El retiro mínimo de 35 UF ($1.004.173) hasta 150 UF ($4.303.600) y de todos los ahorros para quienes tengan menos de ese monto, es lo que votó como idea de legislar la Cámara de Diputados. Una medida de urgencia que persigue mitigar el hambre de millones de trabajadores, de los que en un 20% real hoy han sido arrojados a la cesantía.

La histeria patronal -la Derecha y las propias AFP que han actuado impúdicamente como agentes políticos en defensa de sus intereses- responde al objetivo avance que significa esta medida en el necesario desmoronamiento del robo institucionalizado de las AFP. Sólo en este sentido la devolución del 10% de los fondos previsionales, debe ser saludada como una conquista del movimiento social, en tanto la lucha por la devolución de estos fondos contribuye a acentuar la ruptura de las mayoría trabajadora con el régimen capitalista del hambre y la explotación.

Hechas estas prevenciones, debemos observar el camino. Lo primero, que la votación del jueves 9 es el primero de una serie de actos legislativos entre los que debe destacarse la votación en el Senado, eventuales requerimientos de constitucionalidad pues hay pendiente un debate referido a los quórum aplicables para esta reforma constitucional y -a estas alturas nada se sabe- un eventual veto presidencial. La devolución del 10% no está establecida legalmente, ni por lejos.

Sin embargo, sería un error observar esto con el lente normativo de la Constitución. Acá lo determinante ha sido el quiebre de la Derecha en el Parlamento y es ese quiebre el que ha permitido a la oposición – desde la ex- Nueva Mayoría al Frente Amplio- actuar unificadamente, en tanto este amplio arco les permite estabilizar el régimen, aún cuando ello sea a costa de una derrota para el Gobierno. No podemos pasar por alto que la mayoría que impulsó la devolución del 10%, circunstancial o no, ubica a los congresales de mayoría opositora, tomando la primera medida popular al menos desde el 18 de octubre.

En efecto, los 95 votos que impulsaron la reforma constitucional, son sustancialmente los mismos que desde marzo han venido apoyando el grueso de la política piñerista de ataque a los trabajadores y que se sintetiza en la llamada «Protección del Empleo», que ha implicado hasta hoy que cerca de dos millones de trabajadores hayan sido despedidos sin derecho a indemnización. Esta misma oposición parlamentaria es la que ha validado la criminalización de la protesta social votando en diciembre las llamadas leyes «anti barricadas» o «anti saqueos».

Dicho de otra forma, aunque el avance del retiro del 10% sea una conquista de la lucha social, ello no transforma a sus eventuales sostenedores en el Congreso en los «amigos del pueblo». El Congreso, como el conjunto de la institucionalidad patronal, su Gobierno, tribunales y FFAA, siguen siendo sostenedores del régimen capitalista. Por eso es que la oposición burguesa en el Congreso no deja de cacarear sobre las virtudes de loa convivencia democrática y de la necesidad de encauzar institucionalmente la crisis social que atraviesa a nuestra sociedad.

 

La devolución del 10% de los fondos previsionales a sus propietarios nominales, los trabajadores cotizantes, es una tarea que los capitalistas no pueden cumplir sin sacrificar su fuente de recursos desde hace 40 años. Ya se ha explicado con abundante información, la devolución de estos fondos no sólo equivale a 10 años de fondo solidario. Esos 20.000 millones de dólares simplente no están, porque los empresarios se han apropiado de ello

 

El Comité Central del PC hace unos días, esta misma «histórica» semana, denunció el seguimiento hostil del que fue objeto el militante de su partido, el Alcalde de Recoleta, Daniel Jadue. En la comunicación indican que «las distintas expresiones políticas y sociales de nuestro país, con un básico sentido de convivencia democrática, rechazan este repudiable tipo de acciones, digna de los tiempos más oscuros de nuestra historia reciente«, seguidamente llaman «a administrar cualquier tipo de diferencia política, en el marco de la democracia, a cuidar las instituciones chilenas y a promover acciones de respeto y con altura de miras», para terminar vergonzosamente valorando «altamente la rápida acción de la PDI y esperamos que este hecho sea condenado judicialmente«.

Hacemos esta cita tan detallada porque creemos que expresa concentradamente la política que impulsa el régimen para superar la crisis preservando el capitalismo. Desde el Congreso se llama precisamente, todos los días, a los trabajadores a «cuidar la democracia», a «resolver las diferencias en el marco institucional» y a valorar a nuestras FFAA y de orden como defensores de tal orden institucional. Estas ideas, que estuvieron también en el Acuerdo por la Paz del 15 de noviembre pasado, acuerdo contra la movilización para salvar al régimen y al propio Piñera, siguen vivas y alientan el proceder político del conjunto de la oposición.

No nos detendremos en la penosa circunstancia de que el PC tenga varios Comités Centrales desaparecidos y que tales hechos sigan aún en la impunidad. No, ellos son libres «democráticamente» de aplaudir a sus represores. Lo que hoy debemos poner de relieve, es que de lo que se trata hoy día es de ayudar a la mayoría trabajadora a romper con el régimen y su institucionalidad de explotadores. Cualquier acción tendiente a alimentar las ilusiones democráticas en la institucionalidad patronal, debe ser rechazada, como toda capitulación de clase.

La devolución del 10% de los fondos previsionales a sus propietarios nominales, los trabajadores cotizantes, es una tarea que los capitalistas no pueden cumplir sin sacrificar su fuente de recursos desde hace 40 años. Ya se ha explicado con abundante información, la devolución de estos fondos no sólo equivale a 10 años de fondo solidario. Esos 20.000 millones de dólares simplente no están, porque los empresarios se han apropiado de ellos. Por eso ponen el grito en el cielo, la plata se la gastaron, son simples papeles que si tienen que liquidar hoy, con la crisis bursátil existente y con una depresión mundial en curso, simplemente no podrían cumplir. Devolver el 10% de los fondos previsionales, que hoy día son papelitos, supondría hacer un ejercicio financiero que devoraría un porcentaje aún mayor de los fondos que administran.

La Corte Suprema recientemente, ha venido sugiriendo la posibilidad de la devolución de los fondos para casos excepcionales, marcando a fuego que la mentada propiedad del cotizante sobre sus fondos es puramente nominal. Es lo que ha venido sosteniendo frente a los recursos de protección que interpusiera en todo el país la Coordinadora de Trabajadores No+AFP, uno de los cuales tuve el honor de patrocinar en Valparaíso. Tal resolución judicial viene a confirmar, de manera explícita, que la única propiedad que reconocen los capitalistas es la de los grandes medios de producción y la del capital financiero que se nutre de los fondos previsionales.

 

Por estas razones, el debate del 10% debe ayudar a potenciar un plan general de movilización. Es imprescindible, desde todas las organizaciones de base, asambleas populares, ollas comunes, comités de cesantes y desde las propias organizaciones sindicales, levantar un proyecto de movilización que sostenga en las calles los reclamos que se agitan aisladamente en todo el país.

 

Lo decimos en el título de esta nota: la plata se la gastaron y por eso no pueden devolverla. Resolver, por los mismo, la espantosa crisis de hambre y miseria que lacera a los explotados supone dirigirse frontalmente en contra del régimen y de su institucionalidad. Porque ese régimen capitalista, que hoy se cae a pedazos en todo el mundo, es incompatible con las necesidades de la clase trabajadora y la mayoría nacional. La democracia burguesa, liberal, formal y representativa es una forma atroz de inclemente dictadura sobre los trabajadores.

Por estas razones, el debate del 10% debe ayudar a potenciar un plan general de movilización. Es imprescindible, desde todas las organizaciones de base, asambleas populares, ollas comunes, comités de cesantes y desde las propias organizaciones sindicales, levantar un proyecto de movilización que sostenga en las calles los reclamos que se agitan aisladamente en todo el país.

El pueblo tiene hambre y muere por centenares diariamente como resultado de la doble pandemia el coronavirus y el capitalismo. No podemos esperar, la burocracia sindical, los demócratas pacifistas y electoreros deben hacerse a un lado. Es la hora la de la movilización, de la autoorganización. Porque el capitalismo está en crisis es que hay que golpearlos más duro. Porque no trepidan en mandarnos a la muerte y al hambre es que resulta imprescindible redoblar todas las expresiones de movilización, contra Piñera y su banda de piratas en La Moneda. Esa es la unidad que requerimos y es la que avanza hoy en todos los espacios.

 

Por Gustavo Burgos

 

Fuente. El Porteño

Por Gustavo Burgos

Abogado

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