El gobierno chileno está imposibilitado ideológicamente para responder como corresponde a una demanda tan profunda como la de revertir el abandono en el que el Estado de Chile tiene a la educación pública, planteada por el Colegio de Profesores y las organizaciones de estudiantes secundarios.

 

El Presidente Sebastián Piñera, su ministro de Hacienda Felipe Larraín y su par de Educación Marcela Cubillos simplemente no creen en la responsabilidad del Estado en la formación intelectual y social de los ciudadanos.

 

Formados ellos y sus hijos en establecimientos educacionales pagados, en manos de privados, desconocen y seguro que hasta descreen que en nuestro país los profesores y sus alumnos en la educación pública deben realizar sus clases en salas que se llueven o en compañía de ratones; probablemente tampoco les importe.

 

De ahí entonces la omisión y la displicencia tanto del Ejecutivo como de la ministra Cubillos frente a las esenciales demandas de los docentes y secundarios. Sin embargo, el problema es que en política es imposible guardar silencio durante mucho tiempo cuando se es interpelado. Es un signo de debilidad, de ineficiencia, y a nadie le gusta aparecer incapacitado para asumir una labor que te ha encomendado un Presidente de la República que ha exagerado los supuestos atributos de sus hombres y mujeres de confianza, con el objetivo de diferenciarlos de la supuesta inoperancia de aquellos que los precedieron.

 

 

La opción es entonces mentir. Mentir para dividir al adversario, desgastarlo y neutralizar su principal arma, la unión.

 

Y a esa tarea se ha abocado en las últimas semanas el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera, acusando sin sustento empírico alguno y mañosamente una «motivación política» detrás de la histórica paralización de los profesores que ya superó las tres semanas; entendida esa «motivación política» como el supuesto interés que tendría el Presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar, en competir para lograr el cargo de gobernador de Santiago.

 

Cecilia Pérez, ministra secretaria general de Gobierno, no tuvo ningún empacho este lunes en realizar declaraciones falsas respecto a Aguilar, afirmando textualmente que el dirigente «ha reconocido» una supuesta candidatura a la gobernación de la Región Metropolitana. La vocera dijo exactamente lo siguiente: «No hay ninguna justificación para que este paro continúe. Y que lo sepan los padres, los alumnos y también los propios profesores: En la continuidad de este paro, lo que hay es una motivación política, una candidatura a gobernador regional del presidente del Colegio de Profesores, tal como él lo ha reconocido”.

 

Un día antes, el propio Aguilar se había encargado de enviar una carta al director de La Tercera, diario que difundió esa información falsa, enfatizando que al ser contactado por la periodista María José Ahumada para la redacción de la nota titulada Yo quiero ser gobernador: Comenzó la batalla por Santiago, le señaló a la comunicadora “explícitamente que no tenía ninguna intención en dicha candidatura”. Por otra parte, le destacó que nunca se le había conversado de aquello desde el Partido Humanista, colectividad que -según aseguró el medio de comunicación- «ha mostrado interés» por el líder de los profesores para dicha elección.

 

Mario Aguilar, presidente Colegio de Profesores

 

Cabe destacar que La Tercera publicó efectivamente la carta que les envió Aguilar, sin embargo, al menos en su versión web la editó y sacó los párrafos en donde el docente aludía a su conversación aclaratoria con la periodista María José Ahumada, según pudo comprobar Politika al comparar ambos textos.

 

No obstante todo ello, este martes, cuando la ministra de Educación se decidió luego de casi un mes de ausencia a responderle a los profesores, lo hizo con el mismo argumento de la supuesta «motivación política» esgrimido por Cecilia Pérez. En una brevísima conferencia de prensa, Marcela Cubillos declaró que «lo que ha habido acá es una prolongación de este paro por razones políticas, intentando usarme a mí como excusa para no volver a trabajar a las salas de clases».

 

En otras palabras, junto con insistir en que la motivación de la paralización liderada por Aguilar es «política», trató a los docentes como flojos.

 

La estrategia es clara. Dividir a ese movimiento docente que ha logrado movilizar cientos de buses desde los extremos del país a Santiago para exigir que se revierta el abandono en que el gobierno de Sebastián Piñera tiene a la educación pública. El mismo movimiento que consiguió una histórica concentración de 50 mil profesores en Valparaíso y luego de otros 80 mil en Santiago, y que -cabe recordar- no está pidiendo un reajuste salarial como en otras oportunidades.

 

Mario Aguilar podrá salir a desmentir a La Tercera y a las ministras Pérez y Cubillos una y otra vez. La prueba de fuego es si dentro del gremio docente la verdad del dirigente consigue ser más fuerte que lo difundido por sus adversarios y que aquel añoso dicho de miente miente, que algo queda.

 

 

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