Jeanine Áñez, presidenta de facto de Bolivia, arremetió hoy en Naciones Unidas contra el gobierno de Argentina que acogió al expresidente Evo Morales como refugiado tras el golpe de Estado del pasado 10 de noviembre.

 

Áñez, quien llegó a la silla presidencial de la nación plurinacional tras la asonada golpista, atacó durante el debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU en su 75 período de sesiones, al gobierno democráticamente electo de Alberto Fernández.

Lo acusó de intromisión en los asuntos internos de Bolivia y de amparar una supuesta ‘conspiración violenta de Evo Morales contra la democracia boliviana desde suelo argentino’.

También señaló a la administración de Fernández de ofrecer impunidad al líder indígena, a quien llamó exdictador y acusó de diversos delitos.

La mandataria de facto, quien debía estar en el cargo para convocar a elecciones en un plazo de 90 días, pero que lleva casi un año en el puesto y se atrevió a presentar su candidatura para continuar en el poder, en su probable única alocución en la ONU dijo que la democracia de Bolivia se respeta.

Áñez depuso su aspiración a la presidencia ante los mínimos puntos para un triunfo, según encuestas, y de acuerdo con analistas para que el voto de la derecha en las elecciones del 18 de octubre vaya hacia Carlos Mesa, el rival más cercano a Luis Arce, del Movimiento al Socialismo.

Nos encontramos ante el dilema que surge de democracia y dictadura, dijo Añez a pesar de las denuncias contra el gobierno de facto que, tras usurpar el poder, provocó masacres como la de Sacaba y Senkata, persecución política contra miembros del MAS, indígenas y simpatizantes de esa fuerza política favorita para la victoria electoral, de acuerdo con estudios de opinión.

A pesar de que su gobierno es criticado por la mala gestión de la pandemia de Covid-19, corrupción y paralización de una economía que crecía en los últimos años como pocas en la región, pintó en su discurso un país con autoridades bondadosas, preocupadas por la atención a enfermos de la Covid-19, y democrático.

Manifestó, en un aparente olvido de cómo llegó a la presidencia, que América Latina tiene ante sí el camino que le ofrece ‘el populismo caudillista y autoritario’, y ‘uno respetuoso de la gente, uno fundado en la democracia’.

Fuente: Prensa Latina

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