Los graves incendios forestales que han afectado a la inmensa Amazonia y a varios de los países que la componen, ha permitido a una gran cantidad de gente, informarse de su tamaño, de la diversidad biológica que atesora. Hoy mucha gente sabe cuántos países abarca, cuántos habitantes de diversas nacionalidades tiene o cuántas tribus indígenas hay en ella.

 

Pero ¿Qué sabemos de incendios forestales?

 

Al mirar –especialmente- los noticiarios de televisión uno se da cuenta de lo muy poco que sabemos todos de este problema universal que son los incendios forestales. Pero además, ese poco conocimiento nos lleva a que las informaciones en general nos produzcan desinformación o alteración de la realidad. Para muchos hace más difícil entender lo que se verifica en el pulmón de la humanidad. Por eso, como antiguo Jefe Nacional de Combate de Incendios forestales quiero ayudar a entender de qué se trata.

 

ORIGENES

 

Los incendios forestales tienen su origen en la conjunción de tres elementos. Combustible  -sean plantas, árboles, hojas secas, desechos u otros-  oxigeno, que está en el aíre, y calor que, en el 84% de las oportunidades, lo produce el hombre.  De esa manera se origina cualquier incendio.  Esa unión del triangulo produce el fuego, la combustión.

 

Pero como todo incendio, los forestales tienen sus propias características y sus propias reglas para combatirlos eficientemente.

 

Esas características y reglas son el producto de largos años de trabajo de especialistas en incendios de zonas rurales o campos. Esto, porque los llamados incendios forestales -que no sólo queman bosques-  afectan pastizales, árboles y raíces y por lo tanto, necesitan diversas formas de combate.  Primero diremos que como en la guerra, la realización del combate de incendios forestales tiene un alto costo. Que como en la guerra, hay un diverso tipo de personal y de “armas de combate”.

 

LOS AVIONES CISTERNA ¿LA SOLUCIÓN?

 

El avión cisterna es aquel que acopia agua en su interior y permite bombardear con ese líquido, con o sin retardante, los lugares afectados por el fuego. Hay distintos tipos de estos aviones, desde los pequeños utilizados en tiempos normales en tareas de fumigación, con capacidad para unos 800 litros; los Canadair CL-215 anfibio, que multiplica a 5.500 litros la carga o el Boeing 747-700 que llegan a unos 75.000 litros, de carga en tierra, pasando por una larga lista de aviones intermedios.

 

Por otra parte hay factores que afectan la navegación de los aviones y que tienen relación hasta con la densidad del aíre o los campos de aterrizaje que no siempre hay disponibles. También las condiciones de abastecimiento del agua, que en multitud de ocasiones se hacen muy complicadas, por carecer de lugares apropiados. De la continuidad del bombardeo depende en gran medida su efectividad.

 

En alguna oportunidad que teníamos un incendio en las laderas de un monte de unos 2.000 metros de altura, cerrábamos esporádicamente una carretera para que aterrizara un Piper de 800 litros que era abastecido por camiones cisternas. Eso nos permitía arrojar agua sobre el foco de manera regular y mantenerlo contenido mientras llegaban los brigadistas a combatirlo. El Manu Tara, un Catalina anfibio, del General Parrague, en Chile, se debía abastecer en la laguna artificial de Peñuelas, por carecer de otros puntos de abastecimiento, lo que en muchas oportunidades era demasiado lejano del foco de fuego.

 

El uso de retardantes –en general poli fosfato de aminio o trióxido de antimonio, entre otros-  aumenta los costos ya que su valor comienza en los 2 dólares el kg.  El avión cisterna es una herramienta de apoyo importantísima en combate, no es insustituible.

 

Recuerdo un curso para pilotos de combate de incendios forestales que realizáramos en Santiago de Chile, junto a expertos del Servicio Forestal de USA. Cuando uno de los alumnos, experto piloto bombardero, resumió su aprendizaje dijo: “Somos herramienta de apoyo, vital, pero de apoyo. Sin infantería no se derrota al enemigo”

 

Este comentario se debe a varios factores. Sólo demos una mirada, un vistazo, a los masivos bombardeos aliados sobre Alemania durante los prolegómenos del Día D. Se darán cuenta que dejaron todo “preparado” para los “infantes” que desembarcaron en Normandía.

 

Lo que sí es otro tema es la observación aérea, para la detección de incendios. Pero esto se hace con otro tipo de aviones y es de vital trascendencia.

 

LOS COMBATIENTES Y SUS “ARMAS”

 

Les comentaré que en general entre quienes están dedicados a la especialidad, no se les llama bomberos, justamente para no confundirlos con esos combatientes de incendios urbanos. Tienen distinta capacitación, usan –también en general-  diferentes herramientas, sus urgencias son diferentes. Por eso -seguramente habrá más de una país que use el término bombero- se les llama brigadistas, combatientes o de otras formas que los diferencia.

 

En muchos países –especialmente aquellos que tienen serios problemas- existen servicios especialmente destinados a este tipo de incendios.

 

El más conocido, más experimentado y quizás más desarrollado es el Servicio Forestal de USA. Administran más de un centenar y medio de Parques Nacionales y otros centros de protección a la naturaleza, cuenta con más de diez mil combatientes.

 

Las “armas” más conocidas que emplean los “infantes” son: Azahacha o Pulaski, Hachas, Rozón de un filo y de doble filo, Rastrillo segador, el Rastrillo McLeod, que posee un  borde recto con algo de filo para raspar y cavar, otro con dientes sin filo para remover combustible. También sofoca al apisonar la tierra con la platina. La tradicional Pala,  y otras herramientas características de cada país y sus propias condiciones. Especialmente en USA y Canadá hay un gran desarrollo en la fabricación de estas “armas”

 

LOS INCENDIOS

Para poder conocer o prever el comportamiento del fuego es necesario conocer el tipo de combustible presente, las condiciones atmosféricas  y la topografía.

 

Los incendios forestales tienen  distintos combustibles vegetales, como pastizales, ramas secas, matorrales, desechos agrícolas, árboles, que en su momento forman parte del triángulo de fuego. Por ello, los combatientes deben tener en cuenta el tipo de combustible, que es sobre el que hay que actuar para extinguir el incendio. Deben hacer también la calificación del incendio, ya que pueden ser superficiales, subterráneos – los que afectan raíces –  o aéreos, los que están quemando ramas y follaje.

 

Partiendo de esa base ahora debemos considerar los otros factores que nos puedan permitir el buen desempeño en el combate. Estos –en línea gruesa- son las condiciones atmosféricas, que normalmente son muy variables y para lo cual se debe contar con equipos mínimos como medidores de la velocidad del viento.

 

La propagación de un incendio depende de tres factores que unidos o aisladamente, son la conducción, la radiación y la convección. Es la convección la que se ve mayormente influida por las condiciones meteorológicas. Viento e inestabilidad atmosférica permiten al incendio mayor velocidad de propagación.

 

La topografía debemos conocerla de manera acabada ya que en general los incendios se producen en zonas complicadas. La inclinación de lo terrenos, orientación, elevación, configuración de la tierra de la zona afectada son parte integrante de la conducta del fuego, lo que incide en su progreso.  La “cara” de exposición del incendio a la radiación solar o al viento afectan el comportamiento del fuego. Eso hace que este sea otro tema que los brigadistas deben conocer al iniciar y durante el combate.

 

Estos son sólo algunos antecedentes de los incendios forestales, espero que sirvan para que prevengamos su iniciación.

 

 

Por

Mg. Federico E. Cavada Kuhlmann

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