Esta es la carta que el profesor Jorge Lindemann S., de Viña del Mar y con 44 años al servicio de la educación, le escribe a la ministra de Educación, Marcela Cubillos. Aquí, en estas líneas se expresa, que hay una cuestión de clase en esta relación entre el magisterio, los apoderados y la sociedad en general ante este gobierno. Son las elites en contra del resto de los chilenos, de sus ilusiones y dolores, algo que las cofradías a la que pertenece la ministra no solo no entienden sino no les importa.

 

 

Después de describir con perfección y elegancia quién es esta ministra, su trayectoria desde las profundidades civiles de la dictadura hasta su actual protagonismo en el gobierno de Sebastián Piñera, Lindemann concluye, en una evidente visión de clase, que no puede ser otra: “usted está el gobierno para destruir la educación pública y defender sus intereses de clase”

 

La siguiente es la carta completa, una escritura perfecta, sin pérdida ni ripio alguno:

 

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Señora Ministra Cubillos

Presente.-

Quiero expresarle que Ud. no es ineficiente, es perfectamente eficiente.

 

Ud. es hija de un ministro de la dictadura y nieta de un regidor por Viña Del Mar. Usted con apoyo de la dictadura estudió en el colegio Los Andes, un colegio Opus Dei ubicado en Vitacura, cuya cuota de incorporación asciende las 90 UF y cuya colegiatura es de 177,4 UF anuales, o sea, casi cinco millones de pesos. Luego cursó sus estudios superiores en la Universidad Católica, donde conoció y admiró a Jaime Guzmán, haciéndose niña símbolo de la UDI y la campaña del Sí. Luego fue elegida diputada por Ñuñoa y Providencia. Su legado tras ocho años en el congreso fue ausentarse al 66 % de las sesiones de la Comisión de Medio Ambiente, de la cual formaba parte. También, votar EN CONTRA de la modificación al decreto con fuerza de la ley Nº 340, sobre concesiones marítimas, que tenía como fin establecer la obligación de los concesionarios de preservar el medio ambiente marítimo y acuático libre de contaminación. Su legado más notable, sin embargo, fue VOTAR EN CONTRA de la ley de divorcio en el 2004, siendo que pocos años después ella misma se divorciaría en forma exprés y se volvería a casar.

 

 

Ud. está en el gobierno con un objetivo: destruir la educación pública y defender los intereses de su clase. ¿Es ineficiente? No. Lo está haciendo muy bien. Una de las mayores referentes de la UDI, Margaret Thatcher, lo dijo: “La sociedad no existe, solo existen los individuos. Solo son pobres los que quieren serlo”.

 

¿A esta gente le estamos pidiendo que resuelvan problemas sociales? ¿Le estamos pidiendo a Ud. que se ponga en los zapatos de los profesores jubilados que venden parche curitas, de las profesoras que quieren un sueldo y condiciones dignas, de niños que van a colegios con altos niveles de problemas psicosociales originados por su ideología neoliberal, sistemas desfinanciados, aun más grave, en sectores vulnerables?  Es como pedirle a un lobo que ayude a las ovejas.

 

Recordemos cómo la increpó el Prof.Rodrigo Salinas Corona: “Yo fui profesor de dos de sus hijos, ministra. Grandes muchachos, con opinión, valores, ideas… pero no con muy buenas notas. Ellos no habrían podido ingresar a un colegio público de ‘excelencia’ según su criterio. La admisión es discriminación. Las notas no lo son todo”.

 

Pero a Ud. señora, nada de esto la toca. Sus hijos no van a una escuela municipal, y Ud trabaja para que nadie de su descendencia jamás tenga que hacerlo. No para que los niños de Chile tengan mejor educación. Para que los suyos, y los de sus amigos, y los de su clase, conserven sus privilegios. No señora, sera muy mentirosa pero no es ineficiente. Solo nos lo parece, porque sus intereses están tan lejos de los nuestros porque vivimos en chiles distintos, muy distintos, incluso, hablamos idiomas distintos.

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Siento ser tan franco pero  Ud. y sus iguales tendrán el país en sus bolsillos pero no nuestra conciencia.

Adiós, y recuerde la historia que Ud. tanto detesta porque golpea su conciencia, dice que al final la verdad prevalece.

 

Jorge Lindemann S.

Prof. de Estado con 44 años al servicio de la Educación.

 

 

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