ENTREVISTA Fernando Duque y sus proyecciones: El neoliberalismo chileno iniciado en 1973 será definitivamente enterrado a fines del año 2020

El cientista político Fernando Duque, que vaticinó el triunfo de Donald Trump y la actual depresión económica en artículos publicados en POLITIKA y El Ciudadano, afirma en esta larga entrevista el declive y colapso del modelo capitalista neoliberal. Un proceso ya precipitado que en semanas ya tendrá a la economía planetaria por el suelo.

La caída del modelo económico en vigor, empujado por la pandemia, ya estaba anunciado desde hace un par de años por Fernando Duque y otros analistas. Un desplome que llevará a cambios políticos de gran escala, como un giro en las fuerzas políticas estratégicas en el mundo, las que pasarán desde un degradado Estados Unidos a China. En el camino queda la Unión Europea, enredada en sus problemas internos y en la incierta vida futura del euro, y el la berma el resto del mundo.  Muy cerca del acantilado, estará América Latina, atada a la extracción de recursos naturales cuyos precios y demanda está en plena contracción.

 

Duque es doctor en ciencias políticas de la UCLA, especializado en administración pública, y ha tenido una larga trayectoria en labores de asesoría y en misiones en organismos internacionales de las Naciones Unidas en Africa, Centroamérica y países del Pacífico Sur. Ha escrito varios libros y vivido gran parte de su vida académica en Estados Unidos.

 

La siguiente, y larga entrevista, se ha realizado durante estos días de pandemia. El profesor Duque responde vía mail desde Puerto Montt, en el sur de Chile, lugar en el que reside parte del año, en tanto el periodista, también confinado, hace las preguntas desde Santiago.

 

 

Desde inicios de año hemos entrado como civilización en una crisis sistémica. A la pandemia global se le agrega una crisis económica, posiblemente más profunda que la Gran depresión de 1929. Junto a ello, tenemos la incapacidad de los estados occidentales y de sus gobiernos de hacer frente a este proceso de degradación. ¿Cuál es tu visión de todo esto? ¿Estamos en una crisis terminal, de cambios de paradigmas civilizatorios?

 

Yo creo que la crisis de la civilización occidental empezó mucho antes que enero del año 2020. Hay muchos grandes historiadores occidentales que señalan que esta crisis se inició en las décadas anteriores a la Primera Guerra Mundial. Entre estos historiadores de civilización, se destacan Oswald Spengler y Arnold J. Toynbee. Spengler y Toynbee señalan con claridad este fenómeno. Posteriormente, la agudización de esta enorme crisis civilizacional, en mi opinión, se produjo con la gran recesión del año 2007-2010. En esa fecha, los principales países occidentales fueron gravemente heridos y hoy día esa crítica agonía se hace terminal. Ya no cabe ninguna duda que la gran depresión del año 2020 será mucho más grave que la crisis del año 1929. Muchos autores pronostican que esta catastrófica crisis del Covid-19, le darán el tiro de gracia a la civilización occidental en general y al neoliberalismo en los Estados Unidos en particular.

 

Tú tienes toda la razón cuando señalas que los gobiernos occidentales son incapaces de hacer frente a este tipo de degradación. En el caso de los Estados Unidos, el Presidente que inició esta catastrófica debacle, fue Richard Nixon a comienzos de los años 70 del siglo pasado. Él fue el primer presidente estadounidense en empezar a destruir el excelente sistema tributario, fiscal y administrativo de los Estados Unidos. Este sistema fue creado por el Presidente Franklin Delano Roosevelt, continuado con éxito por el Presidente Truman y consolidado finalmente con el Presidente Eisenhower. La tarea de crear y consolidar un Estado potente y una administración pública altamente eficiente y productiva fue continuada por los presidentes Kennedy y luego Johnson1.

 

La destrucción del eficiente, productivo y potente Estado en los Estados Unidos se inició con Nixon, y luego continuó con Ford. Esta destrucción alcanzó su máximo nivel con el Presidente Reagan. Esta declinación se consolidó posteriormente en los períodos de los presidentes Clinton, Bush hijo, Obama y sobretodo ahora con el Presidente Trump. Una de las causas más importantes en la destrucción de la eficiencia y eficacia de la administración pública en Estados Unidos, fueron las numerosas reformas fiscales que el país ha sufrido en los últimos 40 años. Gracias a estas reformas los ricos dejaron de pagar suficientes impuestos progresivos. Y estos cambios tributarios afectaron gravemente a los servicios públicos, tanto del gobierno federal como de los gobiernos estatales y los gobiernos municipales. Ahora, poderosas instituciones públicas de antaño son solo cascarones vacíos, sin presupuestos adecuados y manejados por funcionarios que en su gran mayoría carecen de las calificaciones técnicas y profesionales, que sí se tuvieron durante los 40 años que siguieron a la crisis del año 1929.

En conclusión, entonces, sí, yo creo que estamos en una crisis terminal y ella traerá gigantescos cambios civilizacionales. La civilización occidental con Estados Unidos a la cabeza, dejará de gobernar el mundo y el planeta entrará de lleno en el sistema multipolar. En este sistema multipolar, cada potencia regional ejerce su dominio sobre su respectiva área de influencia civilizatoria. América Latina y el Caribe deberán prepararse para enfrentar el dominio cultural y económico de todavía un poderosos país, pero que ya dejó de ser el hegemón planetario. Es de esta forma como se habrá cumplido la profecía del Profesor Samuel P. Huntington y hecha a comienzos de los años 90 del siglo pasado2.

 

Hay académicos y especialistas, como Kishore Mahbubani, que afirman con plena seguridad un cambio en las fuerzas hegemónicas planetarias. Estados Unidos decae, se deteriora, mientras China surge como el gran líder indiscutido en el mundo. ¿Compartes? ¿Qué puedes agregar?

 

Estoy de acuerdo con el profesor Kishore Mahbubani, cuando señala que hay un profundo cambio en las fuerzas hegemónicas planetarias. Según Mahbubani, Estados Unidos ya dejó de ser el hegemón mundial y China surge ahora como el líder del planeta. Este artículo se titula “La respuesta incompetente del oeste hacia la actual pandemia acelerará la transferencia de poder hacia el este”. Este importantísimo artículo fue publicado por la revista británica The Economist, el 20 de abril del año 2020. La tesis central de Mahbubani se radica en un hecho fundamental. Para los países del Asia del este la altísima eficiencia, eficacia y productividad del Estado y su administración pública, es un tema fundamental y prioritario. Asia del este fue capaz de controlar y vencer a la pandemia porque su Estado y su administración pública tienen una excelente productividad. Este diagnóstico se aplica también para Corea del Sur, Taiwán, Singapur y particularmente China. Se señala con toda claridad y documentación, que la República Popular China y su administración pública, califican como las mejores del planeta. Se enfatiza que ellos usan la ciencia contemporánea para enfrentar y resolver los problemas públicos. Se insiste que ellos usan el método científico para conseguir altísimos niveles de eficiencia y productividad burocrática. Es precisamente esta alta eficiencia, eficacia y productividad burocrática, la que le permitió a la China comunista, a pesar de sus fracasos iniciales, poder vencer al Coronavirus. La eficiencia administrativa del gobierno chino deja en vergüenza la eficacia y eficiencia demostrada por Estados tales como Italia, España, Portugal, Francia, Reino Unido y particularmente, los Estados Unidos. Todos ellos tuvieron problemas para usar la ciencia actual y la eficiencia estatal para confrontar el Coronavirus. La principal causa de esta monumental diferencia, radica en la altísima calidad gerencial de tanto la burocracia del Estado chino, como así también, la enorme eficiencia y productividad del Partido Comunista Chino. Para alcanzar los altos niveles productivos de tanto el aparato estatal chino como del Partido Comunista; se necesita como requisito fundamental, que los candidatos a funcionarios públicos hayan primero alcanzado los más altos niveles académicos y científicos obtenidos en las mejores universidades del mundo. Estas enormes demandas en los niveles de desempeño y productividad burocrática, se ven fuertemente reforzadas por los principios básicos de la cultura confucionista. En conclusión, se insiste que China usa la buena ciencia y una robusta política pública para destruir el Coronavirus3.

 

La pandemia ha acelerado estos procesos. Y ha quedado de manifiesto la forma de enfrentar el coronavirus entre los países asiáticos y los occidentales. Hay diferencias entre el peso de sus estados y el sector público. Esta observación es especialmente fuerte para aquellos países neoliberales, que han desarmado su sector público, como EE.UU., Italia o España.

 

La pandemia ha golpeado con devastadora fuerza a aquellos países que siguieron al pie de la letra el “Consenso de Washington”. La idea aquí era reducir el Estado y administración pública a solamente un rol secundario y subsidiario. Es decir, el Estado entrega solamente aquellos servicios públicos que al sector privado no les interesa porque con ellos no se puede ganar dinero. Este gigantesco error lo han cometido los países del sur de Europa y también los países de América Latina y el Caribe. Con Estados débiles, ineficientes y altamente penetrados por la corrupción, es probable predecir que, así como Italia, España, Reino Unido y ahora los Estados Unidos, probablemente sufrirán catastróficas perdidas en vidas humanas. Algo muy parecido les pasará a los países de América Latina, el Caribe y África. Las únicas excepciones que probablemente se salvaran de este holocausto serán Cuba y Nicaragua. El resto de América Latina debe prepararse para sufrir muchos muertos.

 

En el Caso de Chile, es probable que se produzca una excepción. En este caso no está claro porqué Chile tiene tan pocos muertos. Es de esperar que la suerte le siga favoreciendo al país. De todas maneras, el próximo gobierno que Chile tenga, se verá obligado a olvidarse del neoliberalismo y reconstruir el Servicio Nacional de Salud o algo parecido, pero mejor que el sistema que tenía Chile antes de la dictadura de Pinochet. Los partidarios de la ideología liberal, así como también los neoliberales, se verán obligados a aceptar que su ideología ha sido un rotundo fracaso y ellos tendrán que reconocer que los enormes problemas actuales solo podrán ser resueltos con un Estado ético, eficiente y enorme. El corrupto sector privado chileno, probablemente volverá a tener el insignificante rol que tuvo después del año 1920. Este corrupto e ineficiente sector privado nacional arruinó al país entre 1881 y 1919, y esta es la razón por la cual este sector privado dejó de gobernar Chile entre 1920 y 1973. La historia en Chile tiene la tendencia de repetirse. La corrupta tercera república liberal e iniciada en 1973, será definitivamente enterrada a fines del año 2020 y naturalmente esto dará paso a la creación de la tercera República estatista e intervencionista. Este sistema estatista de gobierno, se hará cargo del país en el futuro próximo.

 

Ha quedado demostrado que un estado fuerte pudo responder mejor a la epidemia. ¿Estos estados fuertes solo pueden existir hoy en día en un régimen como el chino, manejado por el Partido Comunista, o puede replicarse de otras formas no centralizadas ni autoritarias en occidente?

 

Los Estados fuertes y eficientes y favorables a la inmensa mayoría de la población, afortunadamente se pueden alcanzar también con el socialismo democrático. El ejemplo histórico más claro se puede encontrar en el “Estado de Bienestar” que creó el Presidente Franklin Delano Roosevelt en 1933. Este Estado de bienestar se consolidó primero con la administración del Presidente Truman y finalmente con la altamente estatista administración del Presidente Eisenhower (está claro que los republicanos de aquellos tiempos eran radicalmente distintos a los de ahora). En estos altamente productivos años, los Estados Unidos, junto a la Unión Soviética y el Imperio británico, derrotaron el fascismo de Europa y Japón, para posteriormente reconstruir a Europa y al este de Asia. La administración pública estadounidense en esos años fue de altísima calidad técnica, científica y profesional. Por algo, al modelo de administración pública usado se le llamó “scientific management”. Estados Unidos pasó a tener la burocracia pública más eficiente del planeta. El Estado se financió adecuadamente y empezó a pagar sus deudas de la guerra con un excelente sistema tributario. En este sistema todos los ciudadanos pagaban impuestos, pero los ricos pagaban mucho más. Tan pronto como Roosevelt asumió el poder, aumentó enormemente el impuesto a los ingresos superiores a un millón de dólares al año. Los impuestos a los ricos pasaron a ser el 63% de los ingresos, y pocos años después, este impuesto subió a un elevadísimo 79% del ingreso.

 

Para el año 1944, aún los salarios más bajos también pagaban impuestos y ellos fueron un 23% de dichos salarios. Aquellos ricos en el punto superior de la pirámide salarial, llegaron a pagar la asombrosa suma del 94% de su ingreso anual. Ch. Wilson, el jefe de la empresa General Motors (la empresa más grande del mundo en esos años), pagó una altísima suma de impuesto. En 1949 Wilson ganó 586.100 dólares en salarios, bonos y acciones, y pagó un impuesto de 430.350 dólares. Así el señor Wilson, en el año 1949, tuvo un ingreso líquido anual de sólo 155.750. Con este sistema impositivo se pudo exitosamente financiar la Segunda Guerra Mundial y pagar la gigantesca deuda del Estado4.

 

Desafortunadamente este altamente eficiente Estado de bienestar sólo duró hasta el final de la administración del Presidente Johnson. La fatídica destrucción de este espectacular sistema político y administrativo se inició con la nefasta administración del Presidente Nixon. Desafortunadamente este sistema neoliberal aún dura hasta nuestros días.

Para terminar, se puede decir que hay una oportunidad real de que un presidente demócrata gane las próximas elecciones. Está claro que no habrá ninguna otra alternativa, y con esto el Estado de bienestar deberá renacer de la misma forma como esto se logró en 1933. No obstante, para países subdesarrollados, desde el punto de vista político y administrativo, la solución del Presidente Roosevelt no se puede aplicar en América Latina. Aquí es necesario aplicar el ejemplo de China o de Vietnam. Así, tal vez para fines de este siglo, es probable que el Estado y su administración Pública en América Latina lleguen a tener los niveles de productividad que hoy día se tiene en China, Vietnam, Corea del Sur, Taiwán y Singapur.

 

los latinoamericanos en su aplastante mayoría, son partidarios de un Estado fuerte e intervencionista en la economía y en la sociedad. Sus referentes históricos son las viejas culturas precolombinas, donde los conceptos liberales de individualismo extremo son rotundamente rechazados.

 

¿Podemos decir que también estamos en una crisis política? ¿El concepto de Estado en occidente está también en crisis? Tu eres un especialista en esta área. ¿Puedes explicar las causas?

 

En primer lugar, quisiera señalar, que yo no creo que América Latina pertenezca a la civilización occidental. En este tema soy un ferviente seguidor y partidario del Profesor Huntington. Él señala con pristina claridad por qué América Latina es una civilización distinta a la civilización occidental. Para mí, occidente está formado por Europa occidental, Canadá, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Que las corruptas elites latinoamericanas se consideren occidentales es un cuento aparte. Pero la inmensa mayoría del pueblo latinoamericano tiene una cultura y una civilización propia. Esta civilización está formada por raíces hispánicas, portuguesas, y sobre todo por las raíces indígenas americanas. Latinoamérica tiene su propia cultura y ella tiene poco que ver con la cultura anglosajona que actualmente domina la civilización occidental. Los latinoamericanos son colectivistas y estatistas por tradición histórica. Sus antecedentes remotos son los imperios, Maya, Azteca e Inca. Los valores propios del liberalismo y de la democracia liberal no se entienden y cuando ellos se entienden, se rechazan rotundamente. Los occidentales son históricamente liberales o neoliberales. En esta civilización, los valores propios de la ideología neoliberal han penetrado profundamente. Por el contrario, los latinoamericanos en su aplastante mayoría, son partidarios de un Estado fuerte e intervencionista en la economía y en la sociedad. Sus referentes históricos son las viejas culturas precolombinas, donde los conceptos liberales de individualismo extremo son rotundamente rechazados.

 

En América Latina, la comunidad es mucho más importante que el individuo, y esto en parte explica, porqué el modelo neoliberal de economía y sociedad, desde el Río Grande hasta la Patagonia, ha sido un total y profundo fracaso. Para la inmensa mayoría de la población, la crisis del liberalismo en la sociedad occidental, se debe en gran parte a que la elite de esta sociedad se ha corrompido. Ella se cansó de ser responsable y de velar por el bien común. Esta elite cayó posteriormente en un profundo abismo de corrupción, donde se perdió totalmente la ética liberal que había inspirado las revoluciones de siglos anteriores, tales como la revolución inglesa del siglo XVII y las revoluciones estadounidense y francesa de finales del siglo XVIII. Después de la década de los años 70 del siglo XX, los ricos y corruptos capitalistas se las ingeniaron para ganar el poder total en los Estados Unidos, y esto ocurrió particularmente a partir del triunfo del Presidente Reagan. Los ricos pagaron grandes sumas de dinero a académicos de importantes universidades estadounidenses. La más importante de estas universidades fue la Universidad de Chicago. Ahí, bajo el liderazgo del doctor Milton Friedman, inventaron un modelo espectacularmente exitoso. Los multimillonarios financiarían las campañas de políticos corruptos y así pronto dominarían la cámara de diputados y el senado estadounidense. Los ricos con el control del congreso, se las arreglaron para nombrar jueces de la corte suprema y otras cortes de menor jerarquía. También se las arreglaron para lograr que políticos corruptos ganaran las elecciones presidenciales. Primero, este milagro politológico, dio la presidencia a Ronald Reagan. En su administración se cambió el sistema impositivo y así los ricos con sus enormes fortunas, pasaron a controlar y dirigir la clase política. De esta forma, posteriormente, en los gobiernos de Bush padre, Clinton, Bush hijo, Obama y Trump; la elite de millonarios pasó a dominar totalmente el sistema político estadounidense. Ellos controlaron simultáneamente al partido demócrata y al partido republicano. De esta forma, mediante sus millonarias fortunas, los ricos se apoderaron de los tres poderes del Estado, el Ejecutivo, el Legislativo y el poder Judicial. Con esta inmensa concentración de poder, los millonarios estadounidenses, fueron capaces de cambiar radicalmente el sistema político estadounidense.

 

Con la ayuda de potencias tales como China y Rusia; es probable que líderes socialistas y populistas asuman el poder en la inmensa mayoría de los países del mundo. La nueva era intervencionista y estatista habrá así comenzado.

 

Fue así, como por estos medios, el corrupto neoliberalismo gobernó a partir de 1980. Es así como este neoliberalismo ya lleva más de 40 años en el poder en los Estados Unidos de América. Pero los ricos de Estados Unidos no solo se apoderaron del poder en su propio país, sino que, a través de sus poderosas transnacionales, también se apoderaron de la mayoría de la riqueza del planeta. El instrumento principal para esta conquista planetaria fue la globalización neoliberal que ya lleva 40 años de existencia. Es precisamente esta globalización neoliberal, la que ha sido atacada por el Coronavirus. La muerte de la globalización en buena parte, destruirá el poder de los ricos estadounidenses.

 

Las fábricas chinas dejaron de producir productos industriales y es por ello que dejaron de importar materias primas. Este fenómeno hundió la economía de los países exportadores de materias primas, particularmente América Latina y África. Las estrictas medidas de cuarentena, han paralizado el comercio mundial. Las líneas aéreas dejaron de funcionar y también sufrió el transporte marítimo. Esta es una de las causas principales del derrumbe de los precios del petróleo. Las estrictas medidas de cuarentena han paralizado el comercio mundial, y si esta paralización se extiende por muchos meses más, la globalización neoliberal, iniciada hace 40 años atrás, dejará de existir. Sin globalización neoliberal, el gran capital occidental se derrumba y se destruye. Con la ayuda de potencias tales como China y Rusia; es probable que líderes socialistas y populistas asuman el poder en la inmensa mayoría de los países del mundo. La nueva era intervencionista y estatista habrá así comenzado.

 

Es una crisis del estado neoliberal instalado en los años 80 del siglo pasado. Esto podemos decir que es un hecho. ¿Pero es también una crisis del capitalismo? ¿Es el fin del capitalismo? ¿Cuál es el rol de China aquí, que es también capitalista?

 

Definitivamente esta es una crisis del capitalismo corrupto. Ya se ha señalado que el capitalismo occidental consolidó su corrupción total con la administración del Presidente Reagan. Pero esta no es la única crisis que el modelo capitalista ha tenido. En las últimas décadas del siglo XIX, el modelo capitalista también tuvo una profunda crisis a partir de los años 50 de ese siglo. A esa nefasta época se le denominó la época Gilded. Los ricos se dedicaron gradualmente a gozar de la vida y a explotar a los pobres. Esta tragedia ética fue el marco de fondo para los trabajos de Marx y Engels. La corrupción ética tanto de Europa como de los Estados Unidos, fue tan profunda que dio nacimiento a partidos políticos revolucionarios y profundamente anticapitalistas. Esta catástrofe histórica se agudizó primero con la gran crisis iniciada primero en 1910, luego con la Primera Guerra Mundial y finalmente con la catastrófica depresión de 1929.

 

En Estados Unidos el extremo sufrimiento de las masas pobres fue el motor que permitió la elección del Presidente Franklin Delano Roosevelt en 1933. Este Presidente como ya se ha mencionado anteriormente, creó el llamado “Estado de Bienestar”. Estas medidas evitaron una probable segunda guerra civil en los Estados Unidos. Posteriormente, Estados Unidos, en alianza con la Unión Soviética y Gran Bretaña, ganaron la Segunda Guerra Mundial.

 

Gracias a este Estado de bienestar, y el excelente desarrollo económico que él produjo, los Estados Unidos se convirtieron en la primera potencia mundial. Fue así como el capitalismo ético y reformado, permitieron salvar los principios fundamentales de la ideología liberal. Ideología que engrava los principios éticos de Adam Smith. No obstante, las leyes históricas son implacables, y ya como se ha reiterado anteriormente, el capitalismo ético dejó de existir nuevamente en los años 80 del siglo XX. El excelente modelo de Roosevelt fue reemplazado por el corrupto capitalismo neoliberal. Este está interesado únicamente en aumentar la riqueza de la elite, y no le importa la gigantesca y apabullante pobreza de la inmensa mayoría. Es este el capitalismo corrupto que está hoy día agonizando.

 

En cuanto a la pregunta sobre el rol de la China capitalista, en mi opinión, un país es capitalista y neoliberal, cuando la clase que posee los más altos ingresos, son los que mandan, dirigen y controlan el sistema político. Los ricos son los que controlan los cargos más altos del sistema político, tanto en el poder ejecutivo, legislativo y judicial. En resumen, esta clase plutocracia es dueña del Estado y lo usa para satisfacer sus propios intereses. Este fenómeno es lo que ocurre hoy día en la civilización occidental. Es decir, Estados Unidos, Europa Occidental, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. El caso del capitalismo chino es completamente distinto. En China gobierna el Partido Comunista en forma exclusiva. Y los empresarios y multimillonarios chinos que intentan intervenir en la política sufren rápidamente las consecuencias. Por lo tanto, China no es capitalista ni es neoliberal. China astutamente usa a los empresarios chinos para hacer funcionar su gigantesca economía, pero si estos tratan de participar en las decisiones de “quién recibe qué, cómo y cuándo”; es decir, estos ciudadanos tratan de participar en la esencia de la política, ellos sufren castigos inmediatos. Por lo tanto, China es definitivamente un país socialista.

 

Por Paul Walder

 

  • 1.- Para importantes detalles sobre la construcción de un Estado potente, social y económicamente justo y favorable a las grandes masas de los Estados Unidos, sírvase ver Sven Steinmo y Mark Blyth “Can a Pandemic Defeat the Politics of Austerity? The Key to Economic Recovery After COVID-19”. Foreign Affairs, April 22, 2020; ver también Richard Haas “The Pandemic Will Accelerate History Rather Than Reshape It. Not Every Crisis Is a Turning Point” Foreign Affairs, April 07, 2020; and Mark Blyth “The U.S. Economy Is Uniquely Vulnerable to the Coronavirus. Why America’s Growth Model Suggests It Has Few Good Options”. Foreign

Affairs, March 30, 2020.

 

  • 2.- Ver Samuel P. Huntington “The Clash of Civilizations and The Remaking of World Order”. Simon & Schuster, 1996.

3.- Mahbubani también argumenta que “el resultado de todo esto es que el mundo después del Covid-19, verá que otros países de otros continentes, mirarán al este de Asia, como el modelo a seguir, no solo como manejaron la pandemia, sino también como gobernar efectivamente. Desde que Reagan declaró que ‘el gobierno no es la solución a nuestros problemas, el problema es el gobierno’, en su discurso inaugural de 1981, se ha producido una deslegitimación y desmoralización del sector público en los Estados Unidos. Trump no creó este gravísimo problema, solamente lo agravó. El Centro para el Control de las Enfermedades de Atlanta, es tal vez la más respetada institución de salud pública del planeta. No obstante, Trump propuso cortes en su presupuesto, aun después que el Covid-19 ya se había desatado. El mundo se atoró y se desmayó con horror”.

 

4.-Ver S. Steinmo y M. Blyth. “Can a Pandemic Defeat the Politics of Austerity? The Key to Economic Recovery After COVID-19”. Op cit.

 

 

Leave a Comment

Casos Covid-19