No se puede acusar de oportunista a la senadora JVR (Jacqueline van Rysselberghe), actual presidenta de la UDI, por pedir clemencia para los militares y agentes del Estado que cometieron delitos de Lesa Humanidad, razón por la cual se encuentran cumpliendo condena en una cárcel privilegiada.

 

Aquel exclusivo recinto penitenciario no fue construido durante el periodo de la dictadura, fue levantado por obra y gracia durante los gobiernos de la Concertación en un pacto ignominioso, para hacer cumplir lo que se llamó justicia en la medida de lo posible.

 

La UDI pide piedad y clemencia para que los asesinos sean beneficiados con reclusión domiciliaria por estar viviendo en el periodo que se denomina tercera edad y en una pandemia grave de carácter mundial.

 

Para recordar…

 

Diana Aron, Cecilia Labrín, Jacqueline Drouilly, Nalvia Mena, Ximena Delard, Gloria Lagos, Elizabeth Rekas, Cecilia Bojanic, Reinalda Pereira, Michelle Peña, se encuentran detenidas desaparecidas. TODAS ELLAS ESTABAN EMBARAZAS y los responsables de estos delitos horribles están en Punta Peuco y la UDI pide clemencia para ellos.

 

Todas estas mujeres estarían hoy siendo parte de la tercera edad, abuelas canosas y posiblemente con nietos, pero no pudieron llegar a este tiempo porque la dictadura así lo determinó, porque la DINA las detuvo, las torturó y las hicieron desaparecer.

 

La senadora de la UDI no sabe que todas esas mujeres tenían menos de 30 años, que seis de ellas fueron detenidas junto a sus esposos también desaparecidos y quedaron siete huérfanos. Se deja constancia que Nalvia Rosa, tenía solamente 20 años al momento de ser detenida….veinte años.

 

Todas esas mujeres fueron horriblemente torturadas, las bajaron a los infiernos y sus torturadores actuaron tranquilos sencillamente porque la impunidad y el alto mando militar los amparaba. Finalmente las hicieron desaparecer y se convirtieron en el trabajo constante de la tozuda memoria que se levantó para que no desaparezcan nunca.

 

La derecha contraria eterna a un país democrático y con derechos fundamentales asignados a cada chileno para una vida digna, deja presente que la criminalidad desatada durante la dictadura cívico/militar fue necesaria para instaurar la democracia que ellos sostienen y necesitan para la mantención de su modelo que genera pobreza y desigualdad, la que adjuntan a la paz de los cementerios y que llegan a negar todo lo horrible sucedido. Trabajan para instalar la desmemoria que es una manera de trabajar también para la impunidad.

 

Muy débiles han sido los esfuerzos para que los militares condenados sean degradados sin los beneficios económicos de los que son agasajados a costa del erario nacional, dinero de todos los chilenos. Millones de dólares son consumidos por militares para pensiones millonarias y que muchos aumentan robando dineros institucionales.

 

Comandantes en jefe de las fuerzas armadas, directores generales de carabineros, coroneles testaferros, un listado de oficiales serviles confabulados para robar es la foto más conocida de los tiempos actuales, una pandemia de ladrones que era por todos conocida.

 

En el actual gobierno precario de Piñera, el ministro Ward, militante de la UDI, gritó que los familiares de los detenidos desaparecidos y ejecutados vivían económicamente a costa de sus familiares. Un fin de semana duró el ministro de cultura del piñerismo. Los que no aceptan la lectura mercurial de la historia, deben trabajar justamente para que la desmemoria no se convierta en la luz del túnel.

 

Las mujeres detenidas desaparecidas mencionadas más arriba se trata solamente de las que fueron capturadas mientras estaban embarazas. En el informe Verdad y Reconciliación o Rettig son muchas más.

 

La UDI, esos enemigos furibundos de estados fuertes y que alaban al mercado exigiendo que nadie se inmiscuya en sus juegos en los tiempos de crisis, imploran que los ayuden y levantan la consigna de que son estratégicos para el país. Privatizamos las ganancias y socialicemos las pérdidas, sencillamente unos sinvergüenzas.

 

Entre los accionistas de LATAM no hay obreros de la construcción, ni panaderos ni vendedores de sopaipillas, ni feriantes. Allí están los dineros de los chilenos que mensualmente llenan las arcas de las AFP bajo los vestidos de acciones. Muchas son las empresas que se sostienen con los dineros de millones de ciudadanos obligados porque el actual funcionamiento del modelo lo exige. Son los grupos económicos  los que pintan los billetes que quieren ganar, son ellos los coludidos, son ellos los que pintan el piso del parlamento para orientar el modelo de democracia al que ellos aspiran.

 

Los que están en Punta Peuco están cumpliendo una condena y varias más porque los tribunales así lo sentenciaron. Esos cobardes no llegaron a la altura de sus gorras cuando estuvieron en los tribunales para rendir cuenta de sus actos. Lo negaron todo, tuvieron juicios justos y abogados que sin ser molestados ni agredidos, los defendieron sin problemas. No fueron torturados ni los jueces colocaron una pistola con bala pasada en su escritorio.

 

Cada día que pasa siempre está la memoria de los que faltan y como los sueños no pagan impuestos debemos justamente pensar que todas aquellas mujeres tenían el natural derecho a estar presente en estos días y en estos tiempos. Ese era el simple recorrido de sus vidas, pero fueron los militares los que la interrumpieron brutalmente porque a un sector social cuya expresión es la UDI lo impusieron.

 

El Partido Nacional con Onofre Jarpa, el Partido Demócrata Cristiano de Eduardo Frei y Patricio Aylwin, Patria y Libertad con Pablo Rodríguez y Jaime Guzmán, todos ellos trabajaron para quebrar un país. No les importaron las consecuencias, los Estados Unidos dio la orden y había que cumplirla, para eso les habían pagado.

 

No debe llamar al asombro que una senadora de la república y presidenta de la UDI salga en defensa de los presos de Punta Peuco. Es muy natural que esa sea su conducta, así fue formada y en eso creen. Esa criminalidad fue la que posibilitó instaurar el actual modelo con el que el modelo neoliberal de la escuela de Chicago logra hacer su aparición en público.

 

Esta es una de las tantas razones justamente para negarse a sentar en la mesa del piñerismo para un fantasmal pacto o acuerdo nacional. Inaceptable sería ver una foto con manos levantadas firmando la preocupación por la patria porque así lo reclaman los tiempos.

 

No es aceptable ver en sus casas y en sus sillones viviendo con sus pensiones militares suculentas al Fanta, Iturriaga y otros tantos, mientras en otras están las sillas vacías y cuelga en la pared de un living una foto tomada en la graduación de un cuarto medio allá por fines de los sesenta y los albores de los notables setenta. Todos ellos deben pagar sus delitos, en eso no hay empate posible.

 

Olvida la derecha y algunos sectores de la oposición que esta crisis sanitaria llegará a su fin, que se podrá salir algo más libre a las calles para tomar un café como dice el ministerio de salud. Todo está pendiente, en el aire como se puede decir de alguna manera.

 

En el actual gobierno de Piñera no solamente están los cómplices civiles de la dictadura, está todo el pinochetismo a los cuales muchos le han respetado la vida que no se merecen.

 

 

Por Pablo Varas

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