El 1 de julio de 1998 se publicó en el Diario Oficial la Ley 19.567 que derogó la llamada «detención por sospecha», bajo el argumento de que ésta figura resultaba ser incompatible con un Estado de Derecho. En este contexto, el entonces Presidente de la República, Eduardo Frei Ruiz-Tagle, organizó un importante acto en La Moneda, en donde entre los asistentes al evento estuvieron ministros y los jefes de las policías.

 

Pero hubo también otros invitados que nada tenían que ver con las autoridades que llegaron a la recepción: los integrantes de la agrupación de rap chilena Tiro de Gracia.

 

Los entonces exitosos y prolíficos artistas llegaron hasta el palacio presidencial y frente a la multitud estrenaron una canción, Malasya, que habla justamente de la discriminación de clase y cuyo coro repite la frase ¡Si no hay respeto para ti, no habrá respeto para mí / Nadie te puede detener porque sí!

 

Tiro de Gracia junto al Presidente Frei y los directores de la PDI y Carabineros

 

«Fue ir a La Moneda y estar con los pacos, estar con los ministros y con toda esa gente, y darles a conocer lo que nosotros pensábamos», declararon luego los integrantes de Tiro de Gracia en el registro audiovisual «Comienza un nuevo día», trabajo promocional de su disco Ser humano.

 

Sin embargo, hubo quienes no entendieron absolutamente nada del objetivo de derogar dicha ley discriminadora ni de lo simbólico de la presencia de los exponentes del rap en La Moneda. Al informar sobre este acto, el diario El Mercurio no solo los trató como «marginales músicos», sino que hasta llegó a insinuar que uno de sus vocalistas, Juan Sativo, le había robado la billetera a una de las autoridades invitadas.

 

A través de una ilustración -que este martes el músico y productor musical, Cristóbal González Lorca, decidió desempolvar de su archivo personal y nos la facilitó- el diario de la familia Edwards mostró a Sativo literalmente hurtando la billetera del entonces director de la PDI, Nelson Mery. Junto a la autoridad policial aparecen la entonces ministra de Justicia, Soledad Alvear, y el propio Presidente Frei, a quien El Mercurio dibujó «cerciorándose de tener la billetera en su bolsillo», como se lee en el pie de foto de la imagen.

 

 

Una ilustración que hoy -como pensó González al momento de recordarla- resulta bastante alejada de la realidad, luego de enterarnos de que de quien debía cuidarse Eduardo Frei Ruiz-Tagle no era precisamente de los integrantes de esta agrupación de rap, sino que de su propio hermano, Francisco Frei. Éste se autodenunció ante la Justicia por haber cometido una serie de transacciones financieras fraudulentas a nombre de una sociedad perteneciente al ex mandatario, delitos que alcanzarían los $496 millones.

 

 

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