La noche del 9 de septiembre de 1974 Manuel Valencia Cáceres (49) y Agustín Contreras Santander (32) se encontraban en un bar ubicado al interior de la Población Huamachuco en la comuna de Renca, Región Metropolitana. Estaban en estado de ebriedad y en un momento comenzaron a gritar consignas en contra de las Fuerzas Armadas. Al interior del lugar había un militar. Un año antes se había producido en Chile el golpe de Estado y la represión de la dictadura estaba desatada.

 

Junto a una tercera persona, ambos hombres fueron detenidos por una patrulla militar a cargo del teniente de reserva Juan Martínez Oyanedel, todos pertenecientes al Regimiento Yungay de San Felipe que por entonces ocupaba el Parque Quinta Normal. Hasta allí fueron trasladados, siendo mantenidos en privación de libertad solo Contreras y Valencia, quienes durante la madrugada del 11 de septiembre fueron interrogados por Martínez Oyanedel, con la colaboración del suboficial Gustavo Marambio Olmos y los soldados conscriptos Arcadio Lobos Cisternas y Luis Castro Guajardo.

 

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Los uniformados «les propinaron golpes de puños y bastonazos con elementos contundentes, hasta que el teniente Juan Martínez con un corvo les quita la vida», se lee en el fallo condenatorio de este caso, dictado este martes por el ministro Mario Carroza.

 

Luego del macabro crimen, el suboficial Marambio y los conscriptos Lobos y Castro cavaron fosas e inhumaron los restos en las inmediaciones del mismo Parque Quinta Normal, de acuerdo a lo que añade el ministro en visita para causas por violaciones a los Derechos Humanos de la Corte de Apelaciones de Santiago.

 

La causa se abrió luego de dos querellas criminales interpuestas por Alicia Lira en su calidad de presidenta de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos -AFEP- y el Ministerio del Interior, y esta semana Carroza dictó sentencia. El ministro condenó a Gustavo Marambio a la pena de 5 años y un día de presidio en calidad de autor de los homicidios; en tanto, los mencionados Lobos y Castro deberán purgar 4 años de presidio como cómplices, aunque se les concedió el beneficio de la libertad vigilada.

 

 

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