Este próximo 3 de febrero se termina la “marcha blanca” que permitió la nueva ley de bolsas plásticas para que hasta ese día el gran comercio -las cadenas de supermercados y el retail en general- puedan entregar un máximo de dos de ellas. Desde entonces la prohibición será total. En el caso de las micro, medianas y pequeñas empresas -los almacenes de barrio, por ejemplo- dicho plazo se extenderá por dos años, hasta el 20 de julio de 2020.

 

En este contexto, Greenpeace alertó que, pese al comienzo de liderazgo en la región en el combate a las bolsas plásticas, Chile está empezando a quedar rezagado ante las medidas de varios países, como la Unión Europea, y hasta otros vecinos, entre ellos Perú, quienes han decidido actuar de manera frontal contra los plásticos, ampliando las prohibiciones a los de un solo uso, como bombillas, envases, botellas y servicios.

 

«En el caso de Chile nos llama la atención que estén siendo las municipalidades, como Providencia y Santiago, las que estén marcando el rumbo con ordenanzas propias que buscan frenar el avance de los plásticos de un solo uso. El Ministerio de Medio Ambiente debiera ser igual y más de audaz», sostiene Mauricio Ceballos, vocero del Movimiento Chile sin Plásticos de Greenpeace.

 

 

La ONG ambientalista aclaró que menos del 12% de toda la basura se recicla en Chile, con lo cual no es una medida efectiva para atacar el problema, ya que solo se hace cargo de manera muy marginal solo al final del problema y no en su origen.

 

Chile es el país que más basura genera por habitante, llegando a la cifra de 51 kilos por persona al año. Sólo en la Región Metropolitana hay más de 70 vertederos ilegales con alta presencia de plástico y cerca de una quinta parte de ellos se encuentran en riberas de ríos que luego desembocan en el mar.

 

«La entrada en vigencia de esta ley que le dice adiós a las bolsas plásticas nos posicionó, por un breve tiempo, como líderes en América Latina, pero lo que debemos tener en cuenta es que seguimos siendo el país que más basura genera en el continente, con 51 kilos por habitante, lo que ha hecho que enfrentemos un verdadero tsunami plástico que está inundando no solo las costas del país, sino la vida cotidiana en las ciudades», concluyó Mauricio Ceballos.

 

 

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