La rebelión comienza a despertar para un regreso recargado

Valparaíso, subida Cumming, 18 de abril 2020

El sábado pasado se cumplieron seis meses desde el estallido social de octubre 2019. Una efeméride que fue muy bien recordada en redes sociales, pero escasamente en asambleas o en marchas. Aun cuando la sombra de la enfermedad ha paralizado las actividades públicas y masivas, no ha logrado contener las causas de la furia social que ha movido al país desde octubre pasado.

 

Las cuarentenas y la paralización parcial de actividades, más el miedo al contagio, han congelado el movimiento. Un paréntesis, que se abrirá del mismo modo y al mismo tiempo que el gobierno y los empresarios han comenzado a levantar las restricciones para empujar la actividad económica. A partir de este momento el movimiento ciudadano contra el gobierno y la institucionalidad neoliberal volverá a despertar. Están todas las condiciones intactas.

 

Hay elementos que avalan esta afirmación. Ninguna de las demandas levantadas por el pueblo a partir de octubre ha obtenido respuesta. A esta realidad, se le suman los despidos y la disminución de ingresos de la población como efectos de las medidas del gobierno para enfrentar la pandemia sin alterar el modelo de mercado.

 

Por último, hay otro factor: la estrategia que ha puesto en marcha el gobierno para enfrentar la pandemia ha revelado el fundamentalismo de mercado que inspira a los gobernantes y gran parte de la clase política. Durante este mes, y pese a la grave crisis que padecemos, no ha habido ninguna respuesta a demandas del pueblo y los trabajadores para enfrentarla . El rechazo a retirar el diez por ciento de los fondos que administran las AFP es una muestra junto a otros diversos.

 

Desde el viernes ya se ha comenzado a sentir un comienzo del fin del confinamiento.  Jóvenes llegaron a la Plaza Dignidad en Santiago y levantaron pancartas y lienzos. En los territorios, esto ya llevaba tiempo y ha crecido en los últimos días. En Lo Hermida ha habido enfrentamientos con carabineros durante las noches, lo mismo que en Antofagasta y en Valparaíso.

 


Los caceroleos han vuelto a escucharse. En Valparaíso y en el centro de Santiago durante proyecciones nocturnas sobre los muros de edificios con proclamas del regreso.

 

Los autoconvocados, que son cientos de miles, han comerzado a pensar en la próxima semana como fecha para el regreso. Aun no hay claridad, pero ya se habla de una huelga general para el 27 y 28 de abril, fecha que estaba prevista para el regreso  clases y la reactivación del trabajo presencial de los funcionarios públicos. Ante el rechazo de los trabajadores y profesores, el gobierno retrocedió aun cuando puede cambiar una vez más de opinión tal como lo ha hecho durante estos meses.


A partir de aquí, podemos poner imágenes y videos de las redes sociales que constatan la reactivación del movimiento social.

 

 

 

 

 

 

 

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