No te recuerdan en esos tiempos de la dictadura llevando un paquete de cigarros a los presos políticos, ni un tarro de café, tampoco un libro.

Nadie te vio cruzar las pesadas puertas de las prisiones para ir a saludar a trabajadores, estudiantes, profesores, trabajadores del arte y la cultura que pasaron años encerrados sosteniendo que la memoria tenía nombres y apellidos.

Nadie te encontró con una pancarta cuando en la Cárcel Pública de Santiago la CNI envenenó a militantes de la resistencia popular en esos tiempos de sobrevida donde tú no estabas, y tampoco hubo otros que son parte de la actual fronda política entregada al modelo neoliberal, y que no fueron capaces de levantar un gesto rebelde frente a la Constitución de Pinochet/Guzmán.

Esos años son desconocidos para ti. Posiblemente algún país con buena seguridad social te apagó el hambre y en ellos te trabajaste en invisible. Nadie podría condenar que tu solidaridad llegara simplemente a comprar algunas empanadas que se hacían para ayudar desde el exterior a la resistencia popular, o a los familiares de los presos políticos, o de los ejecutados.

Ese no es el problema, son las condiciones y la conducta de hombres y mujeres los que hacen y se visten dignos. Los que lucharon contra la dictadura no tienen problemas en responder a sus hijos si le preguntan qué hicieron durante la dictadura, y eso también los saben los nietos.

A los compañeros que se llevaron en días de bruma y odio que están en dos informes, Rettig/Valech, donde se escribe la historia dura y violenta que los militares sin piedad golpearon a millones, los defiende la dignidad esa que no tienes tú. El coraje o el miedo de los que no están no te hacen sombra porque sencillamente son gigantes por hacer sencillamente lo que había que hacer.

Auth en Chile hay presos políticos.

Precaria la negación para sostener que en Chile no hay prisioneros políticos. Eres de esos asombrados que no vieron venir el 18-0. Faltan manos para contar las miles y miles de banderas de nuestro pueblo mapuche en todas las esquinas de la patria.

Lo haces en la Radio Agricultura, justamente la radio que encabezó a todas las radios que fueron las bataclanas el golpe militar, las que entregaron sus frecuencias para amenazar al pueblo y para denigrar al presidente que estaba en La Moneda. Eres un lacayo.

El conflicto/ocupación en la Araucanía viene de siglos y la precariedad del parlamento en el cual eres un tartufo privilegiado que no ha logrado resolver.

Negar la existencia de hombres y mujeres que luchan por sus derechos te convierte en un precario con sombrero caro y que vive a costa del Estado. Allí están luchando los que estaban antes que nosotros en una zona militarizada donde hay complicidad de todos los gobiernos desde 1990 hasta los tiempos actuales. Muchos han sido asesinados por los agentes del Estado.

La preocupación de la inmensa mayoría, esa que sacó el 10% marcando AC en las elecciones presidenciales del 2014 está cerca de casi todo y se avanza porque seremos un país plurinacional.

Chile será un país donde los pueblos originarios sean respetados y los que están  en las prisiones son presos políticos y sin duda algunas calles llevarán sus nombres, pero ese es un privilegio de los hombres dignos y consecuentes no como tú.

La dictadura militar cívico/militar de Pinochet siempre negó la existencia de prisioneros políticos, los calificó de subversivos, terroristas, gentes sin sentido y sin alma. Sin el aporte generoso de tantos es que tú ocupas una poltrona a costo del Estado.

Eres sencillamente un parlamentario entregado.

 

Por Pablo Varas

 

 

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