que no era estrecho sino una franja de tierra. En todos nosotros corre la sangre de algún inmigrante.

 

En fin, este tema tiene muchos matices. Ahora se ha creado una paranoia antiinmigrante, absolutamente injusta y sin fundamento, porque las migraciones han existido siempre. ¿Acaso los negros que llegan a Chile desde Haití son originarios de allí? No pues, los trajeron de África a América como esclavos, eso lo sabemos todos.

 

En Chile, país mestizo, la gente es muy discriminatoria. Conozco a una compañera que nació de casualidad en Bolivia, porque sus padres europeos estaban de paso allí en camino para Chile. Ella es rubia y de ojos claros, pero en uno de esos colegios de habla inglesa de Santiago, se sabía que  era boliviana de nacimiento. Y las chicas le hacían ronda y le cantaban: “Boliviano comen guano/ con lah patah y con lah manoh/, cuando no era “pavo leso nariz de queso” ¿Eso se les ocurre solos a los niños? Claro que no, se lo han enseñado sus padres que son a menudo morenos y con el pelo tieso. Sólo cuando viajan se dan cuenta de que no son rubios de ojos azules.

 

Por mi parte, cuando llegué a Francia en los años 40, después de la guerra, jamás me discriminaron en el colegio, una escuela pública, aunque al principio no hablaba ni una palabra de francés y me vestía distinto: tenía zapatos mientras los otros niños usaban zuecos como secuela de la guerra. Pero ahora han cambiado las cosas, todos los días se ahogan dos niños en el Mediterráneo, cuando intentan llegar a Europa desde otros continentes.

 

Como el tema es tan amplio hay que acotarlo. Esta vez me voy a referir a la caravana de inmigrantes centroamericanos que está entrando a México en camino a Estados Unidos. La mayoría es hondureña, pero no todos.

 

Esta caravana ha dado mucho que hablar, pero la verdad es que por México pasan anualmente más de cuatrocientas cincuenta mil personas, provenientes de Centroamérica, que pretenden llegar a Estados Unidos. ¿Se dan cuanta lo que son cuatrocientas cincuenta mil personas al año? Pues una enormidad de gente.  Antes eran menos, pero han ido aumentando.

 

México es país de origen, tránsito, destino y retorno de diversos flujos migratorios.

 

Sin embargo, aquí el pueblo no discrimina a los inmigrantes, al contrario. Por ejemplo, hay un grupo de mujeres voluntarias llamadas “Las Patronas”, que les lanzan alimentos, agua y asistencia a los migrantes a su paso en el tren conocido como La Bestia, mientras éste sigue su marcha. La gente viaja hacinada, la mayoría en el techo o colgando de cualquier manera. Y en el camino son extremadamente vulnerables, propensos a ser víctimas del crimen organizado, de secuestros, de trata de personas, de explotación laboral y sexual, de asaltos, abusos, extorsiones, robos, todo tipo de atrocidades. Quienes los atacan son policías o delincuentes. Muchos se caen del techo del tren, que les corta piernas, brazos o los mata. El paso de los migrantes centroamericanos por México ha dado origen a un verdadero holocausto, aunque el pueblo mexicano es solidario y compasivo, como Las Patronas. Para Estados Unidos no sólo van centroamericanos, también se van muchos mexicanos buscando el sueño  americano, convertido en pesadilla.

 

Es que en México cerca de la mitad de la población vive en la pobreza, unos cincuenta millones de personas, especialmente campesinos, en un país enormemente rico. En Centroamérica existe más pobreza todavía y la gente no sólo huye del hambre, sino también de la violencia y de la muerte cotidiana.

 

Ahora esta caravana ha causado un gran impacto en la opinión pública, porque aunque no son tantos comparados con el total, vienen juntos, marchando y presentándose como un todo unido. Es como una invasión de hormigas que no puede dejar de verse.

 

Por cierto, las autoridades también violan los derechos humanos de los migrantes. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha podido establecer que las principales autoridades que incurren en esas violaciones son el Instituto Nacional de Migración, la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados, la Policía Federal, la Procuraduría General de la República, la  Secretaría de Marina y otras. Se trata de evitar esas  transgresiones, pero es bastante difícil, sobre todo por la magnitud cuantitativa del fenómeno.

 

El paso de la frontera entre Guatemala y México es bastante fácil. Ahí está el río Suchiate, surcado por innumerables barcazas, botes, lanchas,  y hay muy poco control.  Los integrantes de la caravana pasaron algunos nadando, otros en botes, en fin, de diversas maneras.

 

Sin embargo, un segundo grupo de migrantes alcanzó la frontera y trató de derribar la valla para unirse a los primeros. Esta vez el gobierno mexicano envió soldados, y en la refriega un inmigrante falleció. Los demás lograron pasar el río por diferentes partes.

 

La kilométrica columna humana fue retenida momentáneamente en una carretera en el municipio de Arriaga, Chiapas, por un retén policial. Sin embargo el gobierno no se atrevió a dar orden de atacar, porque el mundo entero los está mirando y porque este  gobierno está de salida, es muy impopular  y por lo tanto tiene que cuidarse. Ya la muerte de un inmigrante en la frontera fue muy mal recibida por la opinión pública.

 

Después de su paso por Chiapas, siguieron hacia Oaxaca. Dos días  estuvieron sentados sobre el asfalto entre campos de cultivo de maíz y vegetación selvática, y luego retomaron su camino sin incidentes. Su idea es pasar por la Ciudad de Mexico, aunque hay rutas más cortas  hacia la frontera norteamericana. Pero naturalmente es la capital del país y el reflejo en los medios de comunicación será enorme. Aquí los estamos esperando.

 

Ahora Peña Nieto les presentó un programa denominado «Estás en tu casa» que ofrece asistencia médica, educación e incluso trabajo temporal a centroamericanos sin papeles pero con la condición de que inicien un trámite de solicitud de refugio y permanezcan en los estados de Oaxaca y Chiapas, este último fronterizo con Guatemala. Es un arreglo que ha hecho con Trump para que no se vayan a Estados Unidos.

 

De todos modos, la mayoría quiere seguir para allá. Saben que en México la vida es  casi tan dura como en sus países y que será difícil encontrar trabajo aquí, por eso los mexicanos también emigran.

 

La organización Pueblos Sin Fronteras, que los acompaña, considera que unos se han quedado en el camino y otros decidieron regresar, por lo cual la cantidad de integrantes de la caravana que había alcanzado a unas 7000 personas,  se ha reducido a unas 4.500.

 

Trump advirtió que cortará la ayuda a Centroamérica si no detiene este éxodo migratorio, y dijo que los que vienen marchando son delincuentes y terroristas  Anunció que enviará más de cinco mil soldados a la frontera con México para detenerlos.

 

Más de cinco mil soldados fuertemente armados para enfrentar a tres mil personas inermes, incluyendo mujeres y niños.

 

Veremos qué pasa en unos días más cuando la caravana llegue a la frontera.

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