Muchos repiten, sin ni siquiera pensarlo, la noción de que “la epidemia no tiene consideraciones de clase” y de que afecta a todos por igual. Parecen haber vivido ignorando la realidad de los grandes centros urbanos donde los que habitan asentamientos precarios de todo tipo, acumulan factores de riesgo, y no tienen ni siquiera las condiciones mínimas para cumplir con una cuarentena. El Center for Disease Control (CDC) nos confirma el hecho de que la clase si que influye. Estadounidenses Latinos y Afrodescendientes, en el país donde la etnia y la clase van de la mano, han muerto en una proporción mucho mayor que sus congéneres blancos. Los que se enferman de COVID 19 son los mismos que se enferman siempre de casi cualquier otra causa. No es que la epidemia nos revele ninguna novedad. Solo nos confronta con lo que ha existido siempre.

 

Las capacidades de respuesta del sistema inmunológico, van mucho mas allá de la edad y las condiciones médicas pre-existentes del contagiado, que son las condiciones que más se suelen mencionar. El CDC nos dice que se encuentran cimentadas en la genética y en el ambiente donde hemos crecido, en lo que comemos y en el aire que respiramos. Se diferencia de acuerdo a nuestros ingresos, nuestros trabajos, la calidad de nuestras viviendas y nuestro acceso a los sistemas de salud. Hasta la Casa Blanca lo admite, y el ya conocidísimo Dr. Anthony Fauci, Asesor Médico Principal de Donald Trump, que aun no ha sido despedido violentamente por sus atrevimientos, ha dicho al respecto que no se resolverán las disparidades en cuestión de meses, sino que requerirá de un compromiso sostenido de muchos años. También afirmó en contra de los intereses de Trump, que está convencido que para Otoño tendrán un rebrote del coronavirus junto con las gripes estacionales.

 

El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz advierte que se podría estar desencadenando una segunda “Gran Depresión” a causa de las respuestas del Gobierno de Donald Trump al coronavirus. Al transformarlo en un asunto político, ignorando su carácter científico, ha aumentado la vulnerabilidad estructural, hecho que se podría evitar fácilmente con las políticas públicas adecuadas. Cuando se controle la epidemia, habrá que recuperar la capacidad de demanda de la ciudadanía aseguró este economista, reafirmando así al nuevo modelo económico capitalista que recorre el mundo defenestrando al neoliberalismo.

 

No tiene por qué extrañarnos la realidad estadounidense, a pesar del mito de que sus calles están pavimentadas de oro sólido. Tampoco debemos extrañarnos de una realidad muy similar, aunque peor en Chile, la “Vitrina del Neoliberalismo”, el país con las mayores disparidades del mundo si se considera no solo su distribución de ingresos sino también la distribución de su carga impositiva, como lo confirmó la Universidad Diego Portales al comprobar que “La Tajada del León” se la lleva el 0,1% de la población. No es de extrañar en consecuencia que la confianza en el Gobierno Chileno, en especial en el Ministro de Salud, y en la oposición parlamentaria, ande por los suelos. Con la sola excepción de algunos alcaldes y el Colegio Médico, no queda títere con cabeza frente a la opinión pública. A pesar de que se actúa como si se hubiera superado el peak de la curva de contagios, la ciudadanía teme que vuelva a superarse la capacidad asistencial durante los rebrotes, y además presiona al gobierno por un Ingreso Básico de Emergencia.

 

En España, aunque el Gobierno de coalición de centro-izquierda, PSOE/ Unidas Podemos, aun se mantiene en el poder con la mayoría de la opinión pública a su favor, lo hace con un trasfondo de lucha de poder tenaz. Junto con la intención de la coalición de la derecha por desbancar al Gobierno, se aloja otra lucha igualmente feroz entre la derecha tradicional (PP) y la derecha neo-fascista (Vox) por encabezar la oposición. La andanada de descalificaciones y mentiras que lanza Vox como armas arrojadizas, obligan al PP a ser igualmente virulento y contradictorio. Los ciudadanos de a pié observamos atónitos como se despedazan frente a nuestros ojos. En este contexto del “todo vale” con tal de obtener réditos político-partidarios, resulta difícil poder llegar a Pactos de Estado para enfrentar tanto la crisis de salud en curso, como también aprobar un plan de reconstrucción social y económico efectivo.

 

Como la ciudadanía no le perdonaría al PP el negarse a participar en la búsqueda de soluciones, se ha logrado un acuerdo en prolongar el Estado de Alarma otras dos semanas hasta el 9 de Abril y completar dos meses de cuarentena. Después de un debate encarnizado, de ninguna manera digno de una democracia, finalmente el Gobierno logró un acuerdo para instalar una Comisión Parlamentaria de Reconstrucción. En esto, el Gobierno tuvo que ceder. La Comisión que proponía originalmente a nivel del Ejecutivo aunque con la participación de todos los partidos políticos, sindicatos y asociaciones empresariales, tuvo que trasladarse al nivel Legislativo para ser aceptable al PP. A pesar de todo esto, el Consejo de Ministros aprobó la ampliación de los beneficios a los desempleados para abarcar también a aquellos que se encontraban en período de prueba y la cobertura de la renta vital a las madres maltratadas y a las prostitutas.

 

En materia de salud, se siguen cometiendo errores fatales en la provisión de mascarillas y demás equipos EPI, con lo que se ha puesto en aun mayor riesgo la salud de los sanitarios, hecho que se refleja en el alto porcentaje de fallecimientos en ese sector de la población. Aun se sigue sin completar el Estudio de Prevalencias, ni mucho menos del nivel de contagio potencial de los ya curados. Como la sanidad es una competencia de las Comunidades Autónomas, se desmantelan los hospitales de campaña y las morgues auxiliares, y se despide al personal sanitario temporal, al menos en la Comunidad de Madrid (PP), a pesar de que los sindicatos unánimemente solicitaron la prorroga de todos los contratos que se hicieron desde el inicio de la emergencia sanitaria. La sindical Comisiones Obreras (CCOO) ha calificado este hecho de “indecente”, “desgobierno” y “temeridad” porque nuevamente se reducirán las plantillas a cifras con las que será imposible afrontar los retrasos de consultas, cirugías o pruebas diagnósticas que hay que comenzar a afrontar tras el parón de la actividad asistencial en pacientes con otras patologías distintas al COVID19.

 

China ya ha avisado al mundo que está sufriendo rebrotes de la epidemia y viendo como algunos recuperados vuelven a infectase – no saben si de agentes externos o de auto-contagio por remanentes de virus latentes en su organismo. Este es un poderosísimo llamado de atención en relación con que aun resta por resolver muchas incógnitas respecto a esta pandemia. También parece dar la razón tanto a CCOO como a los investigadores de Harvard de los que ya informamos en la entrega anterior.

 

A nivel mundial surge la contradicción entre los derechos individuales y los derechos colectivos, cuando se discute la oportunidad de levantar el confinamiento. El propio Presidente Trump lidera la campaña por los derechos individuales en EE.UU. con el objetivo de levantar toda cuarentena, anteponiendo la economía a la salud. En España el Gobierno ha visto oportuno levantar las restricciones a la libre circulación de los niños aunque de forma muy acotada y solo hasta los 14 años. En este caso, no se trata de un triunfo de los derechos individuales de los niños aun a riesgo de la salud colectiva. Cabe recordar de que los niños si bien casi no se enferman, son tan contagiosos como cualquiera. De lo que se trata es de que los niños necesitan espacio para correr, saltar y tener contacto con la naturaleza y lograr así su potencial de desarrollo físico y psicológico. No se puede aparcar el desarrollo de los niños de la misma forma que se podría postergar a un adulto. El desarrollo infantil no solo es un derecho sino también es una necesidad inaplazable del presente.

 

 

Comunicado Ximena N.º 13

Madrid, 23 de Abril, 2020

 

 

Deja una respuesta