«Es un mercado establecido y no tenía por qué sospechar nada malo». Ese fue uno de los argumentos que en calidad de imputado entregó Raúl Schüler Gatica el pasado 17 de diciembre ante los fiscales de Alta Complejidad de O’Higgins, Fernanda Orpis y Jorge Escobar, en el marco de la investigación por el masivo hallazgo en su poder de piezas de arte e históricas encargadas por robo.

 

En la declaración, dada a conocer por La Tercera, el sujeto añadió que «casi todas las cosas que se venden por anticuarios tuvieron dueños anteriores y eso no significa que tengan procedencia ilícita (…) A veces pregunto la procedencia, a veces lo considero innecesario. No hacía encargo de obras».

 

Al respecto, cabe recordar que entre los delitos por los que Schüler será formalizado este jueves 20 de diciembre se encuentra el de receptación reiterada, el que -según nuestra legislación- comete aquel que sabiendo o debiendo saber su origen posee artículos hurtados o robados, así como quien los vende, comercializa o compra, aplicando esto último definitivamente a su caso. 

 

Algo en lo que profundizó en su declaración ante los fiscales, mostrando una supuesta faceta filantrópica al sostener que ha «gastado una brutalidad de dinero comprando todas estas cosas». Su objetivo, según añadió, fue «conservar este patrimonio arquitectónico rural para el país», porque a su juicio en Chile «destruyen todo, no hay memoria de nada».

 

Schüler mencionó a un total de 15 personas que le vendían esculturas, entre ellos al que le compró la reconocida La República –a quien identificó como ‘Chico Mario’ Vidal, hoy fallecido- y que fue la obra que finalmente permitió el hallazgo de todas las otras al ser reconocida en una fotografía publicada en las páginas sociales de una revista. La compra de esta escultura que fue robada desde Valparaíso dijo que la realizó en 2004 o 2005, pagándola con varios cheques de $500 mil.

 

Foto: Mario Ruiz, PDI

 

El sujeto insistió en su inocencia recalcando que ni las estatuas ni el parque los ha mantenido ocultos, y que ha permitido que en él se graben películas y se realicen reportajes en los cuales se han fotografiado varias de sus estatuas, entre ellas algunas incautadas por la PDI. Ese antecedente -a su juicio- le permitiría «demostrar que nunca sospeché siquiera que tuviera una procedencia ilícita». «Me imagino que si alguien supiera que tiene cosas robadas no las mostraría o no permitiría que se exhibieran públicamente como yo lo permití», concluyó Schüler.

 

Te invitamos a leer nuestra columna Empresario o delincuente: La diferencia de llamarse Raúl Schüler o Camilo Catrillanca,enfocada en el condescendiente trato mediático y político que ha recibido el ahora imputado en este caso.

 

 

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