El cientista político Fernando Duque ha estado advirtiendo del escenario 2020 desde el año pasado. Desde entonces, incluso desde antes, había detectado diversos factores en la economía mundial, amplificados por la geopolítica, que nos conducían hacia una gran recesión. Los últimos acontecimientos en el mundo, desde China a Argentina, nos corroboran sus anticipaciones.

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El profesor Duque, en varios de sus escritos, vaticinó el triunfo de Donald Trump y, posteriormente, de Sebastián Piñera en Chile. En esta breve conservación solo reitera sus teorías desplegadas en anteriores artículos, algunos publicados en POLITIKA.

 

Duque, que es doctor en Ciencias políticas por la Universidad de California, ha realizado gran parte de sus trabajos en Estados Unidos y, con posterioridad, en la ONU, sirviendo en numerosas misiones en Africa, Centroamérica y Asia.

 

 

 

¿Qué está pasado con los mercados, que han caído esta semana hasta alcanzar los menores niveles del año? La inversión en la curva de rendimiento de los bonos augura, según todos o la mayoría de economistas, una recesión. Usted había escrito hace meses un ensayo sobre el 2020. Lo tenemos a tiro de piedra y parece un escenario tenebroso.

 

 

Yo creo que Donald Trump se equivocó. Pensó que sus argumentos y amenazas podían atemorizar a China y reconocer que se aprovechaba de Estados Unidos, que, por lo demás, es cierto. Si no es por las inversiones norteamericanas gigantescas que ha habido en China la historia sería distinta. Pues bien, yo creo que Trump pensó que en esta lucha comercial con China reconocería que se había aprovechado de los mercados occidentales, principalmente de Estados Unidos, al venderle muy baratos sus productos y arruinando la industria occidental. Todo el medio oeste, de los grandes lagos al Golfo de México, que era el corredor industrial norteamericano, poderoso desde la primera y segunda guerras mundiales, está en ruinas porque todas esas industrias ya no existen porque están todas o gran parte en China.

 

Ese fue un proyecto que comenzó con el Nafta a finales del siglo pasado. Fue una estrategia comercial global promovida desde Estados Unidos. Mover las inversiones y poner las fábricas de productos en países con mano de obra barata.

 

Así es. Pero esto fue diseñado por los ricos. Los ricos empresarios no perdían nada con hacer grande a China. Al contrario, ganaban mucho y se hicieron inmensamente ricos. Las grandes multinacionales están todas en China. Sus dueños, Amazon, Apple y otros más, en especial los tecnológicos, son súper millonarios gracias en parte a sus inversiones en China. Han creado un mercado gigantesco en China y una gran industria con mano de obra muy barata. El precio de una hora de un obrero especializado en la construcción de automóviles en Estados Unidos en la década de los 70 y 80 era de 75 dólares comparado con cuatro o cinco dólares la hora en China. Quién ganó con este cambio. Los dueños de las grandes multinacionales que se trasladaron a Asia y América Latina.

 

 

Trump cambia ciertas políticas para cumplir con su programa e impone ciertos aranceles a los productos chinos. Es una política más proteccionista. ¿Esto cambiará o favorecerá a la economía estadounidense?

 

Por supuesto que la va a cambiar porque le va a subir los precios a todos los productos que el norteamericano de clase trabajadora y media compra a precios baratísimos. A partir de ahora no los podrá comprar, por lo menos a esos precios. Va a producir un problema económico serio y el consumo se va a restringir. La clase trabajadora norteamericana ha aceptado la precariedad en varios aspectos de su vida. Ya no tienen un puesto de trabajo permanente como hace 30 o 40 años atrás. Hay una rotación laboral gigantesca, el trabajo ya no es de por vida. Esto ha producido un cambio enorme en el ingreso de los norteamericanos. La clase trabajadora se ha mantenido estática. Tiene los mismos ingresos que tenía hace 40 años atrás. Y menos todavía. En cambio los súper ricos se han apoderado de casi todo el ingreso nacional lo que ha producido una desigualdad tremenda que se había suavizado de manera aparente gracias a los baratos productos chinos.  Con estas tarifas eso se acabó y se puede acelerar y profundizar la inminente crisis. Los estadounidenses van a estar mucho peor con las políticas de Trump. Las clases medias y trabajadoras estarán muy molestas y descontentas, lo que afectará la estabilidad del sistema norteamericano. Ya podemos ver estallidos de violencia de gente desequilibrada.

 

Esto sin duda le juega en contra a Trump, que promueve su reelección. ¿Cómo se explica esto?

 

Por supuesto que le puede jugar en contra. Pero Trump es un mago del uso de la propaganda y puede dar vuelta este asunto a favor suyo y convencer a la gente, al gringo medio, y echarle la culpa al Partido Demócrata y a todos sus opositores. Es probable que en una crisis profunda el pueblo estadounidense blanco y de clase media otra vez vote por Trump.

 

Si el precio del cobre cae por debajo de sus precios de producción nadie querrá seguir produciendo cobre. Esto le pasará a todos los países de la región. La crisis será mucho peor en Latinoamérica de lo que será en Europa o Estados Unidos

 

¿La guerra comercial y de divisas va a tener un freno o puede continuar? Trump parece como si jugara con los chinos. Un día lanza un tweet favorable y al día siguiente amenaza con más aranceles. ¿Hacia dónde vamos?

 

Si esta guerra continúa muchos productos quedarán sin venderse. Por lo tanto habrá un exceso de oferta. Y cada vez que hay un exceso de oferta y no hay demanda, porque los salarios siguen estancados, se produce una gran recesión. Por eso es altamente probable que el 2020 tengamos una gigantesca recesión, mucho peor que la del 2007.

 

¿Tienen posibilidades los demócratas de restaurar el sistema globalizante, de libre mercado? O esto ya tuvo su época con los resultados en la concentración de la riqueza que sufrimos.

 

Yo creo que el pueblo estadounidense, la clase media y clase trabajadora, gracias a Trump se ha dado cuenta que los han engañado durante los últimos años.  Y no estará dispuesto a aceptar más sacrificios. Creo que los representantes de los liberales, de los pro mercado y pro globalización, están en plena decadencia porque ya nadie les cree. Ese modelo está agonizando porque los que crearon y manejaron este sistema no dijeron que se iban a hacer inmensamente ricos y que el pueblo iba a pagar las consecuencias. Pensaron que el pueblo iba a aguantar de manera indefinida, pero ya está explotando por todos lados. Y eso es natural que pase. Y se ha estudiado desde Marx desde la mitad del siglo XIX.

 

¿Cómo ve la situación en América Latina, desde México, Venezuela, Brasil o Argentina?

 

Nuestra situación desde el río Grande al sur es tal vez de los pueblos más afectados por esta crisis porque somos todos productores de materias primas, salvo México y Brasil que tienen algo de industria. Pero la inmensa mayoría de la producción de esta región son materias primas, productos agrícolas, mineros. En la manufactura, no puede competir con la industria china, europea o norteamericana. Nosotros sufriremos una gran crisis. La primera víctima de esta crisis serán las divisas. Se supone que estas economías dependientes del proceso globalizador necesitan vender su soya, su cobre, su ganado , que con este proceso no podrá hacerlo. Se quedarán atorados con su producción y por supuesto las economías se van a hundir. Miremos a Argentina, Venezuela y nosotros comenzaremos a vivir este problema. Si el precio del cobre cae por debajo de sus precios de producción nadie querrá seguir produciendo cobre. Esto le pasará a todos los países de la región. La crisis será mucho peor en Latinoamérica de lo que será en Europa o Estados Unidos.

 

 

Ese problema se ha vivido históricamente. Seguimos dependiendo de las materias primas y de las economías desarrolladas e industrializadas. Es un viejo dilema.

 

Toda la industria que había, y hubo bastante industria en la región después de la segunda guerra mundial, se desmontó con la utopía que había que especializarse en producir barato y comprar caro. La más estúpida política que se puede imaginar. Cómo vamos a sobrevivir de esa manera.

 

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