La mañana de este miércoles, Sebastián Piñera mostró su apoyo a su primo Andrés Chadwick, quien mintiera en la primera declaración oficial de los hechos relacionados con el asesinato del comunero mapuche Camilo Catrillanca.

 

 

El presidente no sólo expresó que Chadwick es un “muy buen ministro y que cuenta con mi plena confianza”, sino que además defendió el actuar que tuvo su gobierno ante tal suceso excusándose con que se tomaron las medidas pertinentes al momento de que se conocieran las obstrucciones a las investigaciones que están en curso.

 

La complicidad de Chadwick y, un poquito más atrás, de Rodrigo Ubilla, con los asesinos de Catrillanca se hace más palpable a medida que se desarrolla la investigación. Fue el mismo general retirado Mauro Victtoriano quien declaró que dio a conocer al ministro del Interior, dos horas después de la muerte del comunero, que éste iba desarmado. El pasado martes, Chadwick contestó que la información no fue bien recibida debido a “interferencias” en la llamada que recibió, olvidando que su versión inicial (la oficial del gobierno) hablaba contradictoriamente de un enfrentamiento a raíz del asalto a un vehículo.

 

Ante el reforzamiento del blindaje del gobierno, la cara visible de Interior se relajó y abultó su agenda. Programó un viaje a la Araucanía para asistir a una reunión con agricultores víctimas de violencia rural y con la Sociedad Nacional de Agricultura.

 

En parte, su relajo ha de deberse al aplazamiento que acordó la oposición (desde la Democracia Cristiana al Frente Amplio) a la discusión por la acusación constitucional para la remoción del gabinete del ministro del Interior. El diario digital “El Mostrador” recibió información sobre ciertos congresistas que se reunieron con el fin de organizar la comisión que recabará argumentos constitucionales para el libelo contra Chadwick, quienes argumentaron no estar dispuestxs a interrumpir sus vacaciones para discutir este tema. Por si acaso, el medio mencionado protegió los nombres de lxs legisladorxs que antepusieron su descanso personal a la urgencia de reemplazar a un ministro cómplice de asesinos.

 

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