Tras permanecer internada en la Clínica Dávila de Santiago durante más de un mes, la tarde de este miércoles falleció la profesora iquiqueña de 51 años, Jenny Manzo Cortés, quien era primera prioridad para recibir el trasplante de hígado que necesitaba.

 

«Son horas cruciales para Jenny. Estamos luchando contra el tiempo, ella ya está con una insuficiencia renal crónica. Necesita, urgente, pero urgentemente, un hígado, porque es su única posibilidad de vida»,  fue el dramático llamado que la semana pasada había realizado el esposo de Manzo, el profesor del Liceo Bernardo O’Higgins de Iquique, William Sembler Pino.

 

El caso de la docente del Liceo Los Cóndores de Alto Hospicio logró mayor visibilidad luego de lo ocurrido con el frustrado traslado de órganos desde Temuco a la capital donados por la familia del joven kinesiólogo Joaquín Bustos Palma (27), los que no pudieron ser llevados a la capital a raíz de un errático proceder del Ministerio de Salud.

 

Jenny Manzo junto a William Sembler

 

Cabe recordar que en la procuración de órganos de ese caso -operativo de obtención de éstos para su posterior trasplante- solo alcanzaron a ser beneficiadas dos personas, en circunstancias que había disponibilidad de otros cuatro órganos sanos. Todo, debido a una serie de confusos hechos que el ministro de la cartera responsable, Jaime Mañalich, atribuyó a problemas de logística.

 

Fue a raíz de este hecho que el esposo de Jenny Manzo criticó el accionar del Gobierno, declarando que si bien «existen los medios (…) no se fue diligente, oportuno, eficiente y eficaz para trasladar esos órganos», como apuntó en conversación con el medio de Iquique Edición Cero.

 

 

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