El sábado pasado se cumplieron seis meses desde el estallido social de octubre 2019. Una efeméride que fue muy bien recordada en redes sociales, pero escasamente en asambleas o en marchas. Aun cuando la sombra de la enfermedad ha paralizado las actividades públicas y masivas, no ha logrado contener las causas de la furia social que ha movido al país desde octubre pasado.

 

Las cuarentenas y la paralización parcial de actividades, más el miedo al contagio, han congelado el movimiento. Un paréntesis, que se abrirá del mismo modo y al mismo tiempo que el gobierno y los empresarios han comenzado a levantar las restricciones para empujar la actividad económica. A partir de este momento el movimiento ciudadano contra el gobierno y la institucionalidad neoliberal volverá a despertar. Están todas las condiciones intactas.

 

Hay elementos que avalan esta afirmación. Ninguna de las demandas levantadas por el pueblo a partir de octubre ha obtenido respuesta. A esta realidad, se le suman los despidos y la disminución de ingresos de la población como efectos de las medidas del gobierno para enfrentar la pandemia sin alterar el modelo de mercado.

 

Por último, hay otro factor: la estrategia que ha puesto en marcha el gobierno para enfrentar la pandemia ha revelado el fundamentalismo de mercado que inspira a los gobernantes y gran parte de la clase política. Durante este mes, y pese a la grave crisis que padecemos, no ha habido ninguna respuesta a demandas del pueblo y los trabajadores para enfrentarla . El rechazo a retirar el diez por ciento de los fondos que administran las AFP es una muestra junto a otros diversos.

 

Desde el viernes ya se ha comenzado a sentir un comienzo del fin del confinamiento.  Jóvenes llegaron a la Plaza Dignidad en Santiago y levantaron pancartas y lienzos. En los territorios, esto ya llevaba tiempo y ha crecido en los últimos días. En Lo Hermida ha habido enfrentamientos con carabineros durante las noches, lo mismo que en Antofagasta y en Valparaíso.

 


Los caceroleos han vuelto a escucharse. En Valparaíso y en el centro de Santiago durante proyecciones nocturnas sobre los muros de edificios con proclamas del regreso.

 

Los autoconvocados, que son cientos de miles, han comerzado a pensar en la próxima semana como fecha para el regreso. Aun no hay claridad, pero ya se habla de una huelga general para el 27 y 28 de abril, fecha que estaba prevista para el regreso  clases y la reactivación del trabajo presencial de los funcionarios públicos. Ante el rechazo de los trabajadores y profesores, el gobierno retrocedió aun cuando puede cambiar una vez más de opinión tal como lo ha hecho durante estos meses.


A partir de aquí, podemos poner imágenes y videos de las redes sociales que constatan la reactivación del movimiento social.

 

 

 

 

 

 

 

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