Existirán algunos políticos de la oposición que llegarán a sentarse en la mesa del piñerismo para manifestar la voluntad de alcanzar un gran acuerdo nacional porque dirán que la patria así lo reclama.

 

La mesa para dialogar con el gobierno está coja. La patria ha estado siempre en momentos extremadamente delicados.

 

Las masacres obreras, por ejemplo, tantos muertos por exigir demandas justas. Todas las confabulaciones para redactar la constitución de 1925 donde la expresión popular no considerada, y que aun así, fue capaz de sostener de forma mediana la democracia y entre acuerdos su existencia hasta 1973.

 

Desde esos tiempos han existido desencuentros, lo que era muy natural fueron siempre las imposiciones y algunas relaciones consensuadas, pactos entre la oligarquía, banqueros y latifundistas, ruidos de sables.

 

La inmensa mayoría de chilenos ha estado ocupando el lugar de los espectadores y cuando dejó de serlo para convertirse en el constructor de su propio destino, deja en la memoria de la patria los dolores del Informe Rettig y el Informe Valech, consecuencia de un golpe militar financiado por el imperialismo yanqui con la mano de la derecha chilena con nombres y apellidos. La Moneda en llamas con toda la dignidad de pie.

 

Aceptar una invitación de Piñera para comprometerse con un pacto social sobre dos asuntos: como enfrentar la pandemia, y un camino para la reactivación económica después de pasada la pandemia.

 

Necesariamente no debe ser considerado como un asunto baladí, hay millones de pobres en Chile que el ministro de salud no conocía. Para un asunto de estas características deben ser necesariamente consultados todos los ciudadanos. La precariedad de los presidentes de los partidos y las bancadas parlamentarias que habitan donde duermen las arañas, no están en condiciones de representar a la inmensa mayoría de los chilenos justamente sobre las urgencias de millones de hombres y mujeres.

 

Solo el pueblo representa al pueblo, el asunto es quién hablará por las grandes mayorías.

 

No es posible ir a dialogar para un eventual pacto con los herederos de la dictadura. Con los que apoyaron la espuria constitución del 80. Con los que defienden a los asesinos de Punta Peuco. Con los empleados de los grupos económicos que habitan en el parlamento. Con los que asesinan a nuestros pueblos originarios y les niegan su existencia.

 

En estoy no hay márgen para perderse.

 

Hay dos asuntos fundamentales y que tienen necesariamente que verse confrontadas. Mantener el modelo neoliberal apoyando a los grupos económicos hoy en crisis, o construir una alternativa que marche en contrario al sistema que genera pobreza y exclusión. Urge el desarrollo donde se visualice un futuro a escala humana, es decir, sustentable y con una democracia que asegure condiciones de una nueva institucionalidad. Digamos las bases de un Estado solidario, volver a instalar el buen sentido del bien común.

 

No es posible ir a dialogar para un eventual pacto con los herederos de la dictadura. Con los que apoyaron la espuria constitución del 80. Con los que defienden a los asesinos de Punta Peuco. Con los empleados de los grupos económicos que habitan en el parlamento. Con los que asesinan a nuestros pueblos originarios y les niegan su existencia.

 

Sentarse a la mesa del convite de Piñera significará jugarse la poca ética y la paupérrima dignidad con la que van por la vida política y los políticos oposición. Esos que le regalaron la mesa de la cámara de diputados a la derecha siendo minoría.

 

El mayoritario rechazo de los chilenos al parlamento y a los partidos políticos invalida cualquier medida y en la basura sus eventuales pactos.

 

Y se debe dejar constancia una vez más para la tozuda memoria, que ha sido la izquierda estando en precarias condiciones en su proceso de fortalecimiento quien  impulsó los cambios para mejorar las condiciones del hombre en esos años, de los que viven en los conventillos y que se han perpetuado hasta los tiempos actuales.

 

Chile, el país donde los intereses de los grupos económicos han logrado tejer una red espesa y alianzas donde el agredido, los vulnerables suman millones de hombres y mujeres, la propiedad de los millones de dineros se balancean y se aferran a las campanas del reloj. Se van repartiendo beneficios en cada segundo y así en todas las horas.

Nunca tantas veces se había hablado de chilenos vulnerables, pero nadie explica dónde nace esa vulnerabilidad, quienes son los responsables de aquel delito. Mantener a millones de chilenos bajo la línea de la pobreza es un delito. Nadie quiere recordar la defensa a ultranza de salarios mínimos miserables en el parlamento, migajas con las que NUNCA podrán salir de la pobreza. No es creíble la monserga que en tiempos difíciles hay que salvar a los pequeños empresarios por ser los que generan empleo. FALSO ABSOLUTO.

 

Los grupos económicos que claman ayuda del Estado son los mismos que tienen sus cuentas corrientes en paraísos fiscales. Si de gran crisis se trata que el gobierno les exija el retorno de sus dineros. Que Piñera traiga a Chile sus millones de dólares desde las islas vírgenes británicas.

 

Durante años los que piden que ha llegado el momento de ponerse en acuerdo para enfrentar la pandemia y el rearme económico después que pase la crisis sanitaria, no han estado a la altura de la que exigen los millones de chilenos que justamente ahora se hacen más visibles.

 

Nunca tantas veces se había hablado de chilenos vulnerables, pero nadie explica dónde nace esa vulnerabilidad, quienes son los responsables de aquel delito. Mantener a millones de chilenos bajo la línea de la pobreza es un delito. Nadie quiere recordar la defensa a ultranza de salarios mínimos miserables en el parlamento, migajas con las que NUNCA podrán salir de la pobreza. No es creíble la monserga que en tiempos difíciles hay que salvar a los pequeños empresarios por ser los que generan empleo. FALSO ABSOLUTO.

 

QUE PACTOS NI QUE NADA.

 

No está este precario gobierno para generar las condiciones para hablar del futuro. El devenir de la patria tiene que ver con una estructura diferente, pasos hacia un desarrollo sustentable fundamental, el tipo de modelo productivo, cómo administramos los recursos naturales. Cómo se instala un sistema de salud que sea válido para una inmensa mayoría. Nadie condena al fuego eterno para que las Isapres sigan existiendo y lucrando con un derechos fundamental como lo es la salud, allá ellas, pero con fondos del Estado no es aceptable.

 

Alemania aportará millones de euros para salvar a Lufthansa pero quedará dueña del 20% de su propiedad, es decir en manos de todos los ciudadanos alemanes.  Chile es país donde hasta entrar a un Mall se debe pagar peaje.

 

Nadie podría negarse a levantar la posibilidad de un nuevo Contrato Social, evidentemente comprendido las actuales condiciones, o de algunos apuntes para acuerdos que perfilen alguna señal para los tiempos por llegar. Lo que sucede es que en estas condiciones no, por están los militares en las calles y los encargados del orden dispuestos a continuar con las mutilaciones.

 

ES ABSOLUTAMENTE IMPOSIBLE UN PACTO AHORA.

 

Pero antes que nada. NUEVA CONSTITUCION, redactada por los ciudadanos y votada justamente por todos los chilenos. Todo acuerdo está inválido y no es consistente. No es este gobierno, ni Piñera el interlocutor legítimo. Tampoco el congreso con sus enanitos que le deben su existencia y salarios al sistema binominal al que pagan redactando leyes que les interesa.

 

Desde antes de 1990 la voluntad popular ha sido traicionada.

 

Los tristes hombres y mujeres actuales son a los que la alegría nunca les llegó sencillamente porque fue una mentira, el trampolín para lacayos, ese desfile de rendidos y entregados que hacen lo imposible para seguir existiendo. El pacto social que propone toda la derecha es intentar la salvación de Piñera a costa de cajas miserables de comida en estos tiempos de hambre. Un pacto como el que propone es volver al oscurantismo las necesidades de varios millones de pobres, vulnerables, trabajadores sin contrato, migrantes que como noctámbulos buscan lo que sea para seguir viviendo.

 

Nadie niega que este drama epidémico es un asunto del mundo. No todos los países han actuado de distintas maneras en su batalla para vencerlo. En Chile el ministro de salud reconoce que la existencia de tantos pobres y en condiciones de vida inhumanas.

 

PRIMERO UNA NUEVA CONSTITUCION.

 

No es válido el convite piñeirano ahora.

 

Estamos frente al presidente de la foto que dejó el 18-0. Un 6% de aceptación. De cien chilenos 94 lo rechazan. Con este sujeto no es posible ni aceptar su invitación ni la credibilidad de sus intenciones. Tantas han sido las ocasiones practicadas que la clase política ha pactado para el falso dilema de salvar a la patria.

 

Y DE PACTOS SE HABLARA DESPUES QUE PASE LA PANDEMIA.

 

Y CUANDO SE HAYA VOTADO UNA NUEVA CONSTITUCION.

 

Y CUANDO EXISTA UN INTERLOCUTOR VALIDO.

 

Por Pablo Varas

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