Probablemente lo que menos esperaba el presidente Sebastián Piñera era que fuera «uno de los suyos», Mauricio Macri, quien terminara por ayudar a configurar en Chile uno de los escenarios más complejos que deberá enfrentar el mandatario: la creciente demanda por un aborto libre, seguro y gratuito.

 

Independiente de lo que ocurra el próximo 8 de agosto en la nación trasandina, cuando se defina finalmente la despenalización de la interrupción del embarazo hasta las 14 semanas, el gobierno chileno -de derecha y bajo una constante presión de los sectores conservadores- no puede sino estar nervioso. Para ellos el aborto libre no representa un asunto de salud pública ni de derechos reproductivos de las mujeres, sino que una «amenaza» a sus creencias ideológicas y religiosas.

 

«Si se presenta o se sigue dando curso a un proyecto de ley sobre el denominado aborto libre, el Presidente es totalmente contrario, y ejercerá todas las atribuciones que la Constitución le otorga para impedir que eso sea ley”, declaró el ministro del Interior, Andrés Chadwick. «Nuestro gobierno es partidario de defender la vida, y muy especialmente la de los niños que están por nacer», le siguió el mandatario, dándole con ello un portazo a la demanda por aborto libre, seguro y gratuito.

 

Foto: Roberto Muñoz, El Ciudadano

 

Sin embargo, la masiva manifestación del pasado miércoles 25 de julio, que congregó a alrededor de 50 mil personas en la Alameda bajo la decidida consigna de que Las tres causales no bastan, fue solo la presentación en público de esa convicción simbolizada en los pañuelos verdes que se hicieran mundialmente conocidos desde Argentina. El asunto es mucho más profundo y en nuestro país es como un árbol que crece sólido. Uno que se nutre de los estímulos de su entorno, pero se sostiene en largas y añosas raíces.

 

Y es que ni la brutalidad machista -expresada aquel día en una contramanifestación antiaborto y luego en un ataque con armas blancas contra mujeres- logró acallar un sentir que se ramifica todos los días un poco más, en colegios, universidades, gremios profesionales, trascendiendo a una marcha y desfilando diariamente colgado de los cuellos de las mujeres en el Metro, en la calle, en la micro y en algunos trabajos. «Una vez más nos quieren reprimir y callar, pero no lo conseguirán, porque lucharemos siempre por nuestros derechos», dijo Valentina F., estudiante de 24 años que aquel miércoles de la manifestación fue apuñalada por desconocidos tres veces, dos en una de sus piernas y una en la cadera.

 

 

Macarena Castañeda. Foto: Twitter Coordinadora Feministas en Lucha

«La alzada de la movilización feminista en todo el mundo es algo que es evidente. Y eso no solamente es en Argentina, sino que en otros países de Europa y Latinoamérica. Y Chile también es parte de esa influencia. Y sin duda, frente al aborto, lo que está ocurriendo en Argentina ha potenciado la opinión y el debate público respecto a un tema que tiene alcance global», sostiene Macaren Castañeda, militante de Izquierda Autónoma y vocera de la Marcha por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito.

 

Junto con ello, la dirigenta recuerda que  en nuestro país el debate por el aborto no es precisamente reciente. «Las feministas hemos peleado por el aborto libre desde que se quitó el derecho al aborto en 1989 y por tanto lo que hoy vemos es el resultado también de esa acumulación histórica», apunta Macarena. En ese sentido, recuerda que durante la reciente discusión por la interrupción del embarazo en el parlamento, «las feministas no apelábamos a las tres causales, sino que al aborto libre y esta es la continuación de ese desafío».

 

En definitiva, la vocera de la Marcha por el Aborto Libre, Seguro y Gratuito postula que estamos frente a un «fenómeno mixto, de una acumulación histórica y de un debate que ha sido progresivo a lo largo del tiempo, el que sin duda viene a influenciar lo que está ocurriendo a nivel internacional».

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