Cuando se nombra a Calígula (12-41d.C.) se nos viene a la mente un emperador megalómano, que se volvió demente y comenzó a actuar de forma extravagante, a tomar decisiones erráticas, que finalmente terminaron en su asesinato a manos de los pretorianos.

 

También llamado Cayo César, tenía un poder incontrastable e incuestionable. Ello le permitió ser cruel, indolente y excéntrico. Por ejemplo obligó a su suegro y a su abuela a suicidarse porque, a su parecer sus cabezas no estaban equilibradas con sus cuerpos y eso le irritaba mucho.

 

Tuvo relaciones sexuales con sus hermanas, y se casó con una de ellas; Drusila. Cuando ella falleció marchó fuera de Roma y obligó a sus habitantes a tener un luto oficial.

 

A los senadores y asistentes que osaban contradecirle los asesinaba o los marcaba con hierro ardiente. A otros los encerraba junto a las fieras para verlos devorados en directo. Incluso a las mujeres de los senadores las obligaba a acostarse con él como signo de poder y confianza. Además se presentaba ante el pueblo como un Dios.

 

Pero no sólo era un desquiciado que estuvo a cargo de Roma y el Imperio. También amaba a los animales, especialmente a los caballos. Su preferido era Incitato. El equino, nacido en Hispania, tenía un séquito de esclavos que eran sus sirvientes. Incluso en un momento que ya no confiaba en nadie lo nombró cónsul.

Calígula cayó gravemente enfermo en octubre de 37dc. Según el historiador Filón su enfermedad se debía a que era demasiado amigo de los excesos. Aunque el César logró recuperarse, mirar de cerca a la muerte cambió su manera de reinar.

 

Tras haber recobrado la salud, Calígula ordenó sacrificar a varias personas ante los dioses, promesa que había hecho si se recuperaba. Además forzó a matarse a sus parientes durante su reinado por miedo a conspiraciones: Por ejemplo, a su esposa, su suegro, Marco Silano; y su primo tiberio gemelo.

 

El historiador Suetonio cree que Calígula veía complots por todos lados pero eran pura imaginación del emperador. Seguramente esta paranoia se debió a que nunca conseguía dormir más de tres horas. Tenía extrañas pesadillas que le ponían cada vez más iracundo. En sus últimos años como César, los cercanos le veían señales de desequilibrio mental especialmente por su aspecto físico: demacrado, con ojos hundidos, deprimidas las sienes; la frente ancha y abultada, estaba encorvado y delgado.

Pasaba muchas noches en vela ya que le servían para mantenerse alerta y planear asesinatos. Asimismo, muchos investigadores creen que sufría epilepsia y por ello se transformó en un hombre arrogante, y grosero, tras su ascenso al trono.

 

Si bien los primeros actos de Calígula como emperador fueron generosos con el pueblo y el ejército, el militar historiador Dion Casio en muchos casos se habrían debido a simples intereses políticos.

 

 

¿Qué tiene que ver Piñera con Calígula?

 

Comparándolo con el presidente vemos bastantes similitudes. El empresario pasa por un momento de excentricidades, toma decisiones bastante estúpidas y se le ve muy deteriorado físicamente, con muchos tics en la cara y en los brazos. Ello significa que no está preparado para dirigir un país que pide cambios en el modelo, que quiere evolucionar a un estado de bienestar, de dignidad. Tampoco tiene capacidad de luchar contra la pandemia debido a su enrocamiento mental basada en una administración individualista y de subdesarrollo exitoso.

 

Piñera «mata» a sus ministros a diario, todos caen como moscas. No valen títulos en Harvard ni títulos en Canadá, como gusta a la elite exhibir en estos momentos, si no tienes calle ni sabes como viven en las poblaciones más allá de Plaza Italia. Ya no tiene pilares políticos ni sociales que le apoyen, sólo un 20% sigue a Piñera, que es más que nada el grupo de personas que culpa a Venezuela y el socialismo del descalabro del sistema neoliberal. Estos son otros Caligulas que se unen a su tren que va a descarrilar en cualquier momento porque ya no tiene frenos.
El presidente ve conspiraciones en todos lados y aún cree en el dios Neoliberal. En su mente todavía se ve como Milton Friedman, y que el mercado solucionará todo. Esa bolsa de 4 grupos económicos que se han hecho millonarios en base a la especulación, el no pagar impuestos y con las AFP regando de dinero de los contribuyentes sus maquinarias ineficientes.
Muchos intentan negarlo, pero Piñera a menudo está teniendo comportamientos erráticos que bordean un proceso de «impeachment», de destitución». Por ejemplo, nombra una ministra de la Mujer que no “tiene dedos pal piano”, o se saca una foto en la Plaza Dignidad en plena pandemia. Pese a que sus asesores le piden que no hable en público, el empresario sigue anunciando medidas erráticas como la entrega de caridad de 2 millones de “cajitas felices“ sin logística y esa idea megalómana de sacar unas fotos para las redes para justificar que estan ayudando a la gente.

¿Qué podemos decir lo de arrogarse como un gobierno líder en controlar la pandemia, o hacer cambios en su gobierno sin un proyecto definido?.

 

Sin duda, las mentiras sobre los datos del Covid19 en Chile y las muertes que han escondido desde el Gobierno han sido la gota que ha confirmado que Piñera está enfermo, que no puede seguir dirigiendo el país.

 

 

Aún es pronto pero en Europa se avisoran varios juicios contra los presidentes por su tardío accionar pese a tener los informes del Covid19 que venían desde China. Ello hay que tenerlo en vista: Piñera y Mañalich deben ser juzgados por su ineptitud. Eso es un trabajo para la oposición, que esperamos logre unirse para sacar a Chile de este negro panorama, y luego para sacar a este gobierno que ha matado a 5 mil chilenos con su desastroso accionar frente al virus.
Es que hay varias razones para juzgar al gobierno: hace tres meses se le pidió a Piñera que hiciese cuarentenas generales como en Europa y China. Hace tres meses se le pidió que se aplicara un ingreso familiar (¿no podían transferir el dinero en las tarjetas del BancoEstado?) para los chilenos que quedaban sin ingresos, para apoyar las cuarentenas totales y así no saliesen a la calle. Ahora el virus está desatado y la batalla de Santiago se ha perdido. Esperemos no ver muertos en las calles como en Ecuador o Brasil.
Piñera y su caballo Mañalich han perdido cuatro meses esenciales para luchar contra la pandemia y hay más de 5 mil muertos, a la luz de los datos de la OMS, develados por CIPER y no 3 mil. Las tablas de contaminados y muertes estaban totalmente desfasados si se comparaban con los países que daban información veraz.  Chile se suma así a los gobiernos autoritarios como Bahrein, Rusia, y China que mienten para mantener el Status Quo.

Todo esto ha pasado debido a las extravagantes acciones del líder de gobierno, Sebastián Piñera, y no debido a sus ministros, porque quien calla otorga.

 

Chile se dirige a un pozo sin fondo y todas las medidas de acuerdo nacional son ya tardías, aunque no hay que desestimarlas (100 mil pesos y cajas no son una ayuda en un país que los precios de los alimentos suben sin parar en plena pandemia, las mascarillas cuestan un dineral y vemos que se benefician los mismos intereses económicos que dirigen el sistema como el grupo Saieh).

 

Eso sí, los muertos no van a volver más y eso se debe a la “nueva normalidad” (no nos olvidemos del Apumanque de Lavín) lanzada desde el gobierno de Piñera, que ahora culpa a la gente por salir a la calle a ganarse el pan diario, porque sino no come. En definitiva el chileno no cree en nada de lo que dice la autoridad ni en el sistema que los abandonó a su suerte.

Como Calígula, Piñera también va a caer bajo su misma ley: la indolencia. Ahora ni su caballo Incitato – Mañalich podrá a salvarlo. Paris no logrará borrar su ineficacia, tampoco la unidad política limpiará sus manos de sangre. La sonrisa que le vimos cuando habló del acuerdo confirma que vive en un mundo paralelo.

 

El modelo neoliberal está quebrado y Piñera quedará en la historia como el presidente inepto, que sueña con que no hay hacinamientos en Chile, un país donde no hay chabolas ni hay pobres.

 

Así como ha caído el Imperio Romano, el Imperio Neoliberal chileno caerá por problemas endógenos (corrupción, desigualdad generada por el modelo) y exógenos (Coronavirus). Sin embargo, el primero es la base esencial de esta caída libre que plantea la decadencia de la elite, incapaz de mantener su espíritu virtuoso y defender la república para todos los chilenos.

 

Sin embargo aún hay esperanza ciudadanos: el día del plebiscito ( 25 de octubre) por una nueva constitución, se intentará recuperar lo público, las libertadas, y vivir en dignidad, y será el golpe final que dará el país a la elite, y al aberrante sistema que se ha convertido en una pesadilla de 30 años.
Por Emilio Vidanski

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