Todos los días la prensa afin al Estado-empresa[i]  y sus instituciones más prestigiosas nos hablan de la crisis económica creada por la pandemia. La peor en décadas nos dicen. Cesantía, endeudamiento de los estados, cierre de empresas, bajas sensibles en los índices de consumo.

Nos dicen también que tras el virus vendrá una profunda crisis económica que durará entre dos y tres años.  Como el corazón de este sistema, el “mercado”, se muestra perfectamente incapaz de resolver el problema se pide socorro urgente al Estado, su peor enemigo ideológico. Quiere billones. Y los está teniendo.  Desde los 750.000 millones de euros de la Unión Europea, hasta los 2 trillones de dólares de los EEUU o los “modestos” 12.000 millones de dólares del gobierno de Chile además del préstamo “al Banco Central de 24.000 millones del FMI  (que no nos olvidemos “no es lo mismo que el Gobierno de Chile”, como ha dicho el Ministro Briones insultando la inteligencia de chilenas y chilenos).

Sin embargo la realidad parece ser otra para los bancos, grandes empresas multinacionales y chilenas, rentistas, especuladores financieros y otros grupos de la clase dominante. Es cuestión de mirar las bolsas mundiales[ii]. Las transacciones en el casino de las finanzas siguen su curso normal[iii]. En Chile la Bolsa había subido en los meses después del 18-O más que en todo 2019. En Mayo de 2020 con full pandemia las transacciones de acciones no ha dejado de subir desde Febrero[iv]. El precio del dólar está en los niveles conocidos antes de esta crisis[v].  El Banco Mundial estima que la contracción económica global de -5.2% estimada para 2020 pasará a +4.2% de crecimiento ya en 2021[vi]. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía crecerá 5.8% en 2021 si se controla el virus este año[vii] .  Y Fich Ratings nos dice que estiman en 5,1% el PIB  económico global para 2021[viii]. Todo esto, a pesar que nos dicen al mismo tiempo que esta es la mayor crisis en décadas. Como se ve, sus terribles consecuencias, al menos las del crecimiento económico serían resueltas en solo un año.

Por su parte la todopoderosa Confederación de la Producción y el Comercio (CPC) nos muestra que la balanza comercial de 2020 ha crecido desde aproximadamente 627 millones de dólares en Febrero a 1400 millones en Mayo[ix]. Digamos de paso que su presidente Juan Sutil se opone cada día a la cuarentena de las y los trabajadores. Tiene razón, sin ellos no hay ganancias. Ellos crean la riqueza nacional. Más claro echarle agua.

Para nosotros ignorantes en economía, estas cifras nos hacen sospechar que no nos están contando el cuento como se debe. Igual que el covid-19 con los grupos de edad, y las clases sociales, no todas las empresas están sufriendo por igual. Las pequeñas y medias han efectivamente sufrido. Pero no es de estas de las que hablamos aquí. Hablamos de aquellas que mandan en el mundo y en Chile. En primer lugar la banca mundial y chilena, la fracción dominante de la elite no solamente no ha sufrido con la crisis[x]. Casi todos los paquetes de salvamento de capital inyectado en la economía pasan por los bancos, los que convenientemente no tienen restricciones impuestas por los gobiernos. Pueden así seguir haciendo pingües negocios recibiendo dinero a bajo costo, y prestarlo con un interés más alto y además con garantías del Estado caso que los préstamos no sean devueltos. Igualmente lo confirma el enorme suceso durante esta epidemia de las compañias que ya apostaban en el comercio electrónico de ventas online[xi]. Ninguna gran compañia transnacional, ha sufrido daños severos. Ni el cartel petrolero de la OPEP, ni las grandes farmoquímicas, las compañías de seguros, las empresas de computadores, ni Microsoft o Monsanto, ni los superpoderosos fondos de inversión como BlackRock, o Vanguard, ni las multinacionales de productos comestibles como Bonduel o la norteamericana Sopas Campbell[xii]. Ni Amazon, Alibaba, Netflix o las empresas de correos como DHL, UPS o Fedex. Tampoco las grandes cadenas chilenas de farmacias. Las grandes empresas automotrices anuncian grandes bajas en sus ventas y el consiguiente despido de trabajadores. Mirando el precio actual de los automóviles nuevos no da la impresión que estén en dificultades[xiii].  Las grandes empresas de la construcción han seguido funcionando. El número de sus trabajadores infectados da cuenta de esto junto a grandes proyectos de construcción. Aquellas empresas que han sufrido, y por las que la prensa del sistema llora todos los días son las líneas aéreas. Pero estas justamente están recibiendo dinero con mayúsculas de parte de los estados. Desde los 27.000 millones de euros que el gobierno alemán ha dado a Lufthansa hasta los 1.800 millones de euros de la TAP portuguesa; desde 1.4 billones de euros a la empresa madre de British Airways IAG SA. incluyendo Iberia, hasta “nuestra” LATAM. A lo que hay que agregar que no todo el dinero pagado anticipadamente en reservas de vuelos no efectuados ha sido devuelto. Y no es poco. Las devoluciones no cubren el total del pasaje pagado en muchos casos[xiv]

Las empresas basadas en la web, cuya predominancia ya era clara antes del virus manejando más del 40% del comercio mundial, las empresas de telefonía que prestan servicios de Internet,  las empresas de transportes, los servicios postales, los hospitales privados, los laboratorios que buscan una vacuna contra el covid-19, las empresas de informática. La lista es larga. Todas esas están ganando ahora más dinero que antes de la crisis. Y esto, a pesar de la baja en el PIB mundial debido al confinamiento de los trabajadores y la baja consecuente de producción y productividad. A esto hay que agregar la masificación del teletrabajo -que ha llegado para quedarse – el que representa claramente un ahorro substancial para las empresas. Además, los despidos actuales supondrán la recontratación de personal a la hora de retomar la actividad económica, pero dada la situación angustiosa de cesantía para miles esto hará bajar los nuevos sueldos y salarios. Entre cesantía y hambre, cualquier salario sirve. Y en Chile, sin un poder sindical fuerte como contrapeso para la inmensa mayoría de las y los trabajadores chilenos esto es más que probable que ocurra así. Lo cual no sería novedad. Nuestra clase empresarial no tiene mejor receta que para aumentar sus ganancias mantenga sueldos de miseria. Si no, que lo digan el 75% de chilenas y chilenos con salarios de hambre.

El pequeño comercio, aquel de la tienda o el café del barrio, esos sí han sufrido. Igualmente las Pymes, aquellas en cuyo nombre el gran capital está siempre pidiendo dinero al Estado. Muchas de las pymes que han quebrado desaparecerán o serán compradas por sus grandes concurrentes. Sus trabajadores engrosarán el ejército de reserva de mano de obra para cuando llegue la hora de la recontratación. Esto representará igualmente la eliminación de la competencia, algo que busca toda empresa. (a pesar que la ideología del capitalismo hace gárgaras con la libre competencia y los mercados cuasi perfectos).

Las grandes confederaciones empresariales nos anuncian que habrá recesión económica después de pasada la pandemia – o después que nos habituemos a convivir con ella que es una posibilidad hasta ahora –. Habrá entonces que aplicar “medidas de austeridad”. De “contención presupuestaria”. De “responsabilidad fiscal”. En una palabra, habrá que apretarse el cinturón[xv]. Primero porque como le gusta decir a los ricos no hay almuerzo gratis. El dinero gastado por el Estado en las ayudas concedidas tendrá que ser pagado. Con intereses como debe ser. Y las grandes empresas aprovecharán, ahora que sus empleados se pagan a sí mismos con su seguro de cesantía como en Chile, o la ayuda directa de los estados (léase contribuyentes) como en Europa, Canadá y EEUU, aprovecharán para despedir trabajadores, establecer finalmente el teletrabajo y cobrar el seguro por sus otras pérdidas. Lo que se llama una reestructuración, que vista desde el punto de los dueños de las empresas tiene mucho sentido, y visto desde el punto de vista de los trabajadores es la cesantía y el hambre. Esto es, intereses materiales antagónicos que es lo que ayuda a explicar la existencia de clases sociales. Y no será ciertamente “el mercado” quien va a resolver el problema del empleo frente a la modernización tecnológica en curso. Ya sabemos quienes pagarán todo esto como siempre ha sido: las y los trabajadores. Ellos han sido en esta crisis la fuente de ayuda a las empresas y a si mismos, ellos pierden salario y trabajo, sus viejos pierden la vida. Ellos pagarán también la factura final.

La pandemia y la crisis económica está asi siendo absorvida y transformada en su provecho por los detentores del poder económico. Se efectúa así el prodigio de convertir catástrofes naturales y sociales en productos de consumo. Ofreciendo algunas dávidas tranquilizan insurrecciones, crean falsas ilusiones y percepciones de bienestar social e igualdad entre los individuos, de manera de hacer aceptable un nuevo ciclo de explotación con el mismo fin de siempre: enriquecerse[xvi].

Para cuando es que el Chile que despertó, ese que tiene rabia y hambre se organiza y lucha para cambiar su destino?

 

Por Patricio Serendero

 

[i]        Expresión de la ecologista indú Vandana Shiva, citada por Rebelión , 13/06/2020

[ii]       El Departamento de Comercio de EEUU dijo que las ventas al detalle aumentaron 17.7% en Mayo después de haber caído 14.7% en Abril. Marketscreener 6/6/2020

[iii]      Las bolsas acusan bajas relativas. Ellas crecían desde 2016 según los gráficos del Banco Central. Se mantienen bastante arriba de esos valores. Esto en las bolsas de EEUU, Japón, Francia, Reino Unido y Alemania.

[iv]      Ver Síntesis y Estadísticas mensuales 2020, Portal web de la Bolsa de Comercio.

[v]       El dolar subía en su cotización con el peso desde mayo de 2020 según el Banco Central (ver gráficos). Hoy presenta valores semejantes a los de Enero de este año y está aproximadamente en el valor medio de los últimos 5 años.

[vi]      Banco Mundial, Perspectivas Económicas Mundiales, Resumen. Ver: https://www.bancomundial.org/es/publication/global-economic-prospects

[vii]     Fondo Monetario Internacional, Perspectivas de la Economía Mundial, Abril 2020.

[viii]    Fitch Ratings, Global Economic Outlook, May 2020,  26/5/2020.

[ix]      Confederacion de la Producción y el Comercio, Indicadores de Coyuntura, datos de su Portal Web el 21/06/2020

[x]                            Según Manuel Cabieses Donoso las Administradoras Generales de Fondos (AGF), confiesan 38.369 millones de dólares en el primer trimestre del 2020. Las compañías de seguros generales ganaron 15.603 millones en el primer trimestre de este año. La Bolsa o la Vida, El Desconcierto, 620/6/2020

[xi]      Alibaba, la gigante china de ventas online anuncia la contratación de 5000 nuevos empleados para su trabajo. En los próximos 3 años la compañia invertirá 28.000 millones de doĺares en sus servicios en la nube.

[xii]     Sopas Campbel anuncia un crecimiento entre 5 y 6.5% en sus ventas este año.

[xiii]            Nissan que efectúa cierre de plantas y despide trabajadores en varios lugares de Europa, perdía negocio hace ya 5 años debido a la baja en la demanda de sus vehículos diesel. General Motors indica que espera recuperar sus niveles de producción ahora en Junio. Y la francesa Renault, donde el Estado francés detiene el 15% de las acciones recibirá 5.000 millones de euros en garantias. Mismo así el constructor francés despedirá 15.000 trabajadores para reducir costos.

[xiv]    Ver por ejemplo monto de devoluciones de British Airways en su Portal Web.

[xv]     Según el Diario Financiero (14/6/2020) la deuda pública será del 44% del PIB en 2022 y los fondos soberanos se reducirán a la mitad.

[xvi]    Mi amigo José Gama Oliveira ha escrito sobre esto último. Yo lo he resumido aquí malamente.

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