Karim Pakzad: Los talibanes son los grandes ganadores del acuerdo de paz con EU

La Administración estadounidense y los talibanes, el movimiento fundamentalista sacado del poder en 2001, firmarán un acuerdo este 29 de febrero en Doha, Catar, para pavimentar la salida de Estados Unidos de un largo conflicto y así impulsar las discusiones de paz intraafganas.

 

Análisis con Karim Pakzad, académico afgano asentado en Francia ( investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas), y uno de los mayores conocedores de la geopolítica del Asia Central.

 

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Afganistán se prepara para un evento mayor este sábado 29 de febrero con la firma de un acuerdo histórico entre Estados Unidos y los talibanes, el movimiento fundamentalista sacado del poder en 2001. Un acuerdo que debe ser firmado en Doha, Catar e impensable hace algunos años. Este pacto de paz tiene como objetivo la retirada progresiva de las tropas estadounidenses en Afganistán a cambio de garantías notables de seguridad y el inicio de las discusiones de paz intraafganas.

 

El acuerdo permitirá a Estados Unidos salir de la guerra más larga de su historia (19 años), lanzada en 2001 en respuesta a los atentados del 11 de septiembre y los talibanes por su parte volverán al primer plano en la escena política en Afganistán.

 

Para analizar este evento mayor para Afganistán, cuyo futuro queda con varias incógnitas, France 24 entrevistó a Karim Pakzad, investigador del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (Iris), especialista en Afganistán y Pakistán.

 

-¿Cómo analiza las conclusiones de este acuerdo, que era impensable hace algunos años?

Es histórico. Estados Unidos estaba en guerra contra los talibanes desde 2001. Un conflicto fuerte y mortífero, considerado del otro lado del Atlántico como el más largo de la historia de ese país. Washington gastó más o menos un billón de dólares y perdió aproximadamente 2.400 soldados en Afganistán, sin ganar la guerra. Al poner fin a las operaciones militares entre las dos partes, este acuerdo, que es finalmente el resultado de dos fracasos, el de Washington y el de los talibanes, es benéfico para los dos.

 

A algunos meses de las elecciones presidenciales estadounidenses, para Donald Trump es sin duda un éxito, que podrá explotar durante la campaña porque el regreso de las tropas a casa era una promesa electoral. Incluso había amenazado con abandonar Afganistán sin un acuerdo.

 

Resultado de imagen para acuerdo eeuu talibanesPara los talibanes, que no han perdido mucho, también es un éxito porque a pesar de que no lograron tomar el poder en Kabul, ni tampoco derrotar a los soldados estadounidenses con las armas, demostraron su capacidad para resistir la primera potencia militar del mundo y la presencia masiva de tropas de la OTAN dentro de su país, que entre 2013 y 2014 se llegó a contabilizar 150.000 soldados.

 

Pero pueden sobre todo reivindicar una cierta victoria ya que obtuvieron todo lo que querían: notablemente el retiro progresivo y total de las tropas estadounidenses. Son ellos, desde mi punto de vista, los grandes ganadores del acuerdo.

 

– ¿Finalmente el perdedor con ese acuerdo no será el poder afgano, que fue excluido de las negociaciones y queda en la mira de los talibanes?

Obviamente. El presidente Ashraf Ghani es el gran perdedor en este caso, mientras los ataques contra el Ejército y la Policía afgana continúan. El acuerdo de paz legitima a los talibanes y los devuelve al primer plano de la escena política.

 

El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, habla con el primer vicepresidente Amrullah Saleh y el segundo vicepresidente Sarwar Danish, durante una ceremonia después de recibir el certificado oficial de victoria de las elecciones presidenciales de Hawa Alam Nuristani (no en la foto), jefe de la Comisión Electoral Independiente de Afganistán, durante una ceremonia en Kabul, Afganistán, el 19 de febrero de 2020.
El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, habla con el primer vicepresidente Amrullah Saleh y el segundo vicepresidente Sarwar Danish, durante una ceremonia después de recibir el certificado oficial de victoria de las elecciones presidenciales
Durante las negociaciones fueron ellos quienes fijaron la agenda del proceso de paz y se negaron categóricamente a que el Gobierno de Kabul participara. Al mismo tiempo, los talibanes negocian de otro lado con otros afganos, miembros de la oposición, expresidentes y hasta representantes de la sociedad civil. Fue una total negación del poder afgano, que los talibanes consideran como un gobierno ilegítimo.

 

Pero eso no es todo, también aceptaron, como parte del acuerdo con la Administración de Trump, participar en las negociaciones intraafganas que tienen por objetivo definir el futuro del país, y las cuales son previstas después la firma del acuerdo. Sin embargo, establecieron una condición para empezar esa segunda fase: no negociar directamente con el Gobierno de Kabul sino con un equipo representativo de la sociedad afgana.

 

– ¿Cómo se percibe ese acuerdo en Afganistán?

Después de la firma de ese acuerdo, una segunda fase empezará, una fase que se refiere a las conversaciones de paz intraafganas, las cuales van a ser mucho más complicadas ya que los talibanes llegarán en una posición de fuerza.

 

De alguna manera serán parte del poder político del país, su objetivo siempre fue recuperar el poder en Afganistán. Por lo tanto, la nueva generación, que como la sociedad en general, está cansada de la Resultado de imagen para acuerdo eeuu talibanesguerra y quiere paz, está muy preocupada y teme el regreso de los talibanes en la escena política. Muchos en Afganistán recuerdan su historial cuando estaban en el poder en Kabul y sus relaciones con la libertad. En ese tiempo las mujeres no tenían derecho a salir de sus casas, tampoco podían trabajar o estudiar, la música era prohibida.

 

Hoy los talibanes aseguran haber cambiado y no ser los mismos que hace 20 años. Dicen ahora que las mujeres afganas podrán trabajar y estudiar, pero dentro del marco del Islam. Es una fórmula vaga y ambigua que depende de su definición del Islam. ¿Será la misma que hace 20 años, cuando hubo lapidaciones? Es lo que preocupa a mujeres, jóvenes, intelectuales, artistas y a la sociedad civil en general.

 

 

 

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