Como una “respuesta obvia, pero que debiera ir acompañada de anuncios mucho más concretos” calificó Greenpeace las declaraciones del ministro de Economía, Juan Andrés Fontaine, quien frente a las graves irregularidades de las que está acusada la empresa salmonera noruega Nova Austral señaló que al Gobierno “no le temblará la mano para hacer cumplir la ley”.

 

Lo anterior, en relación a las denuncias por falsificación en la mortandad de peces y las consecuencias medioambientales que la situación ha tenido en los espacios ocupados por esos centros de cultivo.

 

“El Gobierno, más que señalar que no le temblará la mano para hacer cumplir la ley en el caso de Nova Austral, lo que debe hacer es sincerar que no tienen la capacidad real y efectiva para fiscalizar como corresponde los centros salmoneros, y no entregar más permisos ni concesiones como lo han venido haciendo hasta ahora”, sostiene Mauricio Ceballos, vocero del área de océanos de Greenpeace.

 

 

El personero de la ONG medioambiental agregó: “Desde hace tiempo que hemos advertido que este tipo de situaciones eran inevitables frente al evidente descontrol que ha existido en la autorización y entrega de concesiones a las salmoneras, lo que no ha estado acompañado de la debida capacidad para ejercer un control efectivo. Lo grave es que las prácticas de adulteración de datos de Nova Austral puede que sea una práctica más bien extendida”. En ese sentido, Ceballos apuntó que «no contamos con un VAR por parte de Sernapesca para ver todo lo que está sucediendo en centros que están muy alejados y en los que no hay capacidad de fiscalización».

 

Mientras tanto, la compañía noruega señaló en un comunicado “estar comprometida a tomar las acciones que sean necesarias para resolver los problemas identificados y evitar su ocurrencia en el futuro, que en ningún caso tuvieron consecuencias en la calidad del salmón que se produce”.

 

“La empresa sigue sin responder el problema de fondo, el cual consistía en una orquestación bien estructurada con tal de alterar sus cifras de mortandad, manteniendo en la práctica una doble contabilidad de peces muertos para así engañar a la autoridad. La verdad es que el supuesto orgullo de Nova Austral por el no uso de antibióticos en su producción se cae a pedazos. El tema es simple: una especie exótica como el salmón que se produce en Chile, y que genera importantes alteraciones medioambientales ahí donde se cultiva, no puede sobrevivir sin antibióticos”, concluyó Ceballos.

 

 

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