Salvo Carlos III de España y el rey Sol, de Francia, la mayoría de los Borbones han sido desastrosos para los países en donde han gobernado: se decía que el rey felón, Fernando VII, tenía sus zonas genitales gordas y grandes, (para las muchas mujeres que pasaron por su cama, el acto sexual con el susodicho era bastante desagradable) y, además de obeso y sufría de gota; este rey tuvo que derogar la ley sálica, que prohibía a las mujeres heredar el trono: Su hija, Isabel II, después de un desgraciado matrimonio con Francisco de Asís Borbón  a quien le gustaban los hombres y le enervaba la reina , fue dominada por la “fiebre uterina” y se pasó por “las armas” a cuanto varón existía a su alrededor.

Los reyes, Carlos IV, de España, y Luis XVI, de Francia, estaban más interesados en otros asuntos, que ser infieles a sus esposas: María Luisa de Parma no sólo tuvo su predilecto, el asturiano Manuel Godoy, (afrancesado, como se les llamaba en esa época a los seguidores de Napoleón), sino también a una serie de guardias reales más; (su marido, el rey, le disputaba la simpatía al asturiano).

Los amantes de María Antonieta son conocidos por la prensa satírica, en los años anteriores a la Revolución Francesa, pero haciendo honor a la verdad, salvo su amorío con el conde  sueco  Hans  Axel Fersen, se mostraba más coqueta que gozadora de los deleites del amor(  una Calienta pollas)

El rey felón, Fernando VII, gozó del amor de su pueblo, lo cual demuestra que los súbditos, (o el “soberano”, como se le denomina hoy), no tienen mucho criterio para amar a sus monarcas y/o presidentes. Fernando VII odiaba a su madre y también conspiró contra su padre, el rey Carlos IV en la conocida rebelión de Aranjuez; una vez detenidos sus cómplices que él mismo delató al pedir perdón al rey, la familia real solicitó el arbitraje de Napoleón quien, muy inteligentemente, conspiraba a dos bandas: ora con Godoy, el rey y la reina, ora con Fernando VII, pues su plan consistía en apropiarse de España y entregar el reino a José Bonaparte, su hermano, (injustamente, llamado “Pepe Botella” a pesar de ser abstemio).

Fernando VII una vez preso, por orden de Napoleón, tuvo la actitud miserable de pedirle por carta que fuese reconocido como su hijo. Cuando los Borbones estaban en manos del emperador, el pueblo se rebeló contra los ocupantes franceses y redactó, en Cádiz, la Constitución liberal, llamada la Pepa, pues su redacción coincidió con el día de San José.

“El rey felón”, (como lo llamaba el pueblo), volvió triunfante a Madrid, en 1814 y, de inmediato anuló todos los avances de la Constitución liberal de 1812, adoptando el absolutismo español, el más repugnante, producto de los curas, la inquisición y el conservadurismo ibérico que siempre ha sido uno de los más repugnantes de Europa.

El dar vuelta a la chaqueta y traicionar a su pueblo ha sido una de las características de los Borbones: desde Enrique IV de Francia, “Paris bien vale una misa”, hasta Louis XVI han traicionado a sus seguidores, (hoy, son conocidas las cartas del rey y la reina, Louis XVI y María Antonieta, a los monarcas enemigos de Francia, relatándoles detalladamente los movimientos del ejército revolucionario.)

Si Louis XVI hubiera tenido varios hijos “expósitos”, (como el rey emérito, Juan Carlos I de España), a lo mejor, nos hubiéramos evitado al rey Louis XVIII, un personaje tan obeso que no podía moverse por sí solo; afortunadamente, en 1830, las revoluciones burguesas expulsaron al ultra reaccionario Carlos X, reemplazándolo por el rey burgués, Louis Felipe de Orleans.

Louis XV, de Francia, además de ser enamoradizo, era “chinero”, (le gustaban las prostitutas, entre ellas, la conocida Madame Du Bari quien despreciaba al joven, que luego sería el rey Louis XVI, describiéndolo como un gordiflón sin gracia, sobre todo, a la delfina austriaca, María Antonieta). Este rey murió atacado por la viruela y los curas aprovecharon para expulsar del Palacio de Versalles a la Du Bari.

Que don Juan Carlos de Borbón haya tenido casi 4.000 amantes, (poco menos que Julio Iglesias, el cantante español e, infinitamente menos que el rey de Suazilandia, (ha producido más de 700 hijos aspirantes al trono), no tiene nada de raro para una cabeza coronada, pues los sultanes en sus harenes tenían muchas más. Este tema puede ser interesante para los seguidores fanáticos de las telenovelas turcas, o bien, los lectores las revistas de papel cuché, pero no para los interesados en historia.

Que haya aparecido un hijo y una hija expósitos de Juan Carlos I de Borbón, tampoco es novedad en esta dinastía, pues Alfonso XIII, el abuelo del rey Juan Carlos de Borbón los tuvo por docenas reconociendo, finalmente a don Leandro, muy mal padre, pero inteligente y simpático.

Hasta el momento, el tema jurídico más importante que afecta al rey emérito, Juan Carlos de Borbón es que, si los presuntos delitos cometidos se llevaron a cabo antes de 2014, cuando aún era rey y gozaba de “impunidad” o, posteriormente, a tiempo de que no prescribiera el delito. Hasta ahora no existe ninguna causa en la justicia respecto a los presuntos delitos de cohecho o de lavado de dinero, mucho menos fraude al erario público.

No cabe duda la máxima de “al rey muerto, rey puesto” y, por cierto, aparecerán por docenas los hijos concebidos fuera del matrimonio por el rey Juan Carlos, que reclamarán indemnizaciones y herencias, y otros, aprovechando el derrumbe de Juan Carlos de Borbón – “al caído, caerle” – se harán parte de querellas contra rey, ahora desnudo, por consiguiente, desprotegido. Actualmente tiene menos fuero que un político ladrón o un parlamentario.

Rafael Luis Gumucio Rivas (El Viejo)

10/08/2020

 

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