«Si la grandeza de una nación y su progreso moral se puede juzgar por la forma en que trata a los demás animales… ¿Qué dice de Australia? ¿Qué dice de Nueva Zelanda? ¿De Estados Unidos? ¿De Canadá? ¿De México? ¿De Reino Unido? ¿De Israel? ¿De España? ¿Qué dice de nosotros como especie?». Con esta reflexión y una suerte de resumen de las «mejores» imágenes de maltrato animal exhibidas minutos antes comienza la última parte del documental Dominion, estrenado recientemente en Chile y que con una crudeza estremecedora va mostrando la tortura contra distintos animales que ha sido naturalizada en los procesos de producción de la industria cárnica, láctea y también de la moda y la entretención.

 

¿Y qué dice de Chile la forma en que tratamos a los animales?

 

Justo en los días en que se exhibía en nuestro país Dominion -que en castellano significa dominio- dos noticias dieron cuenta de forma brutal de que no estamos para nada lejos de aquello que se muestra sobre otros continentes en el mencionado trabajo audiovisual. El pasado jueves 6 de diciembre 145 terneros murieron calcinados al interior de un galpón en el fundo Los Colihues en la comuna de Frutillar. Y esos son solo los que fallecieron, porque -de acuerdo a lo que informó Radio Bío Bíoal interior de la estructura habían en realidad más de 500 de estos animales.

 

Y es que justamente el hacinamiento es uno de los tantos maltratos que deben soportar los animales en cautiverio, desde el momento de nacer hasta que son sacrificados para la alimentación o entretención de los humanos. Eso si tienen la «suerte» de vivir un poco de los años que les corresponderían y no son antes hechos desaparecer de las formas más escalofriantes que se pueda uno imaginar.

 

Captura documental Dominion

 

«El trato vejatorio en los animales es por justamente la mera cosificación hacia ellos y, como cualquier cosa, no se tiene mayores cuidados y se tratan de acelerar los procesos. Y para ello los lanzan, los tiran, los golpean, para poder quitarles la vida ya no dentro de las ‘normas’ que quizás pudiesen existir», sostiene Mauricio Serrano, fundador y coordinador internacional de la ONG Animal Libre.

 

Como ocurrió en otro caso que daría cuenta de nuestra relación de dominio con ellos. Hace dos semanas comenzó en Osorno un juicio oral por una denuncia presentada en el año 2013 por el diputado Fidel Espinoza por un caso que ha sido vinculado por la prensa al tema del maltrato animal. Porque la verdad es que lo que originó esta acción legal no fue precisamente la matanza de 1.500 terneros por parte de la empresa neozelandesa Manuka. En estricto rigor, lo que la motivó fueron las consecuencias psicológicas sufridas por los trabajadores de la compañía ubicada en Río Negro, en la Región de Los Lagos.

 

“Las esposas de los trabajadores cuando van a hablar conmigo me cuentan del daño que sufren sus esposos, producto de tener que matar terneros diariamente -100, 150 terneros diarios- a martillazos; y también una de las prácticas de la empresa era dejarlos morir de hambre a los terneros en el establo”, detalló en ese sentido el parlamentario.

 

Foto: Radio Bío Bío

 

Mauricio Serrano explica que hay antecedentes tanto en Chile como a nivel internacional «de que estas conductas no son casos aislados, sino que son repetitivas, normalizadas y habituales en la industria de la alimentación que conlleva el uso de animales».

 

‘Huérfanos de la leche’

 

Uno de esos antecedentes es Huérfanos de la leche: la industria de los lácteos en Chile, escalofriante trabajo audiovisual de investigación realizado por la organización EligeVeganismo, quienes se infiltraron en una veintena de lecherías entre las regiones V y VIII para documentar el nacimiento, vida productiva y muerte de vacas y terneros.

 

En este documental se puede observar, por ejemplo, cómo no bien transcurridos segundos desde el nacimiento forzado de un ternero, su madre es separada del hijo y tratada a gritos y golpes, incluído el uso de un elemento cortopunzante para lograr moverla tras el parto.

 

El ternero, en tanto, además de ver los primeros maltratos a la vaca, comienza a padecer desde ya los propios, siendo alejado de esta, sufriendo una brutal caída desde una carretilla en su traslado y pasando hambre, debido a que solo se les da de beber dos litros de leche al día. De ahí que ante la necesidad, se les observe lamerse unos a otros la boca con el objeto de conseguir alimentarse un poco más.

 

Luego vendrán los llamados de los terneros a sus madres y los llantos que podrán extenderse hasta por más de un mes. «Empiezan a llorar, igual que un niño chico», le comenta uno de los trabajadores de la empresa a la persona que graba el documental. El martirio continuará con el descuerne de las terneras, que es la aplicación -sin anestesia- de soda cáustica o cautín caliente en el cuerno creciente, lo que tendrá al animal resistiendo el dolor hasta por una hora.

 

Captura documental Huérfanos de la leche

 

La matanza de los terneros que nadie quiso comprar, la inseminación forzada de las vacas para que den a luz en un período que no deberá superar los 14 meses y las heridas e infecciones no tratadas en aquellas destinadas a producir leche, son otros de los tipos de maltrato que en el documental Huérfanos de la leche dan cuenta de nuestro propio Dominion.

 

Especistas, como los nazis

 

De acuerdo a los antecedentes entregados en Dominion, en toda la historia documentada 619 millones de personas han muerto en guerras. Los seres humanos «matamos el mismo número de animales cada 3 días», apunta la voz en off. Esto, añade, es sin incluir a los peces y otros animales marinos cuyo número de muertes es tan alto que se cuenta por toneladas.

 

Captura documental Dominion

¿Por qué lo hacemos? Entre las organizaciones de activistas por los animales la respuesta está lejos de aquella que reza que se trata de un tema de necesidad. «Uno de cada 9 humanos (795 millones) padece malnutrición crónica; 884 millones de personas carecen de agua potable, mientras que para producir un litro de leche se necesitan mil litros de agua o 15 mil para producir un kilo de carne de ternera», espeta la voz del documental.

 

La respuesta parece ir por otro lado y tiene que ver con una sola palabra, un concepto acuñado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder, el Especismo, una discriminación hacia los animales por considerarlos especies inferiores.​ «Nos creemos que, por nuestra supuesta superioridad, nos hemos ganado el derecho a someter y dominar a aquellos que consideramos inferiores, y así satisfacer nuestros objetivos», se oye al final del documental, antes de concluir con probablemente la reflexión más contundente de todo el relato: «Esta es una argumentación que ya ha sido utilizada antes: Por el blanco, para esclavizar al negro (…) Por los nazis, para asesinar a los judíos. Por los hombres, para silenciar y oprimir a las mujeres».

 

Te invitamos a continuación a ver los dos documentales mencionados en este artículo, Huérfanos de la leche: la industria de los lácteos en Chile y Dominion. Cabe recordar que ambos contienen imágenes extremadamente violentas de maltrato animal.

 

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