El siglo del escritor y poeta uruguayo Mario Benedetti, ese que se cumplió este 14 de setiembre, empieza en la inmediata posguerra, cuando el mundo todavía no se recuperaba de los horrores de los que había demostrado ser capaz en las trincheras, en un país que ni siquiera había cumplido su propio siglo desde la independencia, pero en las décadas en que la sociedad uruguaya completaba su primer modelo de configuración nacional. Abarca casi todo el siglo XX, florece en el medio siglo, atraviesa los duros años de la dictadura y el exilio y se adentra en las perplejidades del nuevo milenio.

En este largo camino, Benedetti no se ubica ni como espectador ni como simple testigo, sino como actor privilegiado de los avatares culturales, sociales y políticos de su tiempo. Su campo de acción se ubica del lado de la escritura, la creación y la reflexión intelectual, pero también de la acción política y la militancia social. Sus trabajos y preocupaciones no se limitan a la realidad inmediata de su país y su entorno, sino que trascienden fronteras y establecen redes y relaciones que atraviesan los continentes.

Con la perspectiva que dan los años transcurridos desde su muerte, su figura se vuelve más difícil de reducir y encasillar en categorías diáfanas. De pronto, nos damos cuenta de que fue un tranquilo hombre de acción, un resuelto narrador cambiante, un prolífico periodista que se hartó de serlo, un militante perpetuamente incómodo, un latinoamericanista al que acusaban de europeizante, un abuelo sin nietos, un parricida siempre en peligro de ser asesinado por sus hijos y un tímido escritor inmensamente popular.

 

Celebración de la ternura

Alfredo Percovich|

Gracias a Mario, el mundo entero sabe que tendremos que defender la alegría de la miseria y de los miserables, como una certidumbre y como una trinchera. Acaso por ello, y porque los torpes intentos de extrema pequeñez intelectual no lograron distraer un ápice el cariño y la admiración por la figura del entrañable poeta y escritor, el mundo entero recuerda a Mario Benedetti desde rincones insospechados de tantas almas agradecidas.

Con charlas, exposiciones, muestras gráficas, conversatorios, lecturas de poemas, conciertos, cine, traducciones al chino de La Tregua, denominaciones con su nombre de plazas, fuentes y diversos espacios públicos en distintas partes del mundo, durante todo el año 2020 se conmemoran los 100 años del nacimiento del poeta, novelista y cuentista uruguayo.

La Fundación Mario Benedetti desplegó un nutrido calendario de homenajes que van desde las actividades centrales que se desarrollarán el 14 de setiembre, hasta susurros poéticos en el marco del centenario. Como era previsible, se pensaron homenajes y espectáculos basados en su obra desde distintos planos estéticos, artísticos y sensibles, en un abanico generoso y humano, acorde a un siglo de Benedetti.

A la presidenta de la Fundación Mario Benedetti, escritora Hortensia Campanella, no deja de sorprenderle que a lo largo de tantas décadas, «su obra, su recuerdo y su ejemplo humano sigan llegando tan profundamente al espíritu de tanta gente en el mundo». Ella sostiene que Mario “representa el espíritu de buena parte del país, armoniza con el sentir de la gente, en especial habitantes urbanos, no solo montevideanos”.

Hortensia Campanella es docente, escritora, gestora cultural, obtuvo una licenciatura en Filosofía y Letras en la Universidad Complutense de Madrid y realizó estudios de doctorado en Filología Hispánica, así como posgrados en Lingüística y Literatura Iberoamericana. Sus últimas publicaciones han sido la edición de las Obras Completas de Juan Carlos Onetti y la biografía Mario Benedetti, un mito discretísimo.

Nació y vivió en el Prado de Montevideo hasta 1976. Siempre asistió a la enseñanza pública, desde sus inicios en la escuela Bolivia, luego en el liceo y preparatorio Bauzá, el Instituto Artigas y la Facultad de Humanidades. “Le estoy muy reconocida a la enseñanza pública de Uruguay. Cuando tuve que compartir aulas en el exilio con alumnos de otros países de mi edad y formación, comprobé los beneficios de esa enseñanza pública”.

Ella cuenta que gracias a la admiración por un profesor de literatura cambió su primera intención de dedicarse a la geografía. “En el IPA empecé a militar sindicalmente, nunca en un partido concreto, y al fundarse el FA, milité como independiente. Mi compañero también fue militante sindical con responsabilidades y eso nos llevó al exilio en el momento en que la dictadura pasó de reprimir a la guerrilla, a los militantes políticos y de estos, por fin, a los sindicalistas y a cualquier opositor”. Llegaron a España sin señas ni nombres ni direcciones a los que recurrir. “No conocíamos a nadie, pero fuimos recibidos muy solidariamente por desconocidos, sobre todo en el mundo de la cultura”. Así comenzó a hacer crítica literaria y entrevistas, en años de aprendizaje, hasta que en 1982 se presentó a un concurso para gestionar unos centros culturales en la provincia de Madrid. “Ese trabajo de gestión y las entrevistas me llevaron a conocer a muchas personas interesantes de la cultura española y latinoamericana principalmente”.

Benedetti y las nuevas generaciones

La presidenta de la Fundación Mario Benedetti no comparte la opinión de quienes dicen que las nuevas generaciones no leen. “No estoy de acuerdo en que los jóvenes no lean, leen de otra manera, pero en realidad se la pasan pegados a textos, más o menos fragmentarios, más o menos profundos. Mi experiencia a lo largo de décadas de conocimiento de Benedetti es que las distintas generaciones se van apoderando de su obra, y hoy mismo tenemos liceales booktubers que trabajan sobre su obra, o jóvenes que conocen sus poemas de memoria. Y siempre van quedando generaciones mayores que se emocionan con sus textos”. Y también cree que los escritores como Mario “que sintonizan con sentimientos y valores de los jóvenes, como el amor, la rebeldía, el ansia de cambio, siempre van a dialogar bien con ellos”.

Campanella explicó a Caras y Caretas que la fundación tiene “constancia permanente” del interés que sigue despertando la obra de Mario en el mundo. “Nos llegan casi diariamente pedidos de ediciones, traducciones, musicalizaciones, traslaciones de lenguajes de sus obras. Y por eso mismo, la cercanía de su centenario ha suscitado numerosas iniciativas que acompañamos, más allá de las que surgen de nuestro deseo de honrar la memoria y la obra de Mario”.

Compañero Mario

En relación a los lazos de identidad del escritor con las causas populares y las organizaciones sociales, Campanella considera que el compromiso social y político que guio la vida de Benedetti ha sido reconocido por numerosas organizaciones uruguayas que a lo largo de los años “lo han considerado un compañero” y por ello “no es de extrañar que quieran exteriorizar sentimientos de solidaridad y reconocimiento” en este centenario.

Consultada sobre lo sucedido con la cancelación del homenaje a Benedetti para el Día del Patrimonio 2020, Campanella puntualizó que el gobierno actual ha expresado una línea de actuación con respecto a los escritores que este año celebran su centenario y en especial con respecto a Benedetti que es muy diferente a los gobiernos anteriores. “Está en su derecho y lo respetamos. Por otra parte, Mario nunca fue muy afecto a reconocimientos oficiales y sí disfrutaba mucho del cariño popular que nunca le ha faltado. En este momento han surgido una gran cantidad de iniciativas de grupos e instituciones privadas que por todo el país ya han comenzado a homenajearlo con actos, lecturas, murales, festejos muy variados. Incluso la necesaria suspensión de lo presencial en los meses anteriores debido a la pandemia no implicó más que un cambio de camino y hubo mucha presencia virtual de la obra de Benedetti”.

Derechos humanos

Benedetti dejó establecido en el objeto y fines de la fundación, el apoyo y aporte a organizaciones defensoras de los derechos humanos, en especial las dedicadas al esclarecimiento y la investigación de los detenidos desaparecidos en nuestro país. Según lo recuerda la propia institución, esto se realiza a través de actividades propias o participando en convocatorias de organizaciones referentes en el tema; la fundación lleva adelante numerosas actividades en este terreno. Uno de los actos principales es la entrega del “Premio Internacional Mario Benedetti a la lucha por los derechos humanos y la solidaridad”.

“Si no tuviéramos muy clara su trayectoria de compromiso con la defensa de los derechos humanos y en especial la investigación y búsqueda de los detenidos desaparecidos, debemos recordar que en su testamento dejó claramente expresado que ese debía ser uno de los objetivos fundamentales de la fundación que lleva su nombre, siempre”, indicó Campanella.

¿Disparen contra la cultura?

La fundación se pronunció mediante un comunicado en relación a lo que definió como una campaña de difamación contra Daniel Viglietti. Consultada si considera que existe un ataque solapado hacia algunas figuras emblemáticas de la cultura, Campanella dijo a Caras y Caretas que no tiene elementos suficientes para sentenciar eso. “No podemos saber si hay determinadas intenciones detrás de denuncias que en otras ocasiones son importantes. Pero en cuanto a Daniel Viglietti, nosotros lo hemos conocido muy bien, ha sido miembro fundador de la Fundación Mario Benedetti y su trayectoria pública ha sido transparente”.

En cuanto a la demora en la reapertura de salas y teatros en comparación con shoppings o iglesias, por ejemplo, evitó hablar de “revancha o castigo”, pero lamentó la situación “que ha perjudicado mucho a artistas y trabajadores de la cultura. La Fundación Mario Benedetti lanzó, en colaboración con la Casa de los Escritores y Cooparte, un fondo de apoyo a escritores que perdieron sus ingresos durante la pandemia y pronto lanzaremos un proyecto de salario mínimo temporal con el mismo fin”, anunció.

De aquí nadie sale vivo

En sus más de novecientas notas periodísticas, Benedetti escribió pocas veces de cine. Pero cuando lo hizo, sus juicios fueron siempre contundentes y, a menudo, lapidarios.

Probablemente fuera imposible, para el tipo de periodismo que ejerció Mario Benedetti (frenético, abarcador, de la escuela del «periodismo de diario» que floreció en los años cincuenta y sesenta, que no se resignaba a la liviandad a pesar de realizarse en poco rato y con furor, en ruidosas redacciones y a cambio de casi nada), abstenerse de hacer una crítica cinematográfica, aunque, a juzgar por las pocas ocasiones en que la ejerció y por no recogerlas nunca en formato libro, al parecer no las creía perdurables.

Era la época de oro de la crítica cinematográfica: Homero Alsina Thevenet, el propio Emir Rodríguez Monegal, Hugo Alfaro, José Carlos Álvarez, Hugo Rocha, Gastón Blanco, Jorge Ángel Arteaga, Giselda Zani, Antonio Larreta. Marcha y la revista Film marcaron un estándar de rigor y calidad que muy pronto fue seguido por diarios como El País y La Mañana, en el cual, con 18 años, comenzó a escribir Manuel Martínez Carril. Por el pequeño número de críticas cinematográficas que escribió Benedetti, es difícil adivinar qué factores las desencadenaban.

Una posibilidad es que se aventurara en este terreno que no le era del todo habitual sólo cuando, a raíz de sus viajes, tenía la posibilidad de ver filmes que todavía no se habían estrenado en Montevideo. Así, la primera reseña cinematográfica rescatada en Notas perdidas: sobre literatura, cine, artes escénicas y visuales, 1948-1965(compilador y prólogo: Pablo Rocca, 2014) es sobre la película Gigante(Giant), de George Stevens, que Benedetti ve en París en abril de 1957 y cuya crítica publica en Marcha casi un año antes de que la película se estrenara en las salas locales. Es difícil creer que esta sea su primera crítica cinematográfica, a juzgar por el desenfado y la contundencia con que reparte elogios y descalificaciones.

Si comparamos la reseña de Benedetti con la que escribe Alsina 11 meses más tarde, si bien en lo general hay alguna coincidencia en señalar la importancia del filme, el buen uso del simbolismo y la gran capacidad de Stevens de narrar en imágenes, en lo particular, los juicios son más bien opuestos, sobre todo respecto a las actuaciones y el metraje (Benedetti sugiere que la película hubiera sido excelente si concluía en su primera parte, echa las campanas al vuelo respecto a la actuación de James Dean y desprecia las de Hudson y Taylor.

Homero, todo lo contrario). La siguiente nota sobre cine es informativa y no crítica: Benedetti da cuenta de cuáles filmes están en cartel en ese momento en Roma y señala que la crítica italiana tiene puestas sus esperanzas en la performance de Las noches de Cabiria (Le notti di Cabiria) en el Festival de Cannes. Ya en Viena, y siempre desde las páginas de Marcha, Benedetti cuenta que La gran tentación (Friendly Persuasion), de William Wyler, le arrebató la Palma de Oro a Las noches de Cabiria. En su reseña de la película de Wyler, Benedetti se ocupará menos de la película como cine que en discutir su tratamiento del tema del pacifismo («De modo que ningún honorable súbdito del Tío Sam pueda interpretarlo como una invitación a una huelga de fusiles caídos»).

Así, a lo largo de su gira europea, Benedetti sigue reportándose desde los cines, burlándose de superproducciones atroces (La vuelta al mundo en ochenta días, una película de Cantinflas), fracasos chaplinescos (Un rey en Nueva York), melodramas de Elia Kazan (Baby Doll) y los últimos estrenos de París –Amor en la tarde (Love in the Afternoon), de Billy Wilder, y Doce hombres en pugna (12 Angry Men), de Sidney Lumet.

Pero, sin dudas, el filme al que Benedetti dedicó más atención en su breve carrera como crítico cinematográfico fue a El año pasado en Marienbad, de Alain Resnais. Le dedica tres notas, pero, una vez más, no le interesa tanto la película sino, más bien, el libro de Robbe-Grillet y el movimiento del nouveau roman; en rigor, ninguna es una crítica cinematográfica pura.

La primera nota es una crónica de su visita a la ciudad de Marienbad mezclada con una crítica del filme: «Hace pocos días, cuando vi por primera vez en Copenhague el filme de Alain Resnais: L’ année dernière á Marienbad, no podía imaginar que una semana más tarde estaría yo mismo en Marienbad, o, para decirlo con su nombre checo, en Mariánské-Lázně. Tal vez resulte inútil señalarlo, pero lo cierto es que Resnais no comunica nada nuevo sobre el célebre spa de Bohemia; Mariánské-Lázně, en cambio, me reveló algo sobre Resnais». La segunda y la tercera dan cuenta de una mesa redonda sobre la película en el Cine Club del Uruguay.

Sobre Resnais, dice Benedetti que no le gusta, pero después de Marienbad lo entiende mejor: es, a su criterio, el autor cinematográfico estéticamente más a la vanguardia, pero se encuentra al servicio de una actitud humana de absoluta retaguardia. Y ensaya una comparación: «Se me ocurre que quizá hay un caso comparable al suyo en el arte contemporáneo, y es el de Jorge Luis Borges. Como en Borges, hay en Resnais un regodeo auténtico, dramáticamente intelectual, en darle la espalda al mundo de hoy, en desafiarlo con un sueño».

Benedetti dedicará todavía dos o tres notas más al cine: una muy disfrutable sobre una visita al estudio del animador checoslovaco Jiri Trnka, una reseña de Los mil ojos del Dr. Mabuse, de Fritz Lang, y una última en la que comenta una conferencia de Juan Cobos y Marcel Martin sobre el cine español de Bardem y Berlanga, y la nouvelle vague. Martin fue, al parecer, tan lapidario con la nueva ola francesa como Benedetti: «El nuevo cine francés es un opio para intelectuales, así como el anterior cine comercial era un opio para las masas». No quedan dudas de que Benedetti fue un espectador de cine consecuente y, a menudo, perspicaz, aunque resulte inocultable que le interesaba mucho más lo que ocurría alrededor del cine que el cine mismo.

Benedetti y Rosencof

Caras y Caretas|

El escritor y dramaturgo Mauricio Rosencof compartió algunas pinceladas sensibles de su amistad con Mario Benedetti.Centenario de Mario Benedetti, motivo de celebración – insurgente.org. Tu diario de izquierdas

“Aquel día jugaba Nacional y él fue a ver a su cuadro al Estadio. Fue a la Olímpica, llegó y se acomodó ahí entre la gente. Tenía un montón de papeles en los bolsillos cortados todos parejitos. No eran apuntes literarios. Eran papelitos nomás. También tenía allí bien a mano un fumigador de Ventolín porque era asmático. De pronto, ese hombre comenzó a caminar y subir la escalinata debajo de la Torre de los Homenajes hasta llegar a la gran puta. Y cuando llegó arriba, aprovechando un viento de esos que cruzan la cancha, el tipo tiró al aire los papelitos que tenía en el bolsillo -no el Ventolín, sino todo lo demás que tenía ahí guardado en su bolsillo- y bajó la escalinata lo más rápido que pudo. Llegó a su sitio fatigado, con el fumigador en mano y vio cómo caían los volantes como danzando, zigzagueantes en el aire.

Él pudo llegar antes que los volantes y eso le dio cierto respiro. ¿Qué decían los volantes? Sinceramente no lo recuerdo. Era por una huelga o algo por el estilo. Ese fue Mario. El que se jugaba la camiseta por esas cosas en tiempos en los que por las calles andaba un Escuadrón de la Muerte. En esos días fusilaban a Susana Pintos. Eran años duros. No hay que olvidar que hubo un general, [Mario] Aguerrondo, candidato a presidente por el Partido Nacional, que fundó en el año 1966 la Logia de los Tenientes de Artigas, de la que proceden tantos militares que ahora andan en la vuelta otra vez, enredados con los mismos cívicos. Cuando Mario Benedetti se comprometía, en ese entonces, pasaban todas esas cosas que algunos pretenden olvidar. Con obreros que eran encerrados en cuarteles y con los escuadrones de la muerte recorriendo las calles”.

“No dejaba de teclear”

Mario fue partícipe de reuniones y encuentros con mucha gente con la que se fue conformando el Frente Amplio, con el movimiento independiente 26 de Marzo. Nos reuníamos en un altillo de la Asociación Sindical Uruguaya (ASU) junto con Domingo Mingo Carlevaro, Daniel Vidart, Ruben Sassano -todo un referente de Progreso y del movimiento sindical y el Flaco Rodríguez Belletti que tanto tuvo que ver con los cañeros de Bella Unión. Pero mientras participaba en aquellos encuentros, no dejaba de teclear. Por aquellos tiempos ya venía de escribir Montevideanos, los Poemas de la Oficina y La Tregua.

Y también una novela en verso poco mencionada y dedicada al Bebe Sendic, que se llamó El cumpleaños de Juan Ángel. Luego, Mario fue delegado permanente del Movimiento 26 de Marzo en la Mesa del Frente, donde se entendía por señas con Héctor Rodríguez y con Zelmar [Michelini]. Por entonces, también se fue vinculando y conociendo con Wilson [Ferreira], con el Toba [Gutiérrez Ruiz] y con Alba [Roballo]. Había un espíritu de resistencia compartido. Por ahí fue cuando Wilson dijo que había “blancos baratos”. Hoy ese mismo Wilson diría “más baratos por docena”.

Según recuerda Mauricio Rosencof, eran tiempos horizontales de encuentro y discusión en la que participaban dirigentes sindicales, políticos y referentes de la cultura. “Te estoy hablando cuando en Funsa estaban Washington Perro Pérez y León Duarte y en los gráficos (SAG) estaba Gerardo Gatti. Ellos terminaron en Automotores Orletti. Y en Marcha teníamos a [Julio Suárez] Peloduro, a [Carlos] Quijano, Eduardo Galeano, Carlos María Gutiérrez y Mario, entre otros”.

El dramaturgo y escritor Mauricio Rosencof también se refirió a la independencia de Benedetti. “Mario nunca se dedicó a la organización política, tenía su independencia, pero tenía claridad y sentimientos. Y era un tipo solidario y activo que asumió esa responsabilidad y estuvo junto a [Liber] Seregni en los últimos momentos antes de que arrasaran con todo.

El reencuentro

MUERE MARIO BENEDETTI“En el reencuentro, cuando él pegó la vuelta del exilio, yo salí a la vereda (después de la cárcel), fue muy emocionante. Fue un abrazo de fierro. Recuerdo un día que íbamos caminando, charlando, hacía tremendo calor, y le vino un ataque de asma. Nos sentamos en el cordón de la vereda y se mandó el Ventolín. Y la conversación -que después la recordábamos cuando nos veíamos con el paso de los años- fue que en aquella primera charla nos preguntamos por nuestras nanas, como señal que había pasado el tiempo. Mario fue un hombre excepcional. Cuando tiempo después en alguna oportunidad también nos veíamos en España, él me llevaba a las editoriales para presentarme y abrirme puertas”.

El homenaje que no fue

La cancelación del homenaje por el Día del Patrimonio te da la dimensión y la estatura del nuevo ministro de Cultura. Mario Benedetti es el escritor uruguayo más conocido en el mundo, el más nuestro, el de Montevideanos y de todos los poemas que cantaron todos los cantores del mundo. El mundo entero lo está homenajeando. La actitud que tuvieron con eso del Día del Patrimonio fue espantosa. Ese mismo Mario Benedetti participó en muchas reuniones con los blancos que pelearon y resistieron, como Wilson, el Toba, Carlos Julio (Pereyra) y miles de militantes. Lo que hicieron ahora prefiero ni contarlo porque hasta me da vergüenza”.

 

Una entrevista:  «Siempre la poesía»

José A. Castro Urioste-Brecha

El 14 de setiembre de 1920 nacía, en Paso de los Toros, Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, autor de más de 80 libros y uno de los autores uruguayos más queridos dentro y fuera de fronteras. Hoy, en su centenario, recuperamos esta charla que mantuvimos a fines de 2007 en su apartamento cercano a la avenida 18 de Julio, en la que seguramente fuera una de sus últimas entrevistas.

—Usted cultiva varios géneros literarios, ¿cómo diría que se influencian –o no– unos géneros con los otros?

—Cada parte de mi obra ha sido catalogada en diferentes géneros. Hay temas que se me ocurrían para un género y luego se realizaban en otro. Con respecto a la influencia entre géneros, seguramente al escribir, por ejemplo, ensayos y tener que estudiar ciertos autores, uno se enriquece y eso se puede ver reflejado en su obra. Hay también otros casos como la novela El cumpleaños de Juan Ángel, que fue concebida inicialmente en prosa y luego entendí que el género de poesía se adaptaba mejor al tema en cuestión, y en consecuencia lo escribí en verso.

Mario Benedetti – Foto: Oscar Bonilla

—¿Y en qué género literario se siente usted más cómodo?

—Yo me siento más cómodo en el género en que estoy escribiendo en ese momento. Por algo he escrito más poesía. Siempre la poesía ha sido uno de mis géneros predilectos.

—Su obra ha estado muy cerca de las condiciones de su sociedad. ¿En qué medida la sociedad uruguaya de hoy afecta su creación?

—En distintas épocas y dadas las condiciones en que yo creaba mis obras, la realidad influyó en esa expresión cultural. Por lo tanto, la situación actual también influye, afortunadamente, al día de hoy con mayor libertad.

—Usted ha tenido la experiencia del exilio. ¿De qué forma el exilio tuvo una influencia en su obra?

—En primer lugar, el océano de por medio, y teniendo conocimiento de las terribles condiciones en que se encontraban mis compatriotas en mi país, me condicionaba para sentir lo que, en consecuencia, escribía. En segundo término, el enfrentarse con una realidad diferente también me marcó.

—¿Cómo fue la experiencia del «desexilio»?

—Cuando volví a Uruguay había un cruce de cambios. Yo había cambiado, el país había cambiado y el mundo había cambiado. El cruce de todos esos cambios no fue fácil asimilarlo. De a poco uno se va adaptando, se va acomodando a la nueva realidad. Fíjese que yo volví a buscar y preguntar por mis familiares y amigos que habían quedado aquí y me encontré con que muchos habían desaparecido o sobrevivían, pero luego de tremendas torturas.

—De todos sus libros, ¿hay alguno que sea su favorito?

—Cada vez que empiezo uno nuevo, ese es mi favorito hasta que escribo otro. En realidad, el favorito es siempre el que uno está escribiendo.

—Su último libro publicado es Vivir adrede. ¿Podría decirme cómo desarrolló este libro?

—Son textos que había venido escribiendo desde hacía varios años. Luego los organicé en varias partes. En la sección de «Vivir» se incluyen los textos que tienen un carácter más reflexivo; en la otra sección, «Adrede», están aquellos más anecdóticos, aquellos en los que a veces hay un relato. Finalmente, está la sección «Cachivaches», que contiene textos muy breves, muchos de ellos de una línea.

—¿En qué nuevo proyecto viene trabajando?

—Hay un nuevo libro de poesía que he entregado a la editorial Planeta. Se titula Testigo de uno mismo y seguramente saldrá en marzo. Lo que pasa también es que, según los editores, los libros no pueden aparecer atropelladamente. Entre un libro y otro hay que dejar un espacio. Parece que los editores van más despacio que los autores.

Por otro lado, actualmente estoy escribiendo un nuevo libro de poesía que aún no tiene título. Ya llevo escrito un poco más de 60 poemas.

—¿Qué características tiene el estilo de estos poemarios?La pelea literaria entre Benedetti y Vargas Llosa que sacó al baile a Neruda, Sabato y Carpentier - La Tercera

—Aunque el estilo está siempre dentro de lo coloquial, no siempre es el mismo. Esto se debe a que los años van pasando, yo voy cambiando y el mundo va cambiando también.

—¿Cómo es su rutina de trabajo?

—Mi rutina de trabajo consiste en escribir cuando me dejan hacerlo. Generalmente escribo de noche. A veces lo hago de mañana. Pero siempre es cuando me dejan hacerlo.

—¿Eso le permite pensar en proyectos extensos?

—Ahora sólo estoy escribiendo poesía. No pienso en novela, ni tampoco en cuento. A veces, en un rato largo puedo escribir un poema, y, otras veces, en un rato corto escribo dos poemas. En realidad, no tengo horarios. De repente estoy durmiendo y en ese momento se me ocurre un tema.

—¿Qué le aconsejaría a un escritor joven?

—Que hay que insistir. Mirá, en mis primeros siete libros yo no encontré ni siquiera un lector. No solamente no encontré un editor, sino tampoco un lector. Esos libros los editaba yo mismo con préstamos que me hacían. Luego, Aníbal Quijano publicó unos textos de Poemas de la oficina en Marcha. Entonces el público los leyó y pidió el libro.

Y ese fue el lanzamiento. Así que hay que insistir.

—Su obra también ha estado vinculada a la situación política. ¿Cómo ve la situación política en Uruguay, y en América Latina en general?

—Tengo la impresión de que tanto en Uruguay como en buena parte de América Latina la situación política ha cambiado favorablemente, y frente a esta nueva realidad milito y trabajo. Igualmente hay que tener claro que, aunque se den experiencias progresistas en varios países de América Latina, cada uno tiene su historia, su conformación sociopolítica y su situación particular, y viene de una situación también propia. Igualmente, la amenaza de Estados Unidos permanece, siempre tratando de ser el imperio hegemónico.

El eco de un siglo: homenajes en torno a la figura y obra de Mario Benedetti

Las celebraciones son una buena excusa para volver sobre las valoraciones y la reivindicación de la obra de Mario Benedetti, que motiva idas y vueltas constantes, ya que este poeta, cuentista y novelista llevó adelante, junto a su vasta obra de ficción, una intensa actividad periodística y ensayística, abordando temáticas tan diversas como la literatura, el cine, los asuntos políticos e incluso deportivos, ampliando sus trazos sobre los inquietantes asuntos de la condición humana: el amor, la injusticia, la muerte, la miseria, el tiempo.

Además del logradísimo homenaje que le realiza la Comedia Nacional uruguaya en Nociones básicas para la construcción de puentes (con dirección de Jimena Márquez), la muestra que la Fundación Benedetti y el Centro de Fotografía de Montevideo inauguraron en la fotogalería del Parque Rodó, con geniales retratos y registros que evidencian nuevos hallazgos, o la web de la Intendencia de Montevideo que ofrece descubrir la ciudad desde su mirada, con un relato que cruza obra, vida y sitios emblemáticos, en estos días se amplificarán las actividades.

Natalia Cardozo. Serie: Oficinista

Poemas de la oficina ilustrados

Hoy a las 18.00 en el Espacio Idea (San José 1116), la Biblioteca Nacional y la Dirección Nacional de Cultura inaugurarán una exposición con los ganadores del concurso de ilustración sobre los Poemas de la oficina (1956): la muestra reúne 34 obras de Sebastián Santana, Natalia Cardozo, Martín León Barreto, Luciana Prudente, Alfonso Lourido, Diego Clavijo, Esteban Antognazza y Paula Martínez.

Además, el jueves 24, a la misma hora, realizarán dos mesas de diálogo que se transmitirán en vivo por Youtube y Facebook: una estará dedicada al humor y las representaciones de Benedetti en cine, teatro y ballet (con Jimena Márquez, Eduardo Nogareda, José Miguel Onaindia y Nicolás Der Agopián), y la segunda a su vida y obra (integrada por Roberto López Belloso, Guillermo Pellegrino y Valentín Trujillo).

La tregua

En 1974, cuando Sergio Renán estrenó La tregua, este film protagonizado por Héctor Alterio, Ana María Picchio, Oscar Martínez y Norma Aleandro se convirtió en la primera nominación al Oscar de una película en español, compartiendo la terna con Amarcord, de Federico Fellini, que finalmente se quedó con el premio.

Mañana, Montevideo Audiovisual y la Fundación Benedetti comenzarán una gira itinerante por toda la ciudad para exhibir esta película restaurada, con acceso gratuito: el lanzamiento será en el Centro Cultural Florencio Sánchez, a las 19.00 (luego seguirá el martes, a las 20.00, en la Sala Zitarrosa, entre varias salas y centros municipales).

Luciana Prudente. Serie: Animal de escritorio

Adelanto de especiales

El lunes, la Fundación dará una conferencia de prensa en El Galpón para comentar las actividades que se están organizando en Uruguay y el mundo, y anunciar a la personalidad latinoamericana que este año será distinguida con el Premio Internacional Mario Benedetti a la Lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad.

Se adelantarán homenajes, como el que le realizará el Ballet Nacional del SODRE, con la puesta de La tregua, y la muestra que el jueves 17 se inaugurará en el Museo Blanes, dedicada a Benedetti y las artes gráficas: la iniciativa, coorganizada por la Fundación, recopila portadas de sus libros y aborda su relación con la gráfica: serán más de 400 tapas e ilustraciones de conocidos caricaturistas como Hogue, Ombú y Hermenegildo Sábat.

TV Ciudad y la Filarmónica

El lunes 14, día de su cumpleaños, TV Ciudad (Montevideo) emitió un especial sobre Benedetti, en el que recorrerá su vida y su obra, con la conducción de Gabriel Calderón. Más adelante, en octubre, presentará un ciclo de seis capítulos dedicados a sus distintas facetas: vida personal, compromiso social y político, poesía, narrativa y ensayo, crítica y periodismo, y su influencia en diferentes compositores.

Mientras, la Orquesta Filarmónica de Montevideo dará un concierto en la sala principal del Teatro Solís, con la dirección musical de Ligia Amadio y la dirección general de Jimena Márquez: los intérpretes serán Christian Cary, Samantha Navarro, Numa Moraes, Luciana Mocchi, Ana Prada, Pata Kramer y El Alemán, y también participarán actores de la Comedia Nacional.

En octubre, durante el fin de semana del Patrimonio, la Sala Verdi presentará el espectáculo Idea y Mario, 100 años, basado en textos de Idea Vilariño y Benedetti, a cargo de Carla Moscatelli, Natalia Bolani, Marcos Valls y Luis Pazos.

“La conversión de la historia en poesía”: la carta inédita de Benedetti para Galeano

«La conversión de la

Tranvias.uy - Mario Benedetti
Daniel Viglietti, Benedetti y Galeano

historia en poesía» fue una de las frases más elocuentes que Mario Benedetti dedicó a su amigo Eduardo Galeano en la crítica que aquel hizo en 1983 del manuscrito de «Memoria del fuego».

La Fundación Benedetti sacó a la luz una carta remitida por el autor de «La tregua» a Galeano para conmemorar  los 80 años del nacimiento del periodista y escritor de «Las venas abiertas de América Latina», donde Benedetti traza un meticuloso análisis de «Las caras y las máscaras», segundo título de «Memoria del fuego».«La conversión de la historia en poesía. Quizá en este sector estén los mejores fragmentos de la obra, aunque reconozco que si todo el libro viniera en ese envase, tal vez sería excesivo. Pero así como está me parece estupendo», escribió Benedetti, a máquina, el 13 de septiembre de 1983.

 

Breve galería

 

Presidente Hugo Chávez y el poeta Mario Benedetti despues de ser condecorado con la orden Francisco de Miranda durante una ceremonia en la Universidad de Montevideo, Uruguay el 18 de diciembre de 2007 (Foto: ABN)

Tributo de Benedetti a Seregni - Vídeo Dailymotion

 

Mario Benedetti en el jurado del Premio Casa de las Américas, con Haydée... - Mario BenedettiUn libro con fotografías y cartas inéditas rinde homenaje a Mario Benedetti - Revista Galeria en Montevideo Portal

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