«La única solución es la demolición total del edificio». Así de categóricos son los dirigentes René Popper y Carlos Vergara, quienes este martes publicaron una carta en el medio digital El Martutino de la Región de Valparaíso, dando cuenta en ella de un grave conflicto inmobiliario que amenaza la tranquilidad de la comunidad de Villa Berlín en el sector de Placeres.

 

Ocurre que de acuerdo a lo expuesto por los mismos dirigentes, desde hace más de dos años los habitantes de la Villa Berlín han estado enfrascados en un conflicto con la Inmobiliaria Alto Placeres, responsable de un proyecto de construcción de un edificio de 28 pisos y de aproximadamente 240 unidades de vivienda. Las alarmas se encendieron en la comunidad luego de que se identificaran una serie de irregularidades e infracciones al derecho urbanístico por parte de la empresa.

 

El Martutino explica que fue la propia Contraloría Regional la que emitió un informe en donde se establecen irregularidades en el otorgamiento de los permisos de edificación, además de vulneración a aspectos de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción. Esto obligó al municipio porteño a emitir una orden de paralización de obras que la inmobiliaria no respetó.

 

Edificio Alto Placeres. Foto: El Martutino

 

Los vecinos decidieron presentar un recurso de protección en la Corte de Apelaciones de Valparaíso, luego de lo cual la comunidad, a través de un implacable informe de la Empresa Sanitaria de Valparaíso (Esval), dimensionaron la magnitud del riesgo que tenían como futuro nuevo «vecino». Y dicho peligro tiene que ver básicamente con que el proyecto Alto Placeres se está construyendo sobre el acueducto Las Vegas, una de las principales fuentes de abastecimiento de agua potable del Gran Valparaíso, como destaca el medio de comunicación porteño.

 

En ese sentido, Esval sostiene que «el sello del edificio está apoyado sobre un relleno y no sobre la roca basal, lo cual implica que la carga que el edificio trasmite a dicho relleno también la recibe el cuerpo del acueducto susceptible de generar inestabilidad en el ducto», añadiendo que de acuerdo a un análisis de la empresa sanitaria, «las cargas generadas durante un sismo pueden producir una falla en el acueducto».

 

«El sello del edificio está sobre un relleno. Frente a un sismo, el desplazamiento principal podría tomar la dirección de la quebrada, y producirse un deslizamiento del edificio, a lo largo de ella, lo que lo afectaría directamente al acueducto provocando su colapso. En la eventualidad que el acueducto se fracture, inundará un área de aproximadamente 10.500 metros cuadrados, provocando socavación del soporte del edificio y su eventual colapso», continúa advirtiendo Esval.

Más de 500 mil personas del Gran Valparaíso sin agua

Foto: El Martutino

 

Finalmente, la sanitaria porteña expone una situación que terminaría no solo afectado a quienes viven en las cercanías del edificio, sino que a un vasto sector de la población. «Cabe destacar que un eventual colapso del acueducto Las Vegas en el punto en que se construye el edificio dejaría a todo Valparaíso, Curauma y Placilla sin agua potable, y una parte importante de Viña del Mar, estimando alrededor de 130.000 clientes de ESVAL S.A, más de 500 mil personas del Gran Valparaíso prescindirían de este vital elemento», se lee en el informe. Un evento así, se añade, «podría volverse repetitivo en cada suceso sísmico».

 

«Imaginemos: ¿Y si tenemos un fuerte sismo y el edificio y/o el acueducto colapsan? ¿Qué pasaría si el edificio termina de construirse y luego de estar habitado debe soportar los embates de un terremoto? ¿Y si el edificio se parte en dos como el ‘Alto Río’ de Concepción? Ante el peso de la evidencia, la única solución plausible es la invalidación y posterior demolición total del edificio», concluyen planteando los dirigentes de la Villa Berlín.

 

 

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