Posiblemente algunos políticos opositores conociendo los resultados de la votación en la Cámara de Diputados para que millones de chilenos puedan retirar el 10% de los ahorros que de forma obligatoria aportan al sistema de las AFP, piensen que estarían las condiciones para volver a la vieja política de los acuerdos que tan buenos resultados les dio a la centro izquierda, la derecha, y los grupos económicos en beneficio de ellos mismos.

Los tiempos fueron cambiados, no son los mismos de la era del binominal.

Que no sea la desmemoria la que se instale. El populismo, ese fenómeno tan criticado se instalaba en La Moneda. Eso de prometer que en el 2025 Chile sería un país desarrollado, era algo así como un tren dando vueltas y vueltas por la cabeza de Piñera.

Nada sucedió, los tiempos mejores no llegaron, ni los corazones llegaron arriba. Su programa neoliberal comenzó a sentir los golpes del conflicto China/EE.UU. Chile crecería a los niveles nunca visto, y ese crecimiento entregaría según Piñera mejores salarios, mejores pensiones. Pero lo fundamental fue el asesinato de CAMILO CATRILLANCA, como resultado de la nefasta política militar de exterminio en contra del pueblo mapuche. No se puede olvidar tampoco aquel precario montaje para inculpar a la CAM de las válidas acciones de resistencia que se suceden en territorio de nuestro pueblo originario.

Nadie lo vio venir dijeron todos cuando el país decidió dar un gran paso en su historia que no es otra cosa que la suma de muchas necesidades aquel 18-0, y desde allí todo cambió. Las calles se llenaron de pancartas, cantos y legítimas consignas y con la misma receta que siempre ha utilizado la derecha las calles se militarizaron.

Entonces Piñera convirtió su gobierno en caída libre en uno MUTILADOR. La respuesta no se hizo esperar. Chile nunca había conocido una marcha de mujeres que alcanzaron a dos millones de justas demandas. No hubo respuesta y eso era predecible porque la derecha nunca la han tenido.

Y se notificó el primer fallecido por efecto de la pandemia. Había que salvar la vida y esperar.

Y aparece ese país oculto, el del hambre, la marginalidad, la precariedad laboral, el de los conventillos. Piñera/Mañalich manifestaron que Chile estaba preparado y que las clases se reiniciaban el 27 de abril. El país se había comenzado a preparar desde el día 2 de enero. Muy largo es el listado de errores cometidos por el actual gobierno. Su programa de ayuda económica de emergencia no se sostenía solo. Entonces para salvar la urgencia sanitaria se elabora una estrategia que tiene como punto central salvar la economía. Chile se va poblando con ollas comunes a las que llegan miles de pobres que las estadísticas los calificaban como emprendedores o trabajadores por cuenta propia.

Ninguna de las ayudas económicas alcanza para dar respuesta al hambre. Chile comienza lentamente a quedarse en sus casas para evitar el contagio y el barrio alto intenta abrir los centros comerciales para salvar al retail. Todo un fracaso.

Frente a las necesidades indispensables para seguir viviendo, cuando lo que promete Piñera y la derecha absolutamente todo se hace burocrático, lento, engorroso, su victorioso FOGAPE alcanza cerca del 20% de pymes y pequeñas empresas. En el otro lado y en mitad de la crisis los grupos económicos se reparten beneficios de sus empresas. Un gobierno completo construyendo una obra del absurdo.

Frente a una crisis profunda que alcanza lo político/económico/social, surge la alternativa de que los chilenos puedan rescatar el 10% de sus cotizaciones en las AFP, sólo el 10%.

En la defensa de las AFP se inicia una santa cruzada donde el terror, la desinformación, la mentira, el engaño encabezada por Piñera, sus ministros, la CPC/SOFOFA, diputados, senadores, grupos de estudio para informar que ese recorrido llevará al país a un serio problema económico y a los ahorrantes en las AFP a un futuro muy incierto y peligroso.

Se hace necesario reafirmar una vez más que esos dineros son propiedad de los cotizantes.

Chile NO tiene un sistema de seguridad social, sencillamente es una cuenta de ahorro cuyos dineros son administrados por grupos económicos para uso de sus propios fines donde el sentido fundamental está orientado a obtener ganancias en los mercados de capitales.

Existe un perversa relación entre la banca y las AFP, uso del dinero de todos los chilenos. Se calcula que la mitad de los recursos que mensualmente les caen del cielo NO están en Chile. Bailan en los paraísos fiscales para aumentar las ganancias de los administradores que llegaron a ese lugar luego que José Piñera se los regalara en tiempos de la dictadura militar.

Un problema y una buena solución.

Todo el sector político coincide ahora que es necesario cambiar el actual sistema de ahorro individual para pensiones dignas, pero no son los cambios profundos que se necesitan. Posiblemente en algunos años se estará discutiendo en aumentar la edad de jubilación como ha sucedido en Europa, pero con el actual rumbo que toma el dinero del aporte de los trabajadores es mantener la pobreza. En algunos decenios se estará discutiendo regular la inteligencia artificial y un nuevo carácter de la economía.

La urgencia del hambre es AHORA.

Notable fueron los resultados entre los diputados para avanzar hacia el 10%. Millones de chilenos se convencieron que las AFP son un negocio con brutales ganancias. La evidencia es irrefutable. En su gran mayoría la derecha parlamentaria defendiendo a las AFP y la oposición recogiendo con atraso todo el esfuerzo y trabajo, la marchas y el plebiscito nacional de los NO+AFP.

Eso no es cierto, todo es una mentira dijo Piñera.

Cuando las necesidades y los apuros son de millones de hombres y mujeres, deben saber los senadores que la calle está dispuesta a llenarse en los tiempos de pandemia. No podrán decir que no lo vieron venir. Millones necesitan algo de sus ahorros para no entrar con hambre al sueño.

Queda mucho trabajo aún.

Pronto se iniciará el recorrido para llegar a una Nueva Constitución, demanda exigida desde antes de la llegada del primer presidente en marzo del 90, a quienes los militares le entregaron el cargo de administrador de la herencia del pinochetismo. Una vez más se volverán a enfrentar los de un país solidario o uno subsidiario para beneficio de unos pocos millonarios que incluye a Piñera.

Y en estas condiciones la oposición también debería estar más ordenada.

 

Por Pablo Varas

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