La foto del 15 de noviembre desde la UDI hasta Boric es la que salvó a Piñera.

Desde el 18-O la calle ya había colocado muertos para que las justas demandas exigidas fueran resueltas. La respuesta natural de la derecha fue la represión, los apaleos, matarles los ojos a los jóvenes, tratarlos de delincuentes y hacerlos responsables de una crisis económica que nunca existió.

En el país que se levantaba para gritar existen que mineras siguieron produciendo, desde los puertos se mantuvieron las exportaciones, no se hundió ningún barco. Los trabajadores portuarios no hicieron huelga. Los buses y camioneros mantuvieron un tráfico normal. Lo diferente fueron las calles que se llenaron de profesores, trabajadores de la educación, estudiantes y toda la tercera edad manifestando la urgencia de un nuevo sistema de pensiones. En tiempos no muy lejanos se hubiera hablado de los pobres del campo y la ciudad. Cuando hay una inmensa mayoría de personas negadas en sus derechos es muy natural que las calles se llenen de justas exigencias. Es un asunto de vida.

Honor y gloria a la Primera Línea.

En un país donde la derecha gobierna se supone que existe también una oposición y la foto del día 15 de noviembre demostró que NO.

Es más sencillo seguir manteniendo controladas las enormes diferencias y desigualdades que se arrastran por decenios. Haber intentado alterar las desigualdades en los periodos que fueron gobierno los concertacionistas, le quitaban las consignas con las cuales han mantenido sus poltronas parlamentarias.

No logramos interpretar el sentir de la calle alegaron en su defensa los opositores. Eso es lo mismo que dijo Mañalich, quien no estaba enterado de la pobreza en los conventillos donde existen el hambre y los piojos.

Se debe dejar constancia para la historia que en el actual parlamento todavía habitan hijos del binominal que viven de Pinochet y Jaime Guzmán. Que nunca dijeron nada durante la dictadura, que guardaron silencio cuando se manchaba el asfalto y que corrieron como jóvenes alocados para salvar al dictador prisionero en Londres que ayudó a cambiar el derecho internacional para los crímenes de Lesa Humanidad.

Esa concordancia entre el pequeño segmento que se hace llamar legisladores son los que intentan bajo acuerdo de los 2/3 controlar el proceso constituyente desde la UDI hasta Boric. Una oposición mayoritaria rendida a la minoría gobernante.

Lo urgente y fundamental es el ASUNTO CONSTITUYENTE.

De sobra es decir que Chile necesita una Nueva Constitución y que se debe trabajar para que aquello suceda. Es lo fundamental, lo prioritario.

Lo que sucede en estos días se debe al 18-0 el resto es humo.

Lo que digan los Elizalde, los Muñoz, los Maldonado es sencillamente los intentos de robo. Colocar el tema presidencial en estos momentos es lanzar un salvavidas a la derecha que cosecha de la foto del 15 de noviembre.

Un verdadero desparpajo constituye escuchar que el asunto fundamental del legado del piñerismo será entregar un país con una nueva institucionalidad. No estaba en el precario programa piñeirano una Nueva Constitución, de la misma manera que rechazaba un cambio al modelo previsional. Eso sucede con un presidente precario y limitado.

No fueron verdad los tiempos mejores.

Desde la elección de Piñera una vez más el pueblo mapuche tuvo que ir al cementerio para enterrar a Camilo Catrillanca. Toda una farsa un proyecto para hacer de la Araucanía un polo de desarrollo. No será este gobierno quien resuelva la deuda histórica con los pueblos imaginarios.

Lo fundamental es la desmilitarización de la Araucanía y la liberación de los presos políticos mapuches

Iniciar un debate para candidaturas a cualquier cosa es debilitar lo fundamental. No es relevante si Jadue tiene más votos que cualquiera, lo determinante es colocar en el debate un nuevo sistema de pensiones, un sistema educativo diferente, menos clasista, menos enajenante, menos mercantil, sin aquello no habrá futuro y seguiremos comprando tecnología que mantendrá con un Chile a medio construir y a medio terminar. Los países que compran ciencia y tecnología no logran avanzar. Mantiene el mono cultivo.

No son creíbles ni los viejos ni los nuevos llegados al parlamento, basta recordar que siendo mayoría le entregaron la presidencia del congreso a la derecha que es minoría. Le regalaron la conducción de uno de los tres poderes del Estado y eso no es un asunto baladí. Ni la más mínima autocrítica frente a la ciudadanía, ellos existen porque son los ciudadanos los que votan para que sean elegidos.

Hay que tomarse el cielo por asalto, pero también es posible ir de nube en nube.

Instalar ahora los asuntos de primarias para alguna cosa es de menesterosos. Todos los esfuerzos deben concentrar la batalla más importante desde 1990.

La memoria de los años de dictadura, los decenios de traición concertacionista, la impunidad en asuntos derechos humanos, la vergüenza del hotel Punta Peuco. La agresiva desigualdad de Chile, la miseria en las zonas marginales. El elevado precio del pasaje del transporte cuando millones deben ir a trabajar. La abundante legalidad para que una minoría acumule riqueza que le permite el poder de instalar el modelo democrático que les útil.

La batalla por el agua. Es insostenible la privatización del más vital de los elementos demostró que a pesar de ser mayoría, los 2/3 tercios en el senado impidió que vuelva responsabilidad estatal. Un ejemplo perfecto de la trampa del 15 de noviembre.

No queda duda que pasado el 25 de octubre se comenzarán a discutir nombres de distritos y los colores de las banderas, pero todo aquello es asunto menor ahora.

Los nuevos parlamentarios nacidos en las calles, llenos de voluntad y rebeldes  llegados al parlamento, cometerán los mismos vicios de la rancia política, omisión le llaman. Una lectura sencilla de la historia de Chile debe recordarles que a la huelga se iba cuando el sindicato discutía el pliego de peticiones. Allende llegó con un programa con cuarenta medidas (vigentes hasta hoy).

El pueblo de Chile debe decidir sobre un proyecto país, un programa donde se comprometa que las futuras generaciones sean felices, algo así de sencillo.

Lo de ahora es la Nueva Constitución. Finalmente los que fuman opio tenían razón.

 

Por Pablo Varas

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Por Pablo Varas

Escritor

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