«Crisis humanitaria». «Razones humanitarias». «Ayuda humanitaria». Esos y otros conceptos similares eran los que hace cuatro meses el Presidente Sebastián Piñera repetía majaderamente para justificar su adhesión a la intervención extranjera en Venezuela encabezada por los mandatarios de Estados Unidos y Colombia, Donald Trump e Iván Duque, respectivamente, en conjunto con el autoproclamado «Presidente Encargado» de la nación en crisis, Juan Guaidó.

 

Cabe recordar que la primera autoridad chilena se apersonó en la frontera colombo-venezolana en febrero pasado para participar de la fracasada entrega de la supuesta «ayuda humanitaria» para los venezolanos, parte de la cual -como se comprobó finalmente- fue quemada por los propios opositores al gobierno del Presidente Nicolás Maduro.

 

Pero no solo eso. Piñera hizo incurrir a nuestro país en un gasto que ascendió a los $140 millones en dicha acción, monto total de lo invertido en la compra de la «ayuda» más el traslado de esta, según indicó la Fuerza Aérea (FACh) a La Tercera. 

 

 

60 niños durmiendo a la intemperie

 

Desde  entonces mucha agua ha corrido bajo el puente y aquel discurso «humanitario» del mandatario local aparece hoy más bien como una suerte de performance, la que choca con la realidad de los venezolanos que están apostados en este momento en la frontera de Chile con Perú, específicamente en el paso fronterizo de Chacalluta.

 

De acuerdo a información difundida por La Tercera, 303 inmigrantes venezolanos han ingresado a Chile por ese complejo fronterizo desde el pasado sábado; de ellos, 60 niños se encuentran durmiendo a la intemperie, según el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH). 

 

¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno chileno? Una que apunta más bien a la criminalización del migrante y que hasta hace poco parecía excluir a los venezolanos, quienes -se entendía- llegaban a Chile por razones políticas. «No queremos que ingresen a nuestro país aquellos que nos causan daño y por eso estamos tomando medidas especiales para proteger mejor nuestras fronteras y, especialmente, las fronteras del norte del país», dijo este viernes Sebastián Piñera desde Japón.

 

Junto con ello, el mandatario insinuó falsedades de los ciudadanos venezolanos a la hora de justificar su intención de ingresar a nuestro país como refugiados. «Como Presidente estamos defendiendo una causa que es justa y que es noble: que las personas que entren a Chile entren diciendo la verdad y respetando nuestra legislación (…) tenemos las puertas abiertas para aquellos que vienen cumpliendo nuestras leyes, sin engañar a nuestras autoridades, para integrarse a nuestro país y a trabajar de forma honesta».

 

 

«Una falta de consecuencia del Gobierno»

 

La directora del INDH, Consuelo Contreras, se trasladó hasta Chacalluta y, en ese contexto, ha sido una de las personalidades públicas que ha dejado en evidencia el doble discurso del mandatario ante la crisis que afecta a los venezolanos. «No se están recibiendo las cartas de refugio. O si se reciben, en la misma frontera se toma la decisión si la persona puede o no ingresar al país. Las normas internacionales suscritas por Chile dicen que si una persona solicita refugio se le debe aceptar la solicitud, ingresarlos al país. No se puede negar el ingreso a alguien que pide refugio porque corre riesgo su vida», apuntó Contreras.

 

En ese sentido, la encargada del Instituto Nacional de Derechos Humanos acusó un doble estándar del Ejecutivo, señalando que «hay una contradicción y una falta de consecuencia del Gobierno. Hay que ayudar a Venezuela, y una forma de hacerlo es ayudar a la población que está en desplazamiento».

 

Este giro en la posición de la administración Piñera respecto de los migrantes venezolanos coincide con la salida del ex ministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero y la llegada de Teodoro Ribera a la Cancillería. Sin embargo, más potente que eso pareciera ser el desgaste evidente que ha experimentado la ofensiva de Juan Guaidó contra el gobierno de Nicolás Maduro, sobre todo luego del fallido intento de golpe de Estado a fines de abril pasado.

 

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