Se ha sometido a proceso al ex teniente coronel Claudio Crespo acusado por dejar ciego a Gustavo Gatica.

Pero es altamente probable que todo quede en casi nada y veamos a Crespo con firma semanal, disfrutando su jugosa pensión y planificando su aterrizaje en la UDI desde donde se postulará para diputado.

Y el mundo seguirá girando.

Carabineros se ha transformado con mucha mayor nitidez que antes, en el brazo armado de los poderosos.

¿A cuántas personas más disparó Crespo? Nunca se sabrá.

Abusando de la impunidad que le otorga ese rol, innumerables miembros de la institución se han visto involucrados en delitos propios de sus perseguidos: homicidios, robos, asaltos, tráfico de drogas y de armas, violaciones, torturas, tratos crueles, degradantes e inhumanos contra sus detenidos, entre otros.

Altos oficiales han desfilado en los tribunales a propósito del llamado Paco Gate que no es otra cosa que el desfalco de decenas de miles de millones de pesos. Muchos ex directores de la institución han sido denunciados por utilizar recursos del Estado para financiar vidas lujosas de ellos y sus familias. Y a diario circulan en la prensa carabineros acusados de los delitos más diversos.

Equipos supuestamente de la inteligencia policial, son descubiertos inventando tinglados judiciales para acusar falsamente a personas, utilizando medios fiscales y cobrando rigurosamente bonos y estipendios.

Hay una cultura en Carabineros que les ofrece hacer lo que les dé la gana, como lo demuestra la conducta del exteniente coronel Claudio Crespo, en la más turbia de las impunidades.

Este convencimiento quedó más patente que nunca a partir del levantamiento popular de octubre.

Desde el comienzo quedó claro que las tropas de las Fuerzas Especiales se mandaban solas y que la bestialidad con la que actuó no hizo otra cosa que expresar la opinión política de sus mandos. Solo en las dos primeras semanas de protestas, las Fuerzas Especiales, dispararon 104.341 cartuchos de escopeta calibre doce, cada uno de los cuales llevaba doce perdigones.

Ese caldo de cultivo generado por la más vergonzosa impunidad, dio cancha tiro y lado a los oficiales y gente de tropa para castigar más allá de protocolos y sentido de lo humano. Para qué habar de derechos.

Y quedó demostrada la formación doctrinaria de la policía, en la que el enemigo es todo lo que huela a zurdo. Las concepciones estratégicas en las que se forman los policías son esencialmente anticomunistas, antipopulares, antimapuches, antihomosexuales,  y anti cualquiera que se declara contario al orden.

Y esta enorme falla de la construcción supuestamente democrática de la nación, ubica a esta policía como heredara legítima y necesaria de aquellos que jugaron el cobarde rol en la dictadura. Cabe recordar al miserable general rastrero que traicionara al presidente Allende horas después de haberle jurado lealtad.

Misma doctrina y mismo personajes que posibilitó, justificó y encubrió el atroz asesinato por degollamiento de tres personas en el año 1985.

He ahí la esencia del patrimonio doctrinario de carabineros.

No por razones ajenas a esos principios ni por una candidez rayana en la tontera, es que el actual general Director de Carabineros ofrece nombrar una academia policial con el nombre de un miembro de la Junta Militar.

Carabineros ha hecho todo lo posible por ser una institución alejada de la gente, que no está cuando se necesita, que trata a los traficantes con guante blanco pero despliega una ferocidad increíble cuando se trata de la protesta de le gente hastiada, que actúa con una ferocidad insana en contra de las mujeres mapuche que venden cilantro, que son capaces de abusar sexualmente de una niña de catorce años, y que, como se ha visto, son capaces de dejar ciegos al que protesta.

De vez en cuando se repone la discusión respecto de la necesidad de reformar la institución armada, pero su actual estado no da para adecuaciones o adaptaciones.

Un país de verdad democrático debe reformular su policía sobre bases democráticas y para ese efecto, es necesario hacer otro cuerpo policial no sin antes procesar a todo carabinero que hay estado involucrado en delitos de cualquier naturaleza, especialmente los cometidos en contra de los derechos de las personas.

Y que no sirva de atenuante el consabido y cobarde Yo recibía órdenes.

 

Por Ricardo Candia Cares

 

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