Este miércoles el Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, enfrentó a los medios internacionales ante las críticas que han surgido por el nuevo período que asume este jueves, principalmente de los países del Grupo de Lima, al que Chile pertenece. De ahí que el jefe de Estado haya decidido apuntar a su homólogo Sebastián Piñera, con el fin de recordarle a sus críticos algunos datos que lo situarían al menos en una mejor posición electoral que el chileno.

 

Gráfico en mano, Maduro comparó el porcentaje de votación proporcional que obtuvo con el de otros presidentes de la región. Tras analizar lo ocurrido con el ex Presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, pasó a revisar lo ocurrido con el jefe de Estado local. «El pichón de Pinochet, Sebastián Piñera, en Chile, que se las daba de un gran líder, fracasado también, y en su segundo período peor que nunca, repudiado por el pueblo chileno, que no ha cumplido un año y ya tiene 68% de rechazo de la opinión pública, fue electo con un 26%. Es decir, 9 puntos menos que este muchacho que está aquí de los barrios del valle, que este obrero», apuntó la primera autoridad venezolana.

 

«Si hablamos de números, Venezuela es una democracia pujante, con pueblo, impecable desde el punto de vista electoral y nadie tiene derecho en el mundo a cuestionar nuestra democracia, nuestro sistema electoral y el cartel impecable de 19 años de refundada nuestra democracia; 25 elecciones. Díganme ustedes qué país del mundo, dónde», concluyó Maduro.

 

Chadwick y Pérez mirando hacia Venezuela

 

La primera respuesta desde Chile no surgió del aludido Sebastián Piñera ni de Roberto Ampuero en su calidad de ministro de Relaciones Exteriores. Fue Andrés Chadwick quien desde Interior encabezó la réplica. «No pierda el tiempo refiriéndose a otros países», le mandó a decir el secretario de Estado chileno, quien conminó a Maduro a «preocuparse de su pueblo (…) de la profunda crisis humanitaria, porque su pueblo tiene hambre”.

 

Paradójicamente, esta declaración la realizó Chadwick en la misma conferencia que debió dar nuevamente en el Congreso a raíz de los duros cuestionamientos que enfrenta desde este lunes, luego de que se diera a conocer que supo desde el primer día del asesinato de Camilo Catrillanca que el joven no iba armado al momento de ser baleado por Carabineros y que los disparos que le quitaron la vida no se produjeron en medio de un enfrentamiento.

 

Y ese mismo lunes, cuando toda la atención estaba centrada en el artículo del medio Interferencia que revelaba esos nuevos antecedentes del caso Catrillanca, la vocera de Gobierno Cecilia Pérez hizo lo mismo. Dedicó un punto de prensa a hablar del país centroamericano, en el que señaló que la administración Piñera no reconoce el gobierno de Nicolás Maduro. «En Venezuela hoy existe una dictadura», sostuvo Pérez, luego de lo cual emplazó a la ex Presidenta Michelle Bachelet, en su calidad de Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, a que «vaya a Venezuela, escuche a la oposición y establezca un marco que permita avanzar hacia la democracia y dejar atrás una dictadura que le ha hecho mucho daño y ha provocado mucho dolor al pueblo venezolano».

 

Cecilia Pérez

 

Todo esto, en medio de probablemente uno de los momentos más críticos que experimenta el gobierno de Sebastián Piñera en cuanto a violaciones a los Derechos Humanos durante su gestión, y que tienen a su primo y ministro del Interior ante la posibilidad cierta de ser acusado constitucionalmente por la oposición, instancia que de resultarle desfavorable lo obligaría a dejar su cargo.

 

 

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