Proteja su salud mental: no les crea. Ni cuando parece que no mienten. Incluso cuando dicen la verdad, no les crea.

La derecha miente siempre.

No es cosa de vivir con el canguelo a cuesta sospechando de todo, pero escúdese en la duda, fecunda, necesaria, y verá que hay otro mundo detrás de lo que dicen para engrupirlo.

 

Jamás pierda de vista que la derecha vive del miedo, de la amenaza, de la mentira.

 

Ya se ha dicho, la pandemia vino a salvar al sistema del desfonde total. Y le ha permitido al régimen utilizar recursos no solamente financieros y represivos para enfrentarla, sino, por sobre todo, le ha dado un valioso tiempo que debe utilizar para intentar salvar el modelo.

 

La pandemia y sus consecuencias de enfermedad, muerte y precariedad, han sido utilizadas por el régimen con el mayor de los descaros. Las cifras reales y el comportamiento fatal del virus, han sido variables que se han mantenido en el más absoluto secreto.

 

Las medidas de apariencia vacilante, tardías, incompletas y muchas veces absurdas, no fueron obra de un ministro Mañalich dubitativo o sin información. Al contrario, fueron tomadas sabiendo sus efectos, en el contexto de un perverso plan.

 

El ex ministro cumplió cabalmente con infectar al máximo posible en la menor cantidad de tiempo. Fue su idea desde el comienzo.

 

El actual ministro Paris llegó intentando lo que debió hacerse tres meses atrás, en cuestiones de control, de medidas efectivas, de cierre de regiones y ciudades, tomas masivas de muestras y control de la trazabilidad.

 

Esta segunda fase contempla demostrar que las cifras van a la baja y administrar medidas en ese contexto para planificar sobre esa base, el desencierro y el retorno a esa normalidad que tanto les gustaba.

 

Pero seguimos en peligro.

 

La experiencia extranjera demuestra que el apuro por conseguir la preciada normalidad económica ha tenido sus costos. La Organización Mundial de la Salud ha advertido del peligro de los numerosos rebrotes.

 

Pero Piñera obra en la más absoluta de las inconsciencias respeto del daño que hará el renacimiento del virus, fiel a su plan el que considera los efectos que habrá en un rebrote: nuevos encierros de regiones y ciudades, nuevo control policial y militar, nuevas leyes represivas.

Si usted suma y resta, todo esto tendrá su momento estelar a la altura de octubre. ¿Coincidencia? Jamás.

 

Es difícil creer que el régimen no sepa que la gente está esperando por su revancha no más se pueda caminar por las calles.

 

Más bien el gobierno se alista para ese momento a través de la compra de materiales de guerra por parte de las Fuerza Armadas y Carabineros, leyes que le entregan mayores prerrogativas a éstas y el impulso frenético de otras que castigan la protesta.

 

Piñera y su equipo de inescrupulosos intentará alargar los efectos de la pandemia para dejar en sus casas a la gente ya sea mediante el miedo a la infección, o por la represión. De paso, intentará baipasearse el proceso constitucional con que el sistema intentó salir del atolladero de octubre.

 

De modo que no les crea cuando admiten condiciones para normalizar la vida de la gente. Es parte del plan mostrar un país que de a poco retoma su normalidad. No les crea y cuídese. Buscan su descuido para volver a estafarlo.

 

La mentira, lo prueba la terremoteada historia patria, es uno de los pocos patrimonios que la derecha se ha ganado con el sudor de su frente.

 

Por Ricardo Candia Cares

 

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