Fue mientras Augusto Pinochet estuvo detenido en Inglaterra, tras ser arrestado en Londres por una orden del juez español Baltasar Garzón por su participación en delitos de genocidio, terrorismo internacional, torturas y desaparición de personas durante la dictadura cívico militar que encabezó. El pinochetismo estaba ofuscado en Chile y decidieron organizar un acto público en repudio a su arresto en Europa.

 

Uno de los oradores de esa jornada del 26 de octubre de 1998 organizada por la UDI y RN, fue Sebastián Piñera. En la ocasión, el actual Presidente -uno de los principales defensores de la intervención extranjera en Venezuela que está siendo liderada por Estados Unidos- realizaba un discurso en el que defendía acaloradamente el derecho de los países a resolver internamente sus asuntos.

 

«Por un problema de principios no podemos permitir que hoy un juez español, mañana un juez de Mozambique o de cualquier otra parte del mundo, se arroje una jurisdicción que no le corresponde y pretenda entrometerse en nuestros asuntos y juzgar a personas por hechos ocurridos en nuestro país y que tienen el alto cargo de haber sido presidentes de la república», disparó Piñera ante el público presente. Las acciones realizadas desde España en contra de Augusto Pinochet constituían entonces para el empresario, «un agravio y un atentado a lo más profundo de nuestra soberanía, de nuestra independencia y de nuestra dignidad».

 

Junto con ello criticó duramente a la justicia inglesa por no haber respetado la inmunidad diplomática de la que gozaba el dictador, lo que a juicio de Piñera representaba igualmente «un grave atentado a la soberanía y la dignidad de Chile». «Ninguno de nosotros está dispuesto hoy a ser colonia de ningún país del mundo», concluyó el actual Presidente.

 

Acá la aludida intervención de Sebastián Piñera.

 

 

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