Los índices positivos, en el imaginario social, le siguen sonriendo al presidente Alberto Fernández, que llegó –en las últimas semanas- a bastante más del 80% de valoraciones de ese tipo. Su actitud ante la pandemia fue el del auriga romano que manejando un carro de dos ruedas se transformaba en ídolo de multitudes en el circo de la capital del imperio.

 

De un modo semejante Alberto Fernández se puso al frente de este drama inédito que azota a nuestra sociedad. De todas maneras Alberto y su gobierno vienen de algunos derrapes que, más allá de los costos de popularidad que pueden traerle, manifiestan algunas fisuras en algunas de sus políticas y estructura de poder a las que deberá atender y reparar.

 

Las mieles de un poder ilimitado, que le dio la pandemia al presidente, parecen faltar en las góndolas del gobierno. La disconformidad de jefes de importantes distritos respecto a las caminatas y el malestar social por las salidas anticipadas de muchos presos, están a la cabeza de esos cuestionamientos.

 

Da la impresión que la crisis económica, que se sigue profundizando, perdió –por esta semana- el espacio que tenía en la consideración de la prensa. Pero ello se está produciendo en la medida que crecen, según los medios, ciertas incomodidades y desinteligencias al interior del propio gobierno.

 

Además del tema económico, preocupan al gobierno lo que sucede con los presos y las flexibilizaciones en la cuarentena.

 

Pero algunos desacomodos internos están entre las prioridades a superar. La estructuración del gabinete –obviamente- no fue pensada para esta pandemia que apareció semanas después de la asunción de Alberto y Cristina. Cuando se armó ese “equipo”, el eje estuvo puesto en una adecuada distribución de los intereses internos para que fueran manejables las naturales diferencias entre el Presidente y su Vice.

 

 Eso hizo que dentro de cada estructura se repitiera este fenómeno de equilibrios internos.Más de una vez esa necesidad estuvo por encima de la aptitud de tal o cual funcionario para el lugar que se le asignó en ese reparto. Esa modalidad organizativa tampoco ayudó a darle eficacia y celeridad al funcionamiento administrativo de diversas áreas. Ese tema más algunos inesperados errores individuales llevaron a la necesidad de reacomodos.

 

La baja de Alejandro Vanoli, al frente del Seguro Social (ANSES) responde a ese tipo de problemas, y allí otra kirchnerista reemplaza al K caído en desgracia. De un modo semejante sigue vacante la Secretaría de Energía. Su titular, el “especialista” nuclear Sergio Lanziani, está fuera de carrera, por algunos affaires personales, sin que se haya conocido su renuncia o reemplazo.

 

Al servicio de la economía llega el “contagio administrado

 

Esta denominación la proporcionó Daniel Gollán, Ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires. Lo hizo como señalando la diferencia con la actual “cuarentena administrada” y señalando el mayor énfasis que se le daría a la vuelta al trabajo, como una cuestión vital que vincule –como debe ser- salud y economía.

 

Estos cambios, no oficializados, se corresponden con algunas cuestiones que confluyen y preocupan al gobierno. La falta de actividad económica es uno de esos temas, de lo cual se deriva que es el Estado el que tiene que ir en “ayuda” de trabajadores y empresarios.

 

Quiénes pueden salir hasta 500 metros en cuarentena: ¿se necesita ...

Otra evidencia de esta situación lo da el hecho de la reducción recaudatoria en municipios, provincias, nación y empresas que prestan servicios públicos. Por último, esas deficiencias tienen una sola forma de compensación y ella es la emisión estatal. Ante el parate de la economía dicha emisión tiene límites.

 

La idea del “contagio administrado”, se podrá aplicar según modos productivos o laborales, tipos de comercio, actividades deportivas, de esparcimiento o educativas y de acuerdo a las características sanitarias de cada lugar. Esta medida tiene su origen en el hecho que el virus no tiene remedio y la llegada de la vacuna tiene naturales demoras.

 

A eso hay que agregar la imposibilidad de mantener una cuarentena eficaz por un tiempo indefinido. Ante ello, el “remedio” que queda es la autoinmunización. Es decir que el virus deje de circular porque la mayor parte de la población ha sido inmunizada por haber sido contagiada con ese virus.

 

Según las estimaciones existentes eso supone que entre un 60 al 70% de la población haya sido contagiada. Eso habla de millones de personas y una perspectiva de muy largo plazo. A menos que una mañana nos despertemos que algo “mágico” ha terminado con esta peste.

 

Eso tampoco debe descartarse, como aconteciera en el 2009 con la Gripe A y su repentino final cuando fue trascendiendo el negocio del Tamiflú, un remedio que producía una empresa vinculada al Secretario de Defensa de los EEUU.

 

 

Presos y caminatas de 500 metros; parsimonia parlamentaria

 

Pero hay varios temas cuya evolución interesa a los inquilinos de la Casa Rosada. La cuestión de las libertades de presos y las caminatas de esparcimiento hasta los 500 metros del sitio donde vive, son temas en los que el gobierno no encontró la forma adecuada de comunicarlo y aplicarlo, temiendo por sus efectos políticos en la población.

 

En ambas situaciones el gobierno (el Ejecutivo) trató de poner distancia respecto a tal situación, pero eso no lo favorece, porque erosiona al liderazgo presidencial. En el caso de los presos, luego de un gesto inicial de favorecer ciertas libertades y ante los riesgos de la pandemia, la situación –motines mediante- se desbordó transformándose en un duro problema político.

 

En el caso de las caminatas de esparcimiento, la perspectiva de “abrir” esa posibilidad desató una respuesta inédita. Las máximas autoridades de los cuatro principales distritos del país (Buenos Aires, Capital, Córdoba y Santa Fe) resolvieron que ellos no aplicarían ese criterio. Ese cortocircuito llamó la atención, hizo las veces de aviso al Presidente que tendría que ser más cuidoso en sus relaciones con las autoridades de los distritos.

 

Con parsimonia, demasiada parsimonia, ambas Cámaras quieren recuperar alguna forma de funcionamiento. Su parálisis durante todo el mes de abril fortalece la opinión crítica que tiene, sobre esas instituciones, la mayor parte de la opinión pública.

 

*Analista político y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

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