Desde hace varios años he venido argumentando que el planeta sufrirá una mega crisis económica el año 2020. En varios artículos he señalado que esta mega crisis será peor que la de los años 1929 y luego la del 2007 y que ella se originará en los Estados Unidos.

 

La causa principal de esta catástrofe económica será una drástica reducción de la demanda por parte del proletariado y clase media estadounidense. Para el año 2020, millones de estadounidenses, con más de 70 años de edad, deberán pagar retroactivamente al Estado sus impuestos por las jubilaciones recibidas bajo el sistema jubilatorio llamado “contribuciones definidas”. Para pagar estos impuestos y poder sobrevivir, esta enorme masa de jubilados con más de 70 años de edad, se verá obligada a vender masivamente las acciones y bonos incluidos en sus fondos de pensiones. La venta masiva de acciones y bonos a su vez ocasionará una violenta caída en las bolsas de valores y esto a su vez dará inicio a una nueva y gigantesca depresión económica. El autor de esta teoría, se llama Robert Kiyosaki quien documenta su terrible pronóstico en su libro titulado Profecía, y publicado en Nueva York en el año 2002.

 

No obstante todo esto, al parecer, Kiyosaki se equivocó. La mega crisis ya se inició a principios de agosto de este año provocada por la guerra comercial que el presidente Donald Trump  inició contra China este año. La economista Rana Foroohar[i], señala que la gran crisis ya ha comenzado. Ella ha sido efectivamente provocada por la guerra de monedas entre Estados Unidos y China.

 

 

 Todo esto en su conjunto anuncia que la gran crisis global ya ha comenzado. Así, agosto del año 2019 será recordado como la fecha del comienzo de la catástrofe. Se pronostica que la drástica volatilidad en el precio de las acciones muy pronto va a confirmar el ambiente de pánico que ya existe en Wall Street.

 

La Reserva Federal no ha convencido al mercado que las bajas de interés de julio de 2019, solo son una medida protectora para evitar una posible crisis futura. Foroohar argumenta con claridad que un gran número de indicadores señala que la crisis ya ha comenzado. Entre estos indicadores está el llamado índice “de los gerentes de compras”. Este índice ya se desplomó en Estados Unidos, China, Japón, España, Italia, Alemania y Francia. Un segundo indicador se relaciona con la avalancha de quiebras corporativas que ya se está produciendo en occidente. El tercer indicador es el drástico aumento de los despidos de trabajadores en los Estados Unidos.

 

Todo esto en su conjunto anuncia que la gran crisis global ya ha comenzado. Así, agosto del año 2019 será recordado como la fecha del comienzo de la catástrofe. Se pronostica que la drástica volatilidad en el precio de las acciones muy pronto va a confirmar el ambiente de pánico que ya existe en Wall Street.

 

China ha tomado rápidas medidas para calmar a los mercados temporalmente. Esto lo ha hecho gracias a la estabilización de su moneda el Rimimbi. Rana Foroohar agrega que todo esto es un resumen de lo que Ulf Lindahl ha llamado un “verano de miedo”. Este analista pronostica que la reversión promedio que el Dow inició en enero del 2018, eventualmente se transformará en una gigantesca recesión o también llamado “mercado del oso” y esta recesión durará una década. Este pronóstico está basado en datos concretos y no son para nada una mera emoción.  Lindahl argumenta que ha habido solo 20 meses desde el año 1906, donde la desviación del Dow de su línea de tendencia normal ha sido de 130% o más. Esta gigantesca desviación también se da hoy día. Estos periodos excepcionales y críticos se han dado en los años 1929, 1999, 2007 y 2018. Hoy las acciones de Estados Unidos están en su segundo periodo más caro en los últimos 150 años. Esta es la relación precio-utilidad y que Lindahl indica que es inevitable que el precio de las acciones debería caer ahora al precipicio.

 

 

Rana Foroohar señala textualmente: “yo creo que la pregunta no es si es que vamos a tener un colapso, la pregunta debe ser ¿por qué no hemos tenido este colapso ya?” La autora continúa señalando que ya hay muchos participantes en el mercado sumamente preocupados. Hay 14 trillones de dólares en bonos que producen resultados negativos. O sea, no pagan ningún interés. Por el contrario, son los dueños de estos bonos los que deben pagar interés a las agencias que los venden. Cuando esta enorme mayoría  poseedora de bonos está dispuesta a pagar por “seguridad” es decir, perder un poco de dinero como protección a una eventual y colosal pérdida, uno se da cuenta que hay algo profundamente malo en el mundo económico actual.

 

La autora agrega que ella tiene su patrimonio en billetes, documentos de corto plazo y propiedades.  Luego agrega que la verdadera razón por la que no hemos visto un colapso del mercado es que el mercado ha estado ciego a tres cosas:

 

Primero, el hecho de que no habrá acuerdo comercial entre Estados Unidos y China aunque ambas potencias estén desesperadas por alcanzar un acuerdo. Pero no cabe duda que China solo firmará un acuerdo si ella es tratada como un igual.

 

Segundo, el presidente Trump es sicológicamente incapaz de aceptar dicha igualdad. Su historia entera demuestra que su necesidad sicológica básica es saber que ha derrotado a su oponente. Esta es una patología presidencial que aumentará gradualmente a medida que el mercado se desmorona.

 

Tercero, todo esto se sabe en Europa desde hace algún tiempo; pero el miedo a lo que Trump haga, ha sido cubierto y disfrazado en parte por el programa de intercambio basado en un algoritmo. En éste siempre se produce una compra automática después de cada caída producida por las acciones emotivas de Trump.

 

Todo esto ha disminuido la posibilidad de que se produzca una señal realmente impactante y duradera sobre la inviabilidad del actual mercado bursátil. Ahora, cuando China permite que el rimimbi caiga levemente después de que Trump dijo que “Beijing era un manipulador de monedas” China ya ha demostrado que si el presidente de Estados Unidos trata de jugar rudo, en vez de jugar limpia y justamente, entonces China provocará la caída del mercado estadounidense. China está dispuesta a sufrir todas las penas que sigan como consecuencia de este brutal colapso. Esta es una nueva realidad que no se puede ignorar.  En breve, la aterradora trampa de Tucídides ya está con nosotros.

 

En lugar de un gran cambio en la política exterior de Estados Unidos, después del año 2020 (cambio que ningún candidato demócrata ha propuesto), los Estados Unidos y China estarán enfrascados en una brutal guerra fría que durará varias décadas y que cambiará profundamente a la economía global y también a la actual política internacional. Mientras tanto el plan A de la reserva federal de Estados Unidos (tapar la economía con dinero y esperar que se restablezca la normalidad), ya ha fracasado. No hay plan B y esta es la razón de por qué el oro está en gran demanda, algunos fondos (hedge funds) están poniendo barreras de venta, los operadores de la bolsa están cortando algunos bonos con grado de inversión y esto los está poniendo en territorio negativo.

 

También estamos viendo una drástica reversión del largo periodo de 10 años en que han entrado capitales a comprar papeles en Estados Unidos y con ello han fortalecido el dólar. Lindahl cree que el dólar está 25% sobre valorado con respecto al euro. La reserva federal tratará de cubrir todo esto con más recortes de las tasas. Pero tal como Dave Rosenberg lo ha señalado “el sector privado estadounidense está tan ahogado en tanta deuda, que bajar el costo del crédito no provocará una reacción positiva en el aumento de la demanda”.

 

Rana Foroohar agrega que “Esto es como soplar una cuerda”, término inventado por Marriner Eccles, quien fue presidente de la reserva federal en el año 1935. Este término describe la incapacidad de los bancos para crear verdadera y sostenible demanda a través de una política de crédito fácil. Esta estrategia no funcionó en 1935 y naturalmente tampoco funcionará ahora. No se puede resolver el problema de la enorme deuda con más deuda. Los banqueros centrales de Estados Unidos hoy día están desesperados por resolver el gigantesco problema causado por el errático presidente estadounidense. Ellos no podrán crear un verdadero proceso de crecimiento económico. Ellos sólo pueden mover el dinero.  Hay un punto crucial donde los mercados y la economía real deben converger y entrar en congruencia. Rana Foroohar concluye su artículo señalando que ese punto crucial de convergencia se está dando hoy día. Los gastos en inversión de capital han sido engavetados y suspendidos. La venta de casas y departamentos está cayendo en caída libre. Todo esto a pesar de las bajísimas tasas de los préstamos inmobiliarios. Pero lo más grave aún, es que los consumidores estadounidenses están drásticamente disminuyendo los balances de sus tarjetas de crédito y al mismo tiempo están reduciendo drásticamente su consumo en gasolina. Estas dos conductas son poco comunes en cualquier momento y menos aún, en la época de verano y vacaciones. Se concluye señalando que este es un verdadero verano de miedo y de verdadero terror.

 

América Latina

 

Es así como todos los indicadores principales pronostican una década de catastrófica depresión para el mundo desarrollado, pero  para América Latina será devastador no solo económica, sino políticamente.  Las seudo democracias corruptas e imperfectas actualmente sobreviviendo en la región, con seguridad serán reemplazadas por un largo periodo de dictaduras autoritarias. En algunos países el modelo será parecido a las dictaduras militares de derecha que Latinoamérica sufrió en las décadas de los años 70 y 80 del siglo pasado. En otros países el modelo autoritario será parecido al cubano, esta vez, con marcadas características chinas y que reemplazarán el fracasado enfoque soviético. De todas formas, la democracia liberal desaparecerá en América Latina. La verdadera democracia para funcionar necesita de un mínimo nivel de desarrollo económico y este nivel no existirá desde el río Bravo al Cabo de Hornos.

 

 

  1. Duque Ph.D.

Cientista Político

Puerto Montt, 1 de septiembre, 2019

 

[i]“Preparándose para una caída global: Un verano de miedo”  Financial Times 12 de agosto de 2019, pg. 17

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